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DE CUANDO TE DA PENA SER PASIVO

 

“No entiendo a los que se
avergüenzan de ser pasivos, como si
se tratara de algo deshonroso.
Vergüenza que te cachen los
suegros en la movida ¿Pero ser
pasivo? Eso es de valientes”

En la vida hay muchas cosas que nos dan pena, por ejemplo: nos da pena que nuestro “amigo” no se
levante a la hora de la hora, que sepan que uno de nuestros guilty pleasures es Fey, hacer alguna torpeza

frente al chico que nos gusta y claro, da pena a veces aceptar el rol sexual ¿Por qué? Ese es justamente
el misterio de los misterios.
Recientemente a mi red social de pajarito azul(http://twitter.com/alejilloTol), llegó un mensaje que
justamente inspiró la sopa de hoy. El mensaje del chico era un tanto desanimado y hasta cierto punto,
con angustia y pena. Me había confesado antes que a nadie, que siempre había querido ser pasivo pero
no se habían dado las situaciones propicias y siempre tenía que ser activo, aún y cuando eso no le
daba satisfacción del todo, pues él lo que disfrutaba más, era ser embestido por alguien que sí
disfrutara de ser un total y rea×rmado activo.

 

Lo curioso es que así como él, hay muchos chicos que todavía sienten pena y casi culpa por
aceptar que ser pasivo es lo que les da placer sexual. Sin embargo, esta vergüenza tiene una
razón que principalmente se ha gestado entre los mismos pasivos quienes discriminan a otros pasivos,
sin mencionar claro, las razones antropológicas e históricas en donde se le atribuye un desdén de
inferioridad por considerarlo algo femenino y por lo tanto, de menor valor. Actualmente, conozco
muchos chicos que siguen relacionando el rol sexual con la masculinidad y vienen erróneamente
creyendo que ser pasivo es sinónimo de ser afeminado y ser activo, es por el contrario, representar
todo un costal de testosterona y virilidad pura, cuando lamentablemente eso no tiene nada que ver.
No obstante, no me detendré a hablar de ese tema porque lo he tocado ya varias veces en otros
textos. Más bien, el punto de hoy, es digni×car y engrandecer la valentía de los millones de chicos
pasivos que hay en el mundo y quienes gracias a su elección sexual, son capaces de dar placer a tanto
activo recalcitrante que ni en sueños dejarían que les dieran un masaje prostático.
Entonces, ¿por qué sentir pena al aceptar que se pre×ere ser pasivo? ¿Por qué vivir en el closet de los
pasivos narnianos? ¿Por qué? Como ven, no es más que pura patraña sin razón de ser.
A pesar de que lo anterior no debería ni siquiera existir, muchos son los que sufren el terrible tormento
del “bottom shame” (vergüenza por ser pasivos) debido a la presión social y bullying que otros ejercen
sobre ellos. No es muy común que sea un activo quien menosprecie a un pasivo, porque vamos, un
gay que se jacte de serlo, estaría feliz de que abunden hasta por debajo de las piedras. Pero la cosa aquí
es entre pasivos y esa eterna maña, que, entre broma y broma, la verdad es bullying y discriminación.
Honestamente creo que varios se menosprecian así mismos por verse, en ciertos casos muy
particulares, como simples objetos sexuales para satisfacción del activo, en lugar de verse como el
complemento indispensable que todo activo debería agradecer encontrar. Y justamente creo que ahí
está la clave.

Para empezar, es necesario mencionar
que no hay muchos que hablen acerca del
importante papel que los pasivos
desempeñan para hacer posible eso de la
compatibilidad sexual entre hombres, y
creo que es justo que alguien ensalce y
reivindique tan valiente labor. Aunque la
compatibilidad sexual no es parte
fundamental para poder llevar a cabo
una relación – sexual o amorosa – , sí es
parte de los requisitos que las parejas
buscan para enriquecer su experiencia
juntos y tratar de llevar una relación que
cual Tinder, haga el match perfecto.
Siempre he sostenido que ser pasivo es
una cuestión de valientes, de hombres. Y es que no cualquiera puede aguantar los a veces enormes y
colosales miembros de algunos a los que la naturaleza, decidió bendecir con tan generosa dotación. Es
ahí cuando hay un pasivo listo para aguantar el dolor-placer que esas dotaciones tan bastas causarán.
Entonces, ¿verdad que no me equivoco cuando digo que es de verdaderos machos ser pasivo? Y
entiéndase “macho” como alguien que no se raja ni se queja…bueno, sólo de placer.

“La meta debería ser un mundo en
donde ser pasivo no sea motivo de
vergüenza, sino de placer, bienestar
y claro, muchos activos felices”

En la vida las personas con frecuencia vivimos alrevesadas. Nos avergonzamos de lo que no debería
causarnos pena y no lo hacemos con aquello que realmente debería hacerlo. Y en esta cuestión, que es
básicamente una situación relativa al sexo, aceptar ser pasivo debería ser algo más sencillo y que si bien
no va a causar orgullo, que al menos no cause conØicto. Además, no es que se tenga que ir caminando
por la vida con un anuncio que diga “hola, mi nombre es fulanito de tal y soy muy pasivo, el placer es todo
tuyo”, no. En realidad el rol sexual es algo muy íntimo que a nadie debería importar más que a la pareja
o al sujeto del momento que vaya a compartir una cama con nosotros.

Las personas, sobre todo los homosexuales, hemos cometido el error de hacer cada parte de nuestra
vida íntima algo compartible con los demás, sin importar si son amigos cercanos o no. Algunos se
esfuerzan por hacerse notar como activos y otros como pasivos, siendo que ese rubro de la vida
personal, no debe ser usado más que de la puerta para adentro – literalmente -.
En conclusión y para evitar sonar como un libro barato de autoayuda o un grupo
optimista para “pasivos anónimos”, puedo decirles que la sexualidad no debería ser
nunca motivo de vergüenza, porque es parte intrínseca de nuestra naturaleza humana. Por lo tanto, el
rol sexual debe ser algo que sólo complemente nuestra vida pero que no nos de×na del todo. Si lo
piensan bien, sólo lo usamos bajo las sábanas – o sobre la mesa, depende del gusto – y tampoco es
como que diario versemos nuestra vida en estarnos acostando con alguien, inclusive teniendo una
pareja. Efectivamente, no todo es sexo.

Así que mis guapos pasivos, porten con seguridad y sin tabúes su rol sexual, porque es sólo eso, un rol
que lo único que hará, será contribuir a su placer y el de algún activo – o algunos, porque hay quienes
tienen más suerte que otros -. Y cómo dice el meme que han hecho con Tina Fey de su personaje en Mean
Girls: dejen de llamarse “pasivas” entre ustedes, que ni son los activos quienes deben llamarlos así, ni
nadie. Dejemos esas etiquetas absurdas y en vez de estar perdiendo el tiempo en sentir pena o dejarse
humillar por preferir el masaje de próstata, dispónganse a disfrutar de su rol sexual y hagan caridad
haciendo feliz a un activo, porque conozco varios a los que mucha falta les hace. De nada.

Fuente: Cortesía Alex Toledo

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