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Salud Sexualidad

¿Cómo afectan los antidepresivos y antipsicóticos a la sexualidad?

Las relaciones personales a veces comportan un cierto grado de dificultad para las personas con algún tipo de trastorno psicótico como la esquizofrenia tanto por los síntomas propios de la enfermedad como por la estigmatización de ésta en el entorno. Si socializar es difícil, más aún encontrar pareja o abordar las cuestiones asociadas al sexo. Pero, ¿es importante el plano sexual para estos pacientes? Esta es la pregunta que ha lanzado Ángel Luis Montejo, Psiquiatra del Hospital Universitario de Salamanca y presidente de la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental (Aesexsame), durante el IV Curso internacional de salud sexual que se celebra esta semana en Salamanca.

“Hay patologías como la esquizofrenia que se manifiestan a edades tempranas, como la adolescencia, un grupo de población al que sí le importan su sexualidad. Además, ésta forma parte de las relaciones emocionales, un aspecto destacado en las interacciones personales”, ha explicado Montejo. Estas afirmaciones hacen referencia al cuestionario SALSex, una encuesta diseñada para medir los problemas sexuales causados por la toma de fármacos antidepresivos y antipsicóticos y valorar cómo afectan estos resultados en la falta de adherencia al tratamiento, es decir, el abandono de la medicación. Este psiquiatra ha señalado que entre los pacientes que sostienen tener una vida sexual, el 36 por ciento de los hombres ha dejado, o pensado dejar, los fármacos para psicosis frente al 20 por ciento de las mujeres.

La disfunción sexual, efectos de los antidepresivos y antipsicóticos

Según este especialista, la dopamina (una hormona que sirve como neutrasmisor) actúa como bloqueo de la prolactina (otra hormona implicada en la secreción de la lactancia materna), y cuando la medicación frena la actividad de la primera, se producen unos altos niveles de la segunda, lo que se conoce como hiperprolactinemia iatrogénica. Como consecuencia, “este trastorno produce falta de deseo y disfunción sexual a corto plazo, factores que pueden desencadenar el abandono del tratamiento ya que para ellos, como para el resto de la población, el sexo es un área importante en sus vidas y cuyas alteraciones repercuten de forma negativa tanto en la enfermedad como en la autoestima. Además, cabe recordar que no más del 13 por ciento consigue tener pareja estable, a veces, entre ellos”, ha comentado Montejo.

¿Cuándo se considera que la prolactina está elevada? Los niveles normales en hombres y mujeres no embarazadas son de 3 a 20 ng/ml, aunque esta cifra puede variar ligeramente según el laboratorio. “Cuando supera esos valores puede afectar al ciclo menstrual (amenorrea), producir el crecimiento anormal de las mamas, lo que se conoce como ginecomastia, secreciones en el pecho e incluso infertilidad”, ha enumerado. Pero, ¿todas las terapias para la psicosis causan estos efectos? Montejo ha aclarado que existen otras alternativas que no producen variaciones en los niveles de prolactina.

El impacto que tienen algunos medicamentos antipscióticos sobre la sexualidad junto con la posibilidad de su posterior abandono, han llevado a la elaboración del Consenso multidisciplinar sobre las recomendaciones terapéuticas para la hiperprolactinemia iatrogénica secundaria a antipscióticos. El documento ha sido presentado durante el curso y cuenta con la firma de Montejo y otros expertos como la endocrinóloga Teresa Mories, el reumatólogo Jesús del Pino y el oncólogo Juan Jésus Cruz, todos ellos del Hospital Universitario de Salamanca y presentes durante la formación de salud sexual.

Efectos a largo plazo de la hiperolactinemia iatrogénica

A parte de las consecuencias a corto plazo sobre el plano sexual, Mories ha indicado que “la hiperprolactinemia puede desencadenar un efecto en la resistencia de la insulina con el consiguiente aumento del riesgo cardiovacular porque la prolactina en las arterias incrementa la aparición de la cardioesclerosis” aunque ha matizado que “ se necesitan más estudios que lo confirmen”.

En cambio, la relación entre los niveles altos de dicha hormonal y la osteoporosis parece más evidente. “La esquizofrenia se asocia a una menor densidad mineral ósea porque existen fármacos que la disminuyen. Además, en esta población se dan otros desencadenantes como el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, la falta de calcio y déficit de vitamina D”, ha destacado del Pino. Para contrarrestar, este reumatólogo propone medidas no farmacológicas como “llevar una dieta equilibrada, hacer deporte y evitar caídas si se detectan factores de riesgo relacionados con el desarrollo de la osteoporosis”.

Por último, Juan Jesús de la Cruz ha sugerido que la hiperprolactinemia a largo plazo podría estar asociada al desarrollo de algunos tipos de cáncer como el de mama o próstata aunque ha insistido en que todavía se precisan más estudios y que todo depende del resto de factores que se den en el paciente. “En este sentido, lo que mas me preocupa es la posible relación entre los elevados niveles de prolactina y la agresividad tumoral”, ha concluido.

En conclusión, los especialistas pretenden reivindicar a través del citado consenso el control de esta hormona, las distintas opciones terapéuticas para la psicosis y la importancia de cuidar la sexualidad de cada persona.