Portada ‘Blade Runner 2049’ es una deslumbrante réplica con un guion anodino
Críticas

‘Blade Runner 2049’ es una deslumbrante réplica con un guion anodino

Blade Runner 2049

A tenor de la polémica ‘Madre!’, Martin Scorsese señaló que “las buenas películas de auténticos cineastas no están hechas para ser descifradas, consumidas o comprendidas al instante”. En realidad creo que pasa con muchas obras, no necesariamente buenas o de realizadores destacados, aunque es cierto que el trabajo de un autor que ha podido reflejar su visión suele requerir un análisis más reflexivo de lo habitual.

Nunca me ha gustado dar un veredicto de una película nada más salir del cine. A menos que me haya horrorizado o encantado, prefiero conversar, soltar ideas y escuchar otros puntos de vista, antes de formarme una opinión sobre lo que he visto. Digo esto porque si llego a escribir una crítica de ‘Blade Runner 2049’ nada más llegar a casa, lo habría hecho molesto y con ganas de desahogarme, cuando realmente es un preciosidad que merece la pena ver en el cine.

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El temido regreso al universo ‘Blade Runner’ empieza de forma asombrosa

Recuerdo cuando bromeábamos con la posibilidad de una ‘Blade Runner 2’ a pesar de que, teniendo en cuenta la tendencia de Hollywood, lo más probable es que acabara haciéndose tarde o temprano. Supongo que nos estábamos tomando a risa el asunto para no asumir lo inevitable. Y casi todos nos echamos a temblar cuando en 2011 se confirmó que habría secuela de ‘Blade Runner’. Después subieron a bordo Ridley Scott y Harrison Ford, pero no estábamos más tranquilos.

El fichaje de Denis Villeneuve dio completamente la vuelta a la tortilla. Su impacto al llegar a Hollywood, con thrillers como ‘Prisioneros’ o ‘Sicario’, le han convertido en poco tiempo en uno de los autores actuales más estimulantes, y su firma es ya una garantía de calidad incuestionable. Desde ‘La llegada’ (‘Arrival’) creo que estamos ante el nuevo Nolan, sólo le falta orquestar algún blockbuster de superhéroes para llegar a más público y alcanzar su mismo estatus de semidiós.

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Con Villenueve al mando de la puesta en escena y Roger Deakins como director de fotografía, al menos podíamos estar seguros de que ‘Blade Runner 2049’ iba a ser visualmente impresionante. Y así es. Es increíble. Warner no ha reparado en gastos y el cineasta ha podido contar con un diseño de producción espectacular, decorados reales que parecen traídos del futuro. Es la propuesta de ciencia-ficción más hermosa de los últimos años.

El pulso narrativo y la música de Hans Zimmer (con todas las pegas que queramos ponerle) ayudan a crear esa atmósfera onírica que caracterizaba a al clásico de 1982. El arranque, calcado al de la primera entrega, nos sumerge enseguida en este futuro distópico de Los Ángeles, año 2049; sentimos que hemos vuelto al universo de ‘Blade Runner’. En lugar de Deckard tenemos a “K” (Ryan Gosling) y su primer encuentro con un replicante (Dave Bautista) comienza a destapar sorpresas…

…AVISO DE SPOILERS…

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“K” es un replicante. 35 años discutiendo la naturaleza de Rick Deckard y aquí bastan unos minutos para presentar al héroe como un ser artificial. Desde luego es un giro inesperado y valiente. En especial porque si el protagonista no es humano, falta un equilibrio, un contraste, alguien que pueda aprender de su relación con los replicantes (o cambiar las tornas y que el antagonista sea humano). Sin eso, básicamente tenemos replicantes buenos contra malos.

Pero la estética es tan asombrosa que no cuestionas nada, todavía, sólo disfrutas y te dejas llevar. Tenemos un gran misterio, esa caja de huesos, el interesante planteamiento de los replicantes como ciudadanos de segunda clase, marginados y obligados a realizar los trabajos rechazados por los humanos (continuación de la metáfora del film original), un estupendo reparto… pero en algún punto, el conjunto se estanca y la ilusión se fractura. Empieza a notarse el paso del tiempo. Algo falla.

“K” no es Deckard y falta Roy Batty

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Falla el guion, poco a poco, hasta que la película se convierte en una sucesión de eventos sin sentido y obligados para cerrar la trama. Los personajes no son tan enigmáticos ni fascinantes como en la primera parte, sobre todo falta un gran enemigo como Roy Batty. Un villano tan carismático, con conflictos y objetivos que podías entender, con quien llegabas a empatizar, incluso más que con el protagonista. Y encarnado por un inspirado Rutger Hauer (que improvisó el famoso monólogo final).

Ahí estaba una de las claves principales de ‘Blade Runner’, y lamentablemente, ni los guionistas ni Villeneuve se dieron cuenta. En su lugar tenemos a una fría y aburrida asesina (Sylvia Hoeks) que parece un Terminator, con impaciencia y crueldad en lugar de las dosis de humor que ingeniosamente aportaba James Cameron. En una escena suelta una lágrima, y no quiere morir; todos los replicantes de la original eran más humanos, sin dejar de ser sumamente peligrosos.

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“K” me parece desaprovechado. Sus acciones son muy limitadas y no lo sientes tan cercano como a Deckard, su evolución es previsible y plana. ¿Cuál es su arco argumental? Cazador replicante implacable enamorado de un holograma programado para responder a sus necesidades, llega a creer que es humano, busca y encuentra a Deckard para resolver dudas, descubre que estaba equivocado, y al perder a su “novia” (demasiado esfuerzo empezar de nuevo, quizá), decide arriesgar su vida.

Y lo hace para que Deckard haga lo que no ha querido hacer (o no se ha esforzado tanto por hacer) en tres décadas: conocer a su hija. Por otro lado, ¿no es absurdo que Deckard haya estado desaparecido tanto tiempo, viviendo en un casino aparentemente fácil de localizar, aparentemente sin comida y con la única compañía de un perro? ¿O que sea precisamente su hija, el ser más buscado por los villanos, la primera profesional a la que acude “K” cuando quiere hablar con la mejor diseñadora de recuerdos? ¡Vaya casualidad!

Pese a todo, ‘Blade Runner 2049’ es una digna secuela con momentos extraordinarios

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El departamento de policía pasa de ser un enjambre a estar tan abandonado que la jefa de “K” (encarnada por Robin Wright) es asesinada inadvertidamente, el villano (Jared Leto) es tan simple y anodino como su esbirra, falta un personaje de contrapunto como Gaf (Edward James Olmos, que aquí hace un breve cameo) y el hallazgo de un bando rebelde preparado para luchar me parece un pegote innecesario, una semilla para secuelas que, en vista del resultado en taquilla, puede que no veamos nunca.

Dicho todo eso, y sin entrar realmente a enumerar todo lo que encuentro disparatado en el guion, ‘Blade Runner 2049’ funciona estupendamente durante su primera mitad, está realizada con suma elegancia, tiene momentos extraordinarios (Deckard parando la pelea porque es un romántico y suena ‘Can’t Help Falling In Love’) y la estética es tan arrebatadora que puedes pasarte 160 minutos clavado a la butaca, si logras evitar las comparaciones con la original (o si ésta no te parece gran cosa).

Con un desenlace más potente creo que mi opinión sería más positiva, tenía la sensación de que faltaba algo. Por eso me alegra no haber escrito mi opinión sobre la película poco después de verla, posiblemente habría sido injusto con ella. Quizá es lo mejor que Hollywood podía hacer con una secuela de ‘Blade Runner’.

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