Portada Activismo hormiga: Generando un impacto en el mundo, día a día
Actualidad

Activismo hormiga: Generando un impacto en el mundo, día a día

“ACTIVISMO HORMIGA”

Generando un impacto en el mundo, en el día a día. 

Muchas veces creemos que ser activistas significa realizar u organizar movimientos muy visibles y que llegan a los encabezados de periódicos nacionales o internacionales a través de marchas o manifestaciones con miles y miles de personas, así como también existe la idea de que las personas que se dedican al activismo necesariamente son famosxs o poderosxs económicamente, pero esto no del todo cierto…

Es por eso, que en la entrada del día de hoy vamos a hablar sobre como todxs podemos ser activistas y de lo NECESARIO/URGENTE que esto es en el 2018, siendo activistas desde nuestras trincheras y en el día a día; así que si estás listx para unirte al cambio y empezar a sumar: ¡comencemos!

La Real Academia de la lengua Española define al “activismo” de la siguiente manera:

1. m. Tendencia a comportarse de un modo extremadamente dinámico.

2. m. Ejercicio del proselitismo y acción social de carácter público.

3. m. Fil. Doctrina según la cual todos los valores están subordinados a las exigencias de la acción y de su eficacia.

Si bien entonces, de esto rescatemos dos cosas muy importantes:

a)      Realizar cualquier tipo de activismo implica ser una persona en constante creación de movimiento y está involucradx en las fuerzas que lo provocan.

b)      Las personas que participan en cualquier tipo de activismo, realizan acciones sociales y que afectan a todos (carácter público)

Ahora si analizamos bien lo que acabamos de leer, “realizar cambios sociales” se puede aplicar a todxs y en cuanto a “movimientos”, TODXS interactuamos en la sociedad y es justamente en esas pequeñas interacciones en donde se generan los mayores cambios.

Yo no me dedico de manera profesional al activismo, es decir: mi sueldo/salario no dependen de mi labor como activista, pero con mis amigxs siempre me autodenomino como un: activista hormiga.

Y quizás entonces te preguntarás: ¿cómo que activista hormiga?¿a qué te refieres con ese término? Bueno, es aquí donde el título de hoy cobra sentido.

Yo defino a todo aquello que realizo en pro del cambio en el mundo, todo aquello que afecta de manera directa mis interacciones con otras personas y está a mi alcance, como lo es:

·         Utilizar un lenguaje inclusivo

·         Corregir y señalar comportamientos machistas, homófobos, sexistas, discriminadores y violentos.

·         Disminuir mi consumo personal de material contaminante (no pedir bolsas de plástico innecesarias en el supermercado u Oxxo, no utilizar unicel de manera descontrolada y llevar una bolsa de basura para recoger mis desperdicios al visitar playas, parques, cenotes, etc)

·         Promover las campañas de cuidado del medio ambiente, así como señalar los malos hábitos cuando lo perciba (amigos tirando colillas en la vía pública, fugas de agua, etc)

·         Siendo consciente de mis propios prejuicios y cuestionándolos constantemente

·         Informándome sobre las causas, circunstancias y situaciones actuales a través de medios con información fidedigna y científica.

·         Compartiendo la información verídica que tengo con la gente que me rodea

·         Generando materiales positivos para mis redes sociales

·         Compartiendo y apoyando a aquellas fuentes de información que tienen la misma meta que yo (El clóset LGBT, La Jaula, Pepe&Teo, ItGetsBetter, entre otros)

·         Apoyando a las personas o causas que lo necesitan cuando se necesite

Y la más importante de todas:

·         Siendo congruente, que definitivamente es el punto crucial para todo activista.

Ser un activista hormiga, implica ser consciente y responsable de tu vida, de tu destino y de la huella que quieres dejar en el mundo, sumar para generar un mundo mejor, más justo, equitativo y benéfico para todxs. También implica necesariamente tomar acciones que quizás podamos considerar “pequeñas” porque son cambios “ligeros”, pero cruciales, que podemos ejercer e incorporar en la rutina cotidiana.

