Portada Al penetrarlo le provoqué la eyaculación a Alex Adrián, que depositó
Relatos gay

Al penetrarlo le provoqué la eyaculación a Alex Adrián, que depositó

 

En nuestro anterior relato les narré cómo la pasamos en San Martin, isla caribeña, Alex Adrián, Jung, Aday, mi hermano José Diego y yo, Diego José. 

Por razones de su trabajo Jung tuvo que regresar a su país. Aday finalizaba sus vacaciones y regresaba a España. Por tal motivo nos quedamos en la villa, dentro de la playa nudista, solamente mi hermano gemelo José Diego, Alex Adrián y yo. Entonces, si éramos solamente tres, ¿por qué el título de este relato dice “cuatro chicos sexy en tangas color mostaza”? Os lo explicaré, pues realmente no éramos tres ni cuatro sino cinco chicos.

 

El primer día que nos quedamos nosotros tres solos nos fuimos de tiendas. Encontramos un establecimiento dedicado solamente a la venta de ropa interior para chicos y chicas solamente. Muy a la europea en su concepto. Buscando bañadores sexy, la chica que nos atendió nos ofreció un tanga, hilo dental, color mostaza. Nos indicó que ese estilo de bañador y de ese color tenía mucha demanda por lo hermoso y la comodidad del material con que estaba confeccionado. Nos gustó la idea y los compramos. Esa compra la realizamos en el área que se llama “Marigot”, que es la parte francesa de la isla. Y de allí nos fuimos a la parte holandesa que lleva por nombre “Philipsburg” a unos once kilómetros. Andábamos muy cómodos. Camisilla, pantalón corto, chancletas de playa y gafas de sol.

 

Llamábamos bastante la atención pues somos muy altos, con aspecto anglosajón y gemelos. Y al estar acompañados de uno de los chicos más hermoso que hemos visto en toda nuestra vida, y éste mucho más bajo de estatura nos hacía ver como dos hermanos con su hermanito menor. Aunque Alex Adrián era mayor que nosotros en edad. Tenía diecinueve años y nosotros dieciocho.

Entramos para comer algo liviano en un restaurante dentro del mismo mercado de Philisburg. Se nos pasó la mano con las cervezas, pues no estábamos acostumbrados a tomar licor de esa manera. Finalmente llegamos al hotel y decidimos pasar un buen rato en el jacuzzi exterior, completamente desnudos. Podemos decir que aunque Alex Adrián tiene sus testículos enormes, los nuestros son mucho más. Pero su pene aún flácido es enorme en comparación al nuestro.

 

Aunque en el hotel ni en la playa se permite el uso de cámara fotográfica, lo cierto es que nos pareció haber visto a una mujer tomándonos fotos mientras entrabamos y salíamos del jacuzzi para buscar bebidas en nuestra cocina. Estábamos y tanto “anestesiados” con la cantidad de alcohol en nuestra sangre que no reaccionábamos a lo que era evidente que esa dama nos estaba tomando fotos totalmente desnudos a través de la verja de madera y entre las enredaderas que adornaban la misma, haciendo más privada nuestra villa. Pero nada, lo cierto es que no sabíamos cuanta cantidad de fotos nos tomó. Dejamos de consumir cervezas, comimos algo y tomamos mucho agua para de esa manera eliminar el alcohol en nuestra sangre.

 

Una vez en mejor condición física Alex Adrián salió del jacuzzi con su verga erecta. Un tío de 1,6 metros de altura pero con un pene de 25,4 centímetros llama bastante la atención.   A nosotros dos, que medimos 1,83 metros y con nuestro pene de 10,16 centímetros, nos excitaba demasiado Alex Adrián. Nuestros penes estaban a reventar de duros al verle a él excitado fuera del agua. Cuando la mujer que nos estaba tomando las fotos escondida, y que también estaba desnuda, le vio, le salió un gemido tan alto como sorprendida por lo que estaba mirando que hizo que nosotros tres miráramos hacia donde se encontraba ella. Entonces mi hermano y yo salimos del jacuzzi con nuestras vergas también erectas y caminamos con Alex Adrián hacia la verja.

