Portada Dato Foland y Johan Kane se follan y Paddy O’Brian
Relatos gay

Dato Foland y Johan Kane se follan y Paddy O’Brian

Paddy O’Brian siempre había sido de alguna forma el “marginado” del piso compartido. Veía normal que al haber llegado el último, Dato Foland y Johan Kane tuvieran más complicidad, pues habían compartido más momentos juntos. Cuando comían juntos, aguantaba las conversaciones chistosas entre los dos y él intentaba unirse echándose unas risas sin saber muy bien de qué estaban hablando. En las fiestas que organizaban los fines de semana en casa con otros invitados, él intentaba integrarse hablando con unos y con otros, pero seguía sintiéndose desplazado.

Con el tiempo y la confianza, una vez se tomaron unos a otros la medida y las costumbres, Paddy escuchaba desde la habitación cómo ellos dos llegaban tarde y, en lugar de ir a dormir, se quedaban en el salón hasta tarde viendo una peli porno y haciéndose pajas, a juzgar por los gemidos que le llegaban a los oídos y que le impedían dormir sin magrearse la polla un rato.

Tenía dos opciones, o seguía así compartiendo piso durante el resto del curso en la ciudad o cambiaba de táctica, así que decidió empezar por lo segundo para cambiar la situación. Paddy era un chaval de carne y hueso que tenía sus fantasías sexuales como cualquier otro chico, había cosas que le molaba mirar y una de esas era pasar revisión a los rabos de los tios en el gimnasio, así que si podía pegarse el gusto de entre abrir la puerta y ver a sus compañeros de piso pajearse viendo porno, lo haría.

Mientras entornaba la puerta, el corazón empezó a latirle a tope. Era por una parte los nervios de que le pillaran in fraganti y por otra el acto en sí y lo que imaginaba que quería hacer, salir desnudo con el rabo entre las manos y unirse a ellos en una triple paja, una buena forma de confraternizar de una vez por todas con ellos, porque nada más intimo podrían compartir que aquello. Pero lo que encontró fue algo que no se le había pasado ni por asomo por la cabeza. Ni estaban viendo porno ni se estaban haciendo pajas, se estaban follando el uno al otro.

A pesar de su apariencia de tio machote follador de coños, Paddy sabía reconocer la belleza en un tio, e incluso se había follado unos cuantos. Ver a Dato fue uno de los motivos por los que firmó el contrato de alquiler con ellos, porque ya se imaginaba cruzándose con él en el baño todos los días. Le había visto desnudo y le encantaba, pero era la primera vez que le veía la polla en alto y metiéndola en un agujero. Y jamás espero que a un tiarrón como Johan que parecía tan varonil, le fuese eso de ponerse a cuatro patas y dejarse abrir el culo por un maromo bien dotado.

Casi sin darse cuenta y para poder ver mejor, se fue acercando poco a poco. Inevitable que Dato y Johan se dieran cuenta de su presencia, pero en lugar de parar, le dejaron mirar e incluso participar un poco, siendo compinche de Dato para lamer y abrir el culo a Johan y poniéndose detrás de Dato mientras este se follaba a Johan y empleaba una de las manos para pajearle la polla a él. Paddy tocó su cuerpo en tesión, mirando desde arriba su precioso culo empotrador y se dejó llevar. Unos ligones de puerta para afuera, compañeros íntimos de puertas para adentro.

 

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