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101 excusas para disimular tu pluma gay

En la redacción hemos escuchado muchas anécdotas de cuando nuestros familiares o amigos han estado a punto de descubrir nuestra orientación sexual antes de que nos hubiéramos atrevido a confesársela abiertamente. Esos momentos previos a salir del armario son difíciles, pero en muchas ocasiones han originado un sin fin de situaciones curiosas y divertidas que recordamos con humor con el paso de los años. Os invitamos a compartir vuestras experiencias más graciosas para disimular vuestra homosexualidad. ¡A ver si llegamos a las 101! Por nuestra parte, aquí os dejamos las tres historias más divertidas que hemos escuchado.

La noche me confunde

 

La primera anécdota que recordamos ya la habíamos compartido con vosotros hace unos meses. Un amigo nos contó que una noche de fiesta, llegó a casa de sus padres con unas cuantas copas encima. Eran las cuatro de la mañana y venía relajado, con rumbo directo hacia la cama. Las luces estaban apagadas para que su llegada pasara desapercibida cuando, de repente, su padre apareció en mitad de la noche y nuestro amigo pegó el grito más gay que os podáis imaginar. El susto de encontrárselo despierto viniendo del salón fue tal, que su chillido duró dos interminables segundos. Tiempo suficiente para que su tono recorriera todas las notas musicales. El grito de reina folclórica pronto se convirtió en una voz grave de machote. Las altas horas que eran hicieron el resto. Su padre estaba demasiado adormilado para recordar con exactitud la escena al día siguiente, pero cuando le preguntó al protagonista de nuestra historia por lo sucedido, él le respondió parafraseando al mismísimo Dinio: “la noche me confunde”.

Ese mensaje es un SPAM

 

Los ordenadores también han jugado malas pasadas a más de uno como a nuestro siguiente protagonista. Se encontraba navegando por Internet entre webs de ocio, redes sociales y, por su puesto, alguna que otra página de contactos gays. Mientras chateaba con su prima por Facebook, vió en otra web el anuncio del próximo concierto de la cantante favorita de ambos, Lady Gaga. Le dijo a su prima que le iba a mandar el enlace del concierto con todos los detalles de la fecha, lugar, precios de las entradas… pero, tener tantas ventanas abiertas en la pantalla le iba a crear la situación más embarazosa de su vida. El enlace que copió y pegó en el chat no fue el de Lady Gaga, sino el de Gaytactos, una red social para contactar con hombres gays. En el mismo instante que pulsó el Enter con su dedo, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Pero ya nada podía hacer. Al ver que su prima había recibido el enlace gay, la respuesta de ella por el chat no se hizo esperar. Con letras mayúsculas y repetidos signos de exclamación leyó: “¡¡¡¡¡ PERO ESTO QUÉ ES!!!!! ¿¿¿PORNO GAY???”. Su escalofrío se convirtió en un temblor incontrolable que no le dejaba ni siquiera responder. Pero entonces, en un momento de lucidez en tiempos de crisis, tomó aire, y con pulso firme escribió: “Es un SPAM, ya sabes cómo es esto de Internet.”

No te estaba mirando el culo, es que tenías algo en el pantalón
 
Esta anécdota seguro que os resulta familiar. Por muchos intentos de disimular la homosexualidad, es imposible reprimir todos los instintos y no mirar al culo de algún compañero de trabajo al pasar al lado de nuestra mesa. Pero en una oficina, también hay muchos ojos que te miran. Un compañero nos contó que, en su anterior empleo, donde no sabían que era gay, casi le descubren por este motivo. No pudo evitar mirar embobado el culo del de mantenimiento, mientras se mordía los labios y levantaba las cejas de solo pensar en tenerlo entre sus manos. Pero el listillo de enfrente se fijó en sus gestos, y delante de todos le dijo: “¿Pero qué haces que les estás mirando el culo al de mantenimiento?”. La acusación estaba lanzada y podría haberle respondido perfectamente que él miraba lo que le diera la gana. Por desgracia, las circunstancias de cada uno, hacen que a veces no podamos responder como queramos por miedo a perder el trabajo. Pero se guardaba un as en la manga y con mucho arte y salero respondió: “Estaba mirando su cinturón de herramientas porque yo tengo uno igual. Pero, ¿qué hacías tú mirándome a mí y al culo de él? Mira que al final a quien le van a gustar los tíos vas a ser tú y no te atreves a decirlo…”
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