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Conoce el síndrome de la mano ajena o mano alienígena

síndrome de la mano ajena

Stanley Kubrick dirigió en 1964 una película satírica titulada ‘Dr Strangelove o, ¿teléfono rojo?, volamos hacia Moscú’; cinta donde el protagonista, el Dr Strangelove, interpretado por Peter Sellers, destaca por su extravagancia y por su mano derecha, que parece tener vida por sí misma. En el filme se observan sus movimientos inoportunos y automáticos, así como los intentos reiterados del doctor por restringir sus movimientos haciendo uso de su otra mano.

Se trata del Síndrome de la Mano Alienígena o Ajena (SMA), un trastorno neurológico poco frecuente en el que una de las manos interfiere con las acciones de la opuesta. Es como si una mano tuviera voluntad propia e hiciera lo que quisiera. El paciente se puede estar vistiendo con una mano y con la otra empezar a desvestirse, por ejemplo.

“Los signos de mano ajena son producidos comúnmente por lesiones en unas determinadas zonas del cerebro. Por ejemplo, puede darse en un paciente que su mano izquierda (hemisferio derecho) prefiera otros instrumentos, e incluso otro programa televisivo, que puede llegar a interferir con las elecciones realizadas por la mano derecha (hemisferio izquierdo)”, señala en una entrevista con Infosalus la psiquiatra del Complejo Hospitalario de Navarra, Rebeca Hidalgo.

A su juicio, la falta de uniformidad en los métodos de diagnóstico y la clasificación a la hora de estandarizar la publicación de casos dificulta verificar su incidencia y prevalencia real. “Se han descrito a lo largo de la años no más de 50 casos de este síndrome”, apostilla.

Así, subraya que en el SMA el paciente siente que su miembro actúa autónomamente, desarrollando movimientos involuntarios que presentan la apariencia de intencionales. “Dichos movimientos, con frecuencia, entran en conflicto, o incluso rivalizan con el miembro opuesto. Pueden incluir reflejos exploratorios y conductas de utilización. Por ejemplo, mediante el uso estereotipado, desinhibido y espacialmente inadecuado de un objeto”, señala.

Según señala la especialista, existen diversas descripciones del síndrome, y muchos de ellos enfatizan la predilección que presentan los pacientes afectos por actuar de manera oportuna sobre objetos cercanos . Por ejemplo, se han descrito casos en los que un paciente tendía espontáneamente a alcanzar o a agarrar objetos, como los pomos de puertas, por las zonas por las que pasaba. Mientras, otro paciente, agarraba un vaso con su mano ajena (izquierda) mientras intentaba comer un trozo de pan con la derecha, y llevaba ambos simultáneamente a la boca.

“Las intenciones del miembro ajeno pueden consistir en intentar levantar haciendo palanca los dedos para soltar objetos, el miembro agarre con fuerza partes corporales, o incluso intenta asfixiar al propio individuo o a otros”, señala la psiquiatra.

LOS ACCIDENTES VASCULARES, PRINCIPAL CAUSA

Hidalgo señala a su vez que el signo de la mano ajena puede encontrarse como síntoma acompañante en diversas afecciones y entidades de etiología diversa. Por otro lado, sostiene que la mayor parte de los casos descritos implican a accidentes vasculares cerebrales de etiología isquémica o hemorrágica.

En cuanto al diagnóstico, la experta precisa que es “eminentemente clínico”, se fundamenta en una historia clínica completa, incluyendo una exploración neurológica exhaustiva. “Las pruebas de neuroimagen serían complementarias y se dirigirían con cierta sospecha clínica a profundizar en el síndrome completo que padezca el paciente. El diagnóstico del síndrome debería conducir ineludiblemente a la lesión o trastorno subyacente, verdadera causa raíz de las lesiones neurológicas que presente el paciente”, agrega.

Como los movimientos del miembro ajeno pueden ser sujetos a un control intermitente y voluntario ocasionalmente, la psiquiatra indica que el tratamiento se fundamentaría en mantener el entorno libre de estímulos distractores, además de que el paciente esté asesorado sobre realizar una tarea en exclusivo, particularmente cuando se sienta más fatigado. “Dichas recomendaciones, marcarían la diferencia entre un comportamiento de mano ajena descontrolado y un comportamiento intencionado de la misma”, apostilla.

De momento, Hildalgo lamenta que, por el momento, no hay cura específica para el SMA, si bien los pacientes pueden mejorar su calidad de vida gracias a programas especializados de rehabilitación dirigidos a minimizar los comportamientos descontrolados de sus miembros, y a adquirir un mayor control voluntario del mismo.

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