Portada Cinco lecciones de estilo que aprendimos en los Emmy 2017
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Cinco lecciones de estilo que aprendimos en los Emmy 2017

Los Emmy son ya una batalla de las grandes: plataformas gigantes que pelean entre sí, marcas que quieren vestir a los protagonistas, duelos en prime time, HBO contra Netflix (con permiso de Hulu) y estilo contra menos estilo. Esto es lo que pudimos ver sobre la alfombra roja de unos premios que cada vez son más premios y esto es lo que, además, pudimos aprender.

Que la solapa importa

¿Un esmoquin es exactamente igual que otro esmoquin? Por supuesto que no. Un elemento fundamental es la forma de la solapa. Básicamente, hay tres tipos de solapa. La más común es la ‘notch’, que separa el cuello de la solapa en sí con una pequeña ‘muesca’. La considerada formal es la de pico, con forma de uve. Y la última es la ‘shawl’, redondeada.

Pero hay variantes y formas distintas y la moda siempre es juego. La alfombra roja de esta madrugada es casi un catálogo completo de la ‘cuarta vía’. La solapa bicolor de Donald Glover, la redondeada fina de Matt Bomer, el peculiar corte inferior de Aziz Ansari, la extremadamente clásica (y por eso muy moderna) de Milo Ventimiglia… Conviene tomar nota, por si tenemos que ponernos el tuxedo alguna vez.

Que los niños nos pueden enseñar muchas cosas

‘Strangers Things’ es favorita entre el público pero no ha tenido mucha suerte con los premios. Sin embargo, ahí están sus protagonistas dando una lección de estilo. Y hablamos de los niños protagonistas. Viva la diferencia. Finn Wolfhard clásico y negro de Prada; Gaten Matarazzo muy british de Ted Baker; Noah Schnapp arriesgando con un Balmain; y Caleb McLaughlin brillante de Garcon Couture. Hay estampados, brillos, dorados, chalecos, chaquetas cruzadas, pajaritas, corbatas, colores.

¿Está hecho a propósito? Creemos que sí porque una de las claves de la serie es, precisamente, que cada uno tiene su propia personalidad. Y Gaten, gracias por ese pelo rizado que nos da confianza a todos los que lo disfrutamos-padecemos. ¿Más niños? Miles Brown, con tuxedo blanco o el hijo de Liev Schreiber, ‘like father like son’.

Que el blue tie es el nuevo black tie

Desde hace algunos años, el esmoquin azul se impone en las alfombras rojas como la opción alternativa más recurrente. Casi más que el blanco, incluso. A partir de los años 60 y 70, el esmoquin de color azul (primero más claro, después en tonos casi tinta) aparece cada vez más porque el hombre comienza a quitarse las ataduras de la tradición y las revistas de moda comienzan a apostar por fotografías más modernas. Normalmente, cuanto más preguntas por las normas del esmoquin, más claro tienes que hay que saltárselas. Así que el azul es muy habitual hoy. Así hemos podido ver a Donald Glover, Justin Hartley o Adam Scott, por ejemplo, con ese tono.

Que siempre hay quien va a su bola

Y un paso más allá del azul están las elecciones inesperadas de estilo. A veces aciertan, otras no tanto, pero siempre nos enseñan una cosa: no pasa nada por atreverse porque solo se consiguen grandes cosas desde el escalón del riesgo. La chaqueta brocada de Jermaine Fowler, el collar dorado de Lakeith Stanfield, Tituss Burgess con seda salvaje amarilla -lo prometemos-, Rupaul con estampado óptico, Sam Richardson con algo entre animal print y floral print, LL Cool J con boina, o el pequeño Jeremy Maguire con una capa incluida en su mini-tuxedo. Mención aparte para Brandon Flynn, que llevó un traje que no entendemos del todo. Zapatos y cinturón en marrón, traje azul niño y corbata con estampado de monos (o perezosos, quién sabe). Pereza la suya, que esto era una gala.

Que el pelo (facial) importa

¿Puede ser el vello facial un complemento de moda? Puede. Y te define a ti y a tu look además. El bigote rubio de Alexander Skarsgard, la barba tupida de Glover, la casi esculpida de Anthony Anderson, la barba-perilla con canas de Matt Bomer y Stanley Tucci, el baile de hormigas de Riz Ahmed, la ligera sombra de Ventimiglia, el bigote adolescente de Aziz Ansari, la coloreada (de forma natural, vaya) de Jesse Tyler Ferguson haciendo contraste a su estupendo esmoquin verde, la sacada de otro siglo de Josep Fiennes… El premiado como mejor actor dramático, Sterling K. Brown, parecía que literalmente no había tenido tiempo de pasarse la cuchilla. Hasta los directores y guionistas lucían algo de pelo. Haciendo cuentas, creemos que hubo más invitados con barba que sin ella.