Lo más fácil siempre será siempre echarle la culpa a alguien o algo de que las cosas están «mal», ya sea: la escuela, el trabajo, el país, el presidente, el mundo o Dios; pero realmente cuando decidimos tomar acciones para generar los cambios que queremos ver en el mundo, es cuando entonces podemos decir que ya no somos peones en el sistema y hemos recuperad nuestro poder personal.

Siempre he dicho: “solo se vale quejarse, si vas a hacer algo para cambiar aquello de lo cual estás quejándote”…

Y es que la situación actual no está para solo quejarnos y sentarnos a esperar que el mundo cambie por si mismo, sea cual sea la causa por la cual decidas sumarte y comenzar a tomar acciones, que por cierto: no es como si solo pudieras ser activista por una razón, NECESITAMOS generar cambios en muchos ámbitos, el tema LGBTTTIQA+ es uno de ellos y es TAN IMPORTANTE como lo son los derechos de los animales, el medio ambiente, la trata de personas, la educación y otros.

NINGUNA causa resta, al contrario: todas suman y ésa suma, es precisamente generar el cambio positivo que el mundo y nuestra sociedad necesitan.

Ya basta de estar adormilados ante nuestras necesidades como unidad social y viviente, tenemos que empezar a encausar nuestras mentes en algo más importante que la adquisición de bienes materiales, reconocimiento social y la demostración del poder. Nuestra generación está heredando un planeta que agoniza, con ciudadanos que se matan y discriminan por recursos inventados como: la propiedad, el dinero, la fama y la religión.

Es necesario, es urgente y es lo que merecemos: luchar, por lxs que estamos y por lxs que vendrán.

Y como comentaba en una reunión de amigos hace poco tiempo, sé que abunda el desánimo y el pesimismo, pero no es que no exista gente que luche por el cambio y que todo este mal. Es simplemente que la gente cuyas intenciones son más egoístas y no velan por el bien común, son mucho más organizadxs que aquellos que estamos en acción para un cambio favorable.

Es por ello que necesitamos organizarnos y generar los movimientos necesarios, dejemos de relegar nuestros derechos a algunos cuantos que están haciendo la lucha. Si realmente nos organizáramos y sumáramos a través de nuestro día a día, estaríamos hoy más cerca de cambiar las cosas.

Nunca olvidemos que los derechos de los cuales gozamos hoy en día como grupos vulnerables (comunidades indígenas, comunidad LGB+, mujeres, etc), fueron el resultado de ríos de sangre, sudor y lágrimas de gente que tuvo la esperanza y la voluntad de cambiar las cosas y crear un mundo mejor.

Gente como: Marsha P.Jhonson, Harvey Milk, Bettina Cruz, Ana Baquedano, Alex Orué, Malala, , Tita Radilla, Dan Savage, entre otros, son gente que pueden ser ejemplos a seguir con respecto a como ir realizando estas batallas del día a día en contra de la injusticia, y necesitamos más gente como ellos, más gente  con ese espíritu indomable que levanta la mano contra la opresión, contra la violencia y el sistema corrupto.

Para finalizar la entrada  del día de hoy, quiero cerrar con lo siguiente:

Te necesitamos.

Todxs lxs que estamos aquí, al pie del cañón por tus derechos, por los derechos de los animales, por la ecología, por el cambio climático, por la trata de personas, el abuso infantil, la corrupción, la explotación humana, el tráfico de órganos, la discriminación y tantas otras causas, TE NECESITAMOS.  No podremos si estamos solxs en esto, necesitamos de tu voz, necesitamos de tus acciones, necesitamos ese cambio colectivo y tú puedes sumar, tu puedes ayudarnos, tú puedes cambiarlo todo…

Juntos podemos cambiarlo todo.

“La paz no sólo consiste en poner fin a la violencia o a la guerra, sino a todos los demás factores que amenazan la paz, como la discriminación, la desigualdad, la pobreza.”

Aung San Suu Kyi, política y activista birmana y embajadora de conciencia de Amnistía Internacional

Etiquetas