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Sexualidad

¿Cuántas veces piensa un hombre en sexo al día?

Es cierto que pensamos en sexo a diario, pero no con el mismo nivel de calentura.

Hace unos años se extendió la falsa creencia sobre que nosotros pensamos todo el día en sexo, con una frecuencia de siete segundos, algo equivalente a 7.200 veces al día, descontando las horas de dormir.

Algo totalmente errado, pero, no desmentimos que lo hacemos “en algunos lapsos del día”.

Dado al bailoteo en la redes de dicho tema, en 2011 un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio realizó un estudio, publicado en el Journal of Sex Research, que llegó a la conclusión de que nosotros pensamos en sexo unas 19 veces al día.

Para sacar esta conclusión, 283 hombres entre 18 y 25 años participaron en el estudio, donde recibieron un pequeño contador con tres botones: “sexo”, “comida” y “sueño.

Los botones del contador se debían pulsar cada vez que sintieran una de estos tres “instintos” básicos.

Al final el resultado fue el de 19 veces por día.

¿Pero es significativo dicho estudio?

Si bien, no existe una maquina capaz de leer el pensamiento del ser humano, entonces no se puede confiar en la validez del mismo, según algunas publicaciones expertas en temas de sexualidad.

Por eso citamos otro estudio, llevado a cabo en el 2012 por el psicólogo social Wilhelm Hoffman y sus colegas de la Booth School of Business, quienes trataron de averiguar cuántas veces piensan los hombres sobre sexo mediante una aplicación para móviles, que preguntaba a los participantes en momentos aleatorios del día cuáles eran sus más recientes pensamientos.

Los resultados de su investigación, publicada en la revista Psychological Science, fueron muy distintos a los de sus compañeros estadounidenses. Sólo se registraron pensamientos sexuales, en la media hora anterior a que saltara la alarma (una vez al día), en el 4% de las ocasiones.

Esto era mucho menos de lo que pensaban en comida, dormir, lavarse, salir con los amigos, el tiempo libre y, hasta las cinco de la tarde, tomarse un café.

Ver la televisión, leer los correos y otros usos de las nuevas teconologías también tenían más presencia que el sexo.