 

Le invitamos a pasar al área de nuestra villa pero ella “avergonzada” no accedió, solamente se disculpó, nos dijo que éramos muy hermosos. Ella no quitaba su mirada de nuestros genitales. Obviamente a quien más le miraba el pene era a Alex Adrián. Nosotros, por el alcohol que aún estaba haciendo su efecto en nuestros cuerpos no teníamos inhibiciones, no sentíamos vergüenza de estar los tres empalmados frente a ella. Tampoco ella mostraba vergüenza alguna, al contrario, le gustaba mirarnos y decirnos al mismo tiempo cosas bonitas. Ella, obviamente se estaba quedando en un chalet del hotel. Nos dijo que deseaba invitarnos a cenar con su esposo y su hijo, que era de nuestra edad. Después de mucho hablar, perdimos la erección, aceptó entrar a nuestra villa y se tomó una copa de vino. Ya para no hacerle sentir mal aceptamos encontrarnos en su chalet para cenar juntos a eso de las ocho de la noche. Ella se marchó y nosotros nos quedamos toda la tarde durmiendo algo.

 

Despertamos a eso de las siete de la noche. Nos bañamos y nos colocamos algo de ropa muy liviana. La mayoría de las personas que se quedan en ese hotel pasan toda su estadía totalmente desnudos. Por eso nos vestimos lo más sencillo posible pues tal vez ellos nos esperarían en su chalet desnudos. No estaban desnudos pero casi sí desnudos. Conocimos a su esposo, un hombre mucho mayor que ella y su hijo, un chico de dieciocho años muy guapo. Puros franceses. Para nuestra sorpresa el chico que se llamaba André, tenía colocado un tanga igual a los tres que nosotros habíamos comprado en la mañana y que pensábamos ponernos al otro día. El estaba cubierto con una camiseta y descalzo.

 

Fue muy amena la velada. La comida exquisita. Salió, no recuerdo cómo, el tenga de los bañadores y le dijimos que habíamos comprado para nosotros tangas idénticos al que traía colocado. Por cierto, le quedaba estupendo. Se le marcaba un paquete grande. Resultó que él lo había comprado ese mismo día en la misma tienda que nosotros. Nos preguntó que si ya los habíamos utilizados y le dijimos que no, que al otro día los íbamos a utilizar. Entonces fue a su dormitorio y se cambió, colocándose otro tanga azul. Y nos dijo, mañana me los pondré con ustedes. Este chico, André, al principio cuando llegamos a su casa se mostró algo esquivo, sin embargo, pasadas las horas y los tragos, se fue haciendo la persona más agradable y acogedora.

 

Al día siguiente quedamos en encontrarnos en la playa los cuatro con nuestras tangas color mostaza. Eran muy cómodos, estupenda tela que nos cubría muy bien los genitales sin apretarnos los mismos. Nada de nuestros penes y testículos quedaban descubiertos. Pero al mismo tiempo no había espacio para la imaginación porque nuestros genitales se marcaban exactamente con su forma y tamaño. Tanto es así que las venas de su pene se marcaban extraordinariamente. Su pene no estaba circuncidado y eso también se notaba. Por el contario los nuestros sí están circuncidados y nuestros glandes se marcaban con absoluta precisión. Curiosamente en nuestros penes no se notan las venas como en el pene de André. Eso nos pareció curioso porque no nos habíamos dado cuenta de que en nuestros penes las venas no se perciben.

 

Una vez comenzamos a caminar por la playa en nuestras tangas mostazas, nos encontramos con un chico filipino llamado Kurt que también estaba con el mismo bañador. Sin conocernos nos echamos a reír por la casualidad. El muy majo, también de nuestra edad, se quedó compartiendo con nosotros pues estaba solo en la playa. Kurt era un chico de la estatura de André 1,70 metros. Parecía modelo de revista de unos veinte años de edad. Entonces ya éramos cinco chicos en tangas color mostaza caminando por toda la playa. Algunas personas pensaban que formábamos algún grupo o estábamos haciendo promoción al bañador, en fin, que se prestó esto para toda clase de conjeturas y realmente nos provocaba mucha risa.

 

Aunque no habíamos hablado del tema, todos entendíamos que éramos homosexuales y esto hacía muy cómoda la compañía de unos y otros. La estábamos pasando genial en la playa. Como todas las personas que nos conocen, Kurt y André se sorprendían de que mi hermano y yo fuéramos en todo idénticos. Hasta en el timbre de voz decía André.

 

Nos fuimos a la villa donde nos estábamos hospedado y preparamos algo de comer mientras compartíamos unas copas de vino. Una vez en el jacuzzi el tema se hizo más íntimo. Brotaron en la conversación nuestras anteriores experiencias sentimentales, nuestras alegrías y fracasos, en fin que nos fuimos haciendo cómplices en aquellas cosas que nadie sabía ni conocían de cada uno.

