Portada Alejandro Torres se folla a pelo a Louis Ricaute y le lefa la boca
Relatos gay

Alejandro Torres se folla a pelo a Louis Ricaute y le lefa la boca

Han pillado una habitación con buenas vistas en el Hostel Friends Barcelona para poder darse el lote libremente sin tener que estar en casa de uno u otro con miedo a que alguien llegue a casa y les pille con los pantalones bajados o en plena acción. Estando con el grupo de amigos por las noches, tampoco pueden separarse demasiado como para irse a un rincón oscuro y meterse mano, más que nada porque ninguno de ellos sabe que se molan y que se mueren por sus huesos el uno por el otro.

Es la primera vez que están a solas completamente, con todo el tiempo del mundo por delante para saborearse cada centímetro, por eso lo primero que hacen es brindarse un morreos de lujo, dorándose los labios con los ojos cerrados, sintiendo el contacto, abriéndolos de vez en cuando para mirarse con deseo.

Con tanto beso, Alejandro Torres no puede evitar que la picha se le salga por el lateral de los calzones. Louis Ricaute se da cuenta y enseguida emplea las manos hábilmente para bajarle la goma de los gayumbos y dejársela libre. Lo que encuentra es alucinante, un pedazo pollón enorme, gordo, de piel blanquita, no del todo duro todavía, descansando hacia un lateral. Alejandro levanta el culete para que los calzoncillos puedan salir con mayor facilidad y al hacerlo el rabo se pone firme hacia adelante y al sentarse rebota poderoso contra su torso.

No tarda en notar el cosquilleo del roce de los labios de Louis dándole cera a la polla. La cabeza sube y baja a un ritmo constante. De cuando en cuando, Ale echa un vistazo para ver cómo su rabo desaparece entre esos labios, pero se pone malito al verlo y cierra los ojos echando la cabeza hacia atrás y soltando un gemido. Coloca la mano en la nuca de su mamador aunque no para forzarle a chupar más a fondo, que ya le pega un tiento de vez en cuando merendándose su pedazo trabuco.

Con las ganas, Louis le ha dejado un buen chorrazo de saliva casi en la base de la polla. Ya tiene lengua él para recogerlo y distribuirlo por todo el tronco. Ahora sí que la tiene completamente dura y cada vez se hace más complicado tragar rabo. Le acopla unos dedos a las suaves pelotas y se las acaricia. Ese gesto le sirve de apoyo para reconducirla hacia su boca y seguir comiendo cuando se pone de pie, dominante.

Ahora es Alejandro el que se sienta en el suelo, hincando las rodillas y sentado sobre sus propios talones, con el rabo larguísimo entre sus piernas, tan largo que su longitud es como la de media pierna hasta la rodilla. Louis se deja chupar rabo, un hermoso pollón casi del mismo tamaño e igual de gordo. La técnica de Ale para mamar se da más al cipote rodeándolo con la lengua, chupando cariñosamente y abrazando la base del rabo con una mano. Sin duda Louis es más tragón, porque a Alejandro le cuesta tragar más allá del capullo, demasiado gordo, que ya le deja la boca repleta de polla y saciado.

Louis es el que tiene mejor culo del grupo de colegas. Siempre ha sido la envidia, recibiendo palmadas indiscretas de chicos y chicas cada vez que pasa por un sitio leno de gente, torciendo cuellos por la calle y encima mostrando sus curvas en la piscina llevando un bañador slip ajustado. Si alguien tiene una polla suficientemente grande y larga para cubrirlo por completo ese es Ale, que pone a Louis de espaldas y se agacha a comerle el ojete.

Nada más posarle la lengua en la raja a Louis se le pone la piel de gallina, una señal para Alejandro de que va por buen camino. Le hace el vacío con los labios, ocupando todo el contorno del agujero de entrada y continúa con una ración de lengüetazos rápidos con la punta de la lengua provocando sus gemidos. Ajustadita, sin condón y sin problemas, empujando con las caderas hasta meterla a fondo, así de bien entra la polla por ese pedazo de culo.

El rabo entra y sale de puta madre, parecen hechos el uno para el otro encajando a la perfección. Ni demasiado holgada como para no sentir el gustillo de metérsela ni demasiado apretado como para que tenga que hacer un gran esfuerzo por penetrarle el culo. La entrada de ese ojete es genial y Alejandro descubre en ella un placer inmenso, por eso la saca por completo, la reconduce con la mano y la mete repetidas veces, volviendo a enchufársela como si cada vez fuera la primera.

Desde el principio se la endiña a saco, pegándole caderazos contra los cachetes del trasero y haciendo que se retuerza de gusto. Se pone cachondo al observar a su colega, tan grandote y musculoso, a cuatro patas sobre la cama recibiendo su polla. La diferencia de masa corporal entre los dos es más que patente, pero lo que tiene Alejandro entre las piernas está hecho para complacer a este tipo de tios más que de sobra.

Follando de lado, el contraste se deja notar más, el culo blanquito, suave y perfecto de Ale esforzándose por penetrar el culazo peludito de Louis, sus cuerpos, uno de piel blanca y atlético por detrás dando caña y otro morenito y super peludo por delante, comenzando a sudar.

Imponente y por primera vez follándose cara a cara, Louis toma asiento sobre la polla de su colega. Que un tiarrón tan grandote se te siente encima ensartándose toda tu polla dentro, es para tener un poco de respeto por la situación. Lejos de amedrentarse, Ale confía en el tamaño de su rabo y, después de reibir unas cuantas sentadillas con el ojete pajeándole el tronco, le pega una follada vertiginosa y con fuerza al culo desde abajo.

Una de las partes que más le mola al follárselo de esta manera es poder tener reposando sobre su torso la polla de su amigo, pero consigue disfrutarlo más todavía cuando lo deja tumbado boca arriba sobre la cama y se la mete de pie, mirando ese cuerpazo follado desde arriba y cómo el rabo se le menea como un flan cada vez que se la mete.

Parece que fue ayer cuando intercambiaban cromos en el recreo del colegio y ahora ahí le tenía, abierto de piernas, sin poder aguantarse más, sacándole el rabo del culo rápidamente, haciendo que se acercase con la boca para compartir con él una dulce lechada de chorrazos blancos y cortos cayendo sobre su boca, su barbita y su cuerpo. Louis le rebañó bien la polla degustando todo lo que salía de ella todavía y Ale le ayudó con los dedos cogiendo su propia lefa y llevándola a su boca. Los besos de su amigo y el sabor a leche le ayudaron a depositar sobre su peludo torso una buena corrida lechera.

Louis Ricaute

 

 

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