Portada Cuatro whiskies japoneses para los que están cansados de beber siempre lo mismo
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Cuatro whiskies japoneses para los que están cansados de beber siempre lo mismo

Desde que el Yamazaki Single Malt de Suntory fuera designado en 2013 como el mejor whisky del mundo por la prestigiosísima publicación Whisky Biblede Jim Murray, cualquier creación que provenga de Japón es recibido con máximo respeto por parte de connoisseurs y amantes del buen beber. El Scotch y el bourbon siguen copando la mayoría del mercado, pero hay algo en los whiskies procedentes del país nipón –que empezó a destilarlos en los años 20, aunque no tuvieron aceptación hasta una década después– que los diferencia del resto.

Hoy en día Japón es el tercer productor mundial de este licor, por detrás de Escocia y Estados Unidos y por delante de Irlanda. La mayor parte del que se produce está directamente inspirado en el escocés y pensado para consumir en un highball con un mixer. Pero hay algunas destilerías, especialmente las que pertenecen a las dos mayores empresas –Suntory y Nikka–, que han innovado y perfeccionado sus métodos de tal manera que incluso han dejado atrás a sus maestros escoceses. Estas son algunas de sus propuestas más interesantes que puedes encontrar en España.

The Chita Suntory Whisky

The Chita un single grain que ya salió ganador en 2009 en los World Whiskies Awards y que acaba de aterrizar en nuestro país para satisfacer la creciente demanda de destilados nipones. Es un whisky de color oro brillante con notas de cardamomo, miel de acacia y Flor Rose, con un acabado limpio que ofrece sutiles reminiscencias de roble especiado. Su característico sabor es fruto de su proceso de maduración, que se lleva a cabo en hasta tres tipos distintos de barrica: de Jerez, de roble americano y de vino. Su nombre le viene del lugar del que procede, la península de Chita (provincia de Aichi), donde el segundo master blender de Suntory, Keizo Saji, mandó construir en 1972 una destilería para crear whiskies de grano japoneses de la mejor calidad posible. A diferencia de los whiskies de malta, es suave en nariz y paladar, lo que lo convierte en la opción perfecta para cualquier consumidor, incluso para los no iniciados en el mundo del whisky. Precio: 60 euros.

Nikka Coffey Malt Whisky

Una buena muestra de la voluntad japonesa de crear whiskies distintos de calidad. Nikka antes lo producía de forma limitada, lo que lo hacía bastante prohibitivo, pero hace unos años aumentó considerablemente el volumen de botellas y ahora se puede encontrar en el mercado español por unos 60 euros. Se destila en alambiques estilo coffey, patentados en Irlanda y que tienen forma de columna alargada. El licor resultante es más suave y tiene menos graduación alcohólica de lo normal, pero la peculiaridad en este caso es que se utiliza este alambique para destilar whisky de malta, en lugar de grano, como suele ser habitual. El resultado es un líquido rico y lleno de aromas, pero que no satura el paladar ni quema la garganta. Es afrutado, con matices de albaricoque y canela. Como el anterior, es perfecto para inciarse en el gran mundo del buen whisky.

Suntory Hibiki

Hibiki quiere decir literalmente “eco” en japonés y hace referencia al efecto que este whisky deja sobre lengua y paladar al ser probado, donde permanece largo tiempo después de ser ingerido. Es probablemente el más icónico de Suntory y está disponible en distintas variedades dependiendo del envejecimiento: 12, 17, 21 y 30 años. El precio se va a los varios cientos de euros, pero hace un par de años Suntory comenzó a comercializar en España el Hibiki Harmony, un blend de 12 whiskies de malta y de grano procedente de sus tres principales destilerías –Yamazaki, Hakushu y Chita–, incluyendo en la mezcla los afamados Hibiki de 17 y 21 años. Han sido envejecidos además en barricas de roble americano, mizunara (roble japonés) y Jerez. Ofrece notas de naranja, chocolate blanco y pimienta negra. Un sabor que permanece en la memoria para siempre. Se puede encontrar por entre 70 y 90 euros.

Yoichi Single Malt

Este single malt debe su nombre a la destilería de Yoichi, en Hikkaido, la primera que Nikka construyó en 1934. Su fundador, Masataka Taketsuru, decidió establecerse ahí porque esta isla norteña era la más similar en cuanto a clima se refiere a Escocia, donde Taketsuru aprendió a apreciar el whisky. Sigue siendo achocolatado y afrutado, pero ofrece más matices de ahumado que los anteriores y tiene más cuerpo. Está hecho para saborear de manera reposada frente a la chimenea en un día de otoño o invierno. No obstante, está tan bueno que entendemos que no quieras esperar hasta entonces para disfrutarlo. Te puedes hacer con una botella por unos 70 euros.

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