 

Había mucha curiosidad sobre las antiguas parejas, si éramos o no vírgenes, y con relación a mi hermano y a mi, si habíamos hecho el amor juntos. De todos esos temas hablamos abiertamente. Había muchas miradas y sonrisas llenas de picardía. Ya había caído la noche. André fue al chalet donde estaban sus padres para ver cómo estaban y regresó pasados unos minutos. Se percibía perfectamente a la distancia en su tanga que su pene estaba erecto. Llegó al jacuzzi, se cubrió con sus manos y se disculpó de estar empalmado y la razón que nos dio fue que al venir corriendo su pene se puso duro. Lo entendíamos perfectamente. Decidimos salir todos del jacuzzi para darnos un buen baño donde nos pudiéramos quitar el salitre, el bloqueador solar y la arena de nuestros cuerpos. Y al salir todos estábamos con el pene erecto. Nos metimos a las duchas y nos ayudamos a bañarnos mutuamente. Nos quitamos nuestras tangas y las dejamos en el suelo, confundiéndose cuál pertenecía a quién. Pero daba igual porque todas eran iguales. Hubo toda clase de roces, al punto que André comenzó a hacerme sexo oral. Su pene no circuncidado mediría unas siete pulgadas. Además las venas de su pene eran enormes. Mientras Alex Adrián le practicaba a mi hermano sexo oral en el ano y Kurt le hacia sexo oral en el pene y los testículos también a mi hermano.

 

Después nos fuimos intercambiando de pareja. Alex Adrián comenzó a besar mis testículos y a masturbarme. Kurt, el filipino más bello del mundo me lamía las tetillas, el cuello y mis orejas. José Diego comenzó a penetrar a André. Alex Adrián dejó de besar mis testículos y se colocó frente a mi para que le penetrara y así lo hice, ambos de pie, mientras Kurt comenzó a hacerle sexo oral a Alex Adrián. Al penetrarlo le provoqué la eyaculación a Alex Adrián, que depositó todo su semen en la boca de Kurt. Una vez Alex Adrián eyaculó, retiré mi pene de su ano y comencé a penetrar a Kurt. Se movía muy rico, tanto que casi me hace eyacular. Logré excitarle tanto que Kurt comenzó a eyacular dando fuertes gritos. Entonces Alex Adrián y Kurt se quedaron a nuestro lado de forma pasiva masturbándose suavemente con la intención de volver a eyacular mientras nos observaban a José Diego que estaba penetrando a André y yo que comencé a penetrar a mi hermano. José Diego comenzó a eyacular dentro del ano de André y éste me pidió que continuara penetrando. Comencé a penetrar a André y este gimiendo de placer me pedía que “le diera más”, significando esto que quería que le penetrara más profundamente. No lo podía hacer pues ya tenía todo mi pene dentro de su ano. Por lo que le pedí a Alex Adrián que le penetrara. Entonces Alex Adrián con su enorme pene comenzó a penetrarlo y André temblaba de placer al punto que se fue al suelo y Alex Adrián sobre él. José Diego me pide que le vuelva a penetrar y esto de ver dos hermanos gemelos teniendo sexo provocó en Kurt tanto placer que comenzó a eyacular sobre mi hermano y sobre mi. Era muy curioso la forma del pene de Kurt. Su pene era mucho mas grande que el nuestro pues medía ocho pulgadas, pero tenía una curvatura enorme hacia arriba y su glande se le enterraba en su vientre por la curvatura del mismo. Era muy sexy su pene pero después vi que apenas podía penetrar pues le dolía demasiado tratar de enderezar esa curvatura mientras penetraba. Alex Adrián y André comenzaron a eyacular simultáneamente. Mi hermano acostado boca arriba mientras yo arrodillado le penetraba, comenzamos a besarnos apasionadamente. Estábamos llenos del semen de Kurt que aún excitado continuaba lamiendo su propio semen que había caído en nuestro cuerpo. Eyaculé todo mi semen dentro de José Diego y éste eyaculó sobre su estomago. Semen que Alex Adrián lamió y se bebió totalmente.

 

Una vez finalizamos de tener sexo nos bañamos y nos fuimos desnudos a sentarnos al lado de jacuzzi totalmente desnudos. Ahí cada uno dio su opinión de cómo lo había pasado. Admirados por el enorme pene del más pequeño del grupo. Encantados con Kurt el chico de Filipinas. Asombrados con los gemidos de André mientras eyaculaba y los tres chicos felices de haber visto a dos hermanos gemelos teniendo sexo. Todos nos decían que les excitó mucho vernos tener sexo, ver nuestros enormes testículos y ser tan extraordinariamente idénticos. El próximo relato lo titulará “José Diego y Diego José, hermanos gemelos, pasan el susto de sus vidas mientras sostenían relaciones sexuales.”