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Salud

¿Cómo afecta el calor y la humedad a la piel en verano?

El aumento de la sudoración en verano tiene su impacto en la piel, aunque no influye a todas por igual. Entonces, ¿cómo afecta el calor y la humedad si tengo la piel grasa? ¿Y si es seca? Marina Rodríguez, dermatóloga del Hospital Quirón de Tenerife explica que estos factores “promueven la mayor estimulación de las glándulas sebáceas, empeorando el acné, los cuadros de eccemas y la seborrea en el cuero cabelludo de las personas con piel grasa”. Sin embargo, esta especialista señala que este incremento en la producción de sebo “fortalece y favorece la hidratación de la piel seca”. En este segundo caso, Mayte Truchuelo, dermatóloga y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), advierte de que “el sudor incrementa la irritación y los picores, sobre todo, en las pieles sensibles”.

A parte de los cambios climatológicos, Truchuelo destaca que los baños en playas y piscinas también afectan a las pieles secas: “El cloro puede dañar la piel sensible y, si existe rosácea, sus síntomas pueden empeorar con el sol”.

 

Enfermedades de la piel que empeoran en verano

La rosácea

Como menciona la dermatóloga de la AEDV, esta afección caracterizada por manchas y enrojecimiento de la piel puede agravar sus síntomas por el contacto con activos agresivos como el cloro. Por ello, aconseja “ducharse después del baño en piscinas y utilizar abundante crema hidratante”.

Los hongos

“El aumento de las temperaturas favorece las infecciones fúngicas como la pitiriasis versicolor, en la que se observan pequeñas manchas redondeadas en la espalda y el pecho, de color blanco y rosado, que suelen picar”, describe Rodríguez.

La dermatitis seborreica

Este tipo de dermatitis puede agravarse en verano por el calor y el exceso de sudoración en el caso de las pieles grasas.

Las manchas solares

Esta dermatóloga subraya que “desde un punto de vista estético, los cambios de pigmentación producidos por la acción del sol como el melasma o los léntigos pueden empeorar en verano debido a la mayor exposición a los rayos ultravioleta, la radiación infrarroja y la luz visible”.

Las dermatosis solares

Según Rodríguez, este grupo engloba aquellas enfermedades en las que el sol es un desencadenante o puede intensificar los síntomas: la urticaria solar, el lupus, la erupción lumínica, la dermatitis fotoalérgica o la enfermedad de Darier.

El cáncer de piel

Como es lógico, estas expertas recomiendan que “los pacientes con antecedentes de cáncer de piel de cualquier tipo extremen las medidas de fotoprotección”.

Consejos para cuidar la piel en verano 

Para contrarrestar los efectos del calor y la humedad, ambas dermatólogas coinciden en que cada tipo de piel necesita unos productos específicos aunque existen recomendaciones generales de cara al verano:

  • Seguir una rutina diaria de tres pasos: limpieza, hidratación y crema solar.
  • No abusar de los exfoliantes durante estos meses.
  • Hidratar con más frecuencia si los baños en playas o piscinas son frecuentes.
  • No andar descalzos en lugares públicos para prevenir infecciones como las verrugas plantares.
  • Aumentar el consumo de agua diario entre un litro y medio y dos para evitar la deshidratación de la piel.
  • No tomar el sol entre las 11:00 y las 16:00 horas en el caso de los adultos y evitar la exposición directa de los niños, utilizan filtros físicos, gafas y gorras.