Portada DISFRUTAR DEL OTOÑO EN ASTURIAS O CÓMO SER MÁS FELIZ
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DISFRUTAR DEL OTOÑO EN ASTURIAS O CÓMO SER MÁS FELIZ

¿Y si nos perdemos en el Parque Natural de Somiedo?

Asturias es una tierra muy ligada a los ciclos de la naturaleza y su espíritu rural permanece en las costumbres y paisajes del territorio asturiano. Por eso, el otoño es uno de los mejores momentos para visitar el Principado. Sus bosques son protagonistas de una eclosión de rojos, naranjas, amarillos y verdes, sus pueblos honran tradiciones gastronómicas centenarias, sus cascadas son un espectáculo y sus playas un paraíso desierto en el que pasear y relajarse.

Visitar el robledal más exclusivo de Europa

La Reserva Natural Integral del Bosque de Muniellos alberga el robledal más espectacular de Asturias, el más grande de España y uno de los mejor conservados de Europa. Situado en el suroccidente asturiano, entre Cangas de Narcea e Ibias, el acceso está restringido a 20 personas al día y solo se puede acceder con reserva previa. Además de robles, hayas, abedules, tejos y acebos ponen color a los bosques de Muniellos, que abarcan una extensión de 55 kilómetros cuadrados. Merece la pena pararse a observar las pistas naturales de su pasado glaciar en las lagunas del Pico de la Candanosa.

Observar la berrea de los venados

El otoño es época de berrea en Asturias, un espectáculo visual y sonoro en el que los venados machos en celo llevan a cabo su ritual para llamar la atención de las hembras. Sus berridos se oyen a kilómetros de distancia y ver cómo se embisten, cornamenta contra cornamenta, es una experiencia inolvidable. Los concejos de AllerSobrescobioPongaSomiedo Teverga son los mejores para disfrutar de la berrea.

Ver la furia de la mar en los bufones de Pría

En el oriente asturiano están los bufones de Pría, técnicamente unas grietas y chimeneas localizadas en los acantilados que conectan el Cantábrico con la tierra. En días de marea alta y cuando la mar está brava estas chimeneas naturales expulsan agua a gran presión y los chorros pueden alcanzar gran altura, convirtiendo el paraje en un impresionante espectáculo de sonido y acción. Cuando la mar está más calmada también se puede ver la expulsión del aire comprimido de las galerías. Sobra decir que hay que ser prudente y no acercarse demasiado.

Esfoyar maíz en Navelgas

El esfoyón de Navelgas está vinculado a las tradiciones de la población rural, que en la época de esfoyar (deshojar) el maíz, se reunía para llevar a cabo esta labor mientras se contaban historias y leyendas, los más avispados aprovechaban para ligar y por supuesto, comer y reír a la vez que se trabajaba. Normalmente el esfoyón tiene lugar bajo un hórreo y empieza a partir de las 8 de la tarde. Este año la Noche mágica y Festival esfoyón y amagüestu se celebra el 11 de noviembre.

Viajar en el tiempo en el conjunto etnográfico de Os Teixois

Cualquier época del año es buena para visitar Os Teixois, una aldea autosuficiente situada en el occidente asturiano, muy cerca de Taramundi. Allí, entre casas tradicionales de piedra, se pueden visitar los inventos hidráulicos que en otro tiempo fueron de vital importancia para los habitantes de la zona, como el mazo, el molino, la rueda de afilar o el batán, gracias a los cuales molían la harina o trabajaban el hierro. La vegetación de la zona, con muchos castaños y abedules, hace brillar al otoño a su alrededor.

Pasear por el Parque Natural de Redes

El Parque Natural de Redes está situado en la zona central de Asturias y alberga la Ruta del Alba, una de las rutas más populares y accesibles de la región. Declarada Monumento Natural en 2001, esta ruta de 14 kilómetros comienza en el bonito pueblo de Soto de Agues y el primer tramo transcurre por una pista hormigonada y bastante llana, por lo que es sencilla e ideal para niños, así como accesible para personas con movilidad reducida. La parte más espectacular empieza cuando la pista se convierte en sendero, en las foces del Llaímo, donde cascadas, pozas y paredes verticales conviven con el colorido follaje otoñal de los árboles.

Subir pedaleando la carretera a Casielles

Los que siguen la filosofía de que lo importante es el viaje en sí, no el destino, podrán encontrar en la carretera que lleva a la aldea de Casielles, en el concejo de Ponga, una gran fuente de inspiración. Esta pista, a la que se accede tras cruzar el impresionante desfiladero de los Beyos (en la imagen), tiene un 12% de desnivel en poco más de tres kilómetros y 23 curvas. Los aficionados del ciclismo la conocen como el Stelvio asturiano o también el petit Alpe d’Huez. En Casielles merece la pena explorar los hórreos beyuscus. Subir en coche es solo apto para muy valientes.

Explorar la cascada del Cioyo

Esta cascada situada en el concejo occidental de Castropol no es de las más conocidas, pero merece la pena acercarse porque para llegar a la misma hay que atravesar un precioso bosque de robles y el camino, de sólo 3 kilómetros ida y vuelta, se hace relativamente rápido. Lo más difícil es encontrar el comienzo de esta misteriosa ruta, ya que no hay cartel indicativo, pero sirven de orientación las antiguas escuelas.

Disfrutar la belleza de las simples cosas en el Parque Natural de Somiedo

El otoño pinta los bosques de Asturias de cientos de colores y pocas estampas hay más idílicas que adentrarse en los mismos cuando ya crujen las hojas bajos nuestros pies y a la vez aún hay árboles con hojas. Somiedo ofrece una de las postales más bucólicas de la geografía asturiana, con sus lagos glaciares, la conocida presencia del oso y sus cabañas de teito, especialmente en la aldea de Veigas. En el parque hay decenas de rutas de senderismo señalizadas y las más populares son las que suben a los lagos.

Ir a la gueta

Las castañas son parte de la idiosincrasia asturiana e ir a la gueta (ir a recolectar), una tradición otoñal que traspasa la frontera de lo rural. Habitualmente se hace en compañía y tras la recolección son muchos los pueblos que celebran el “amagüestu”, una reunión en la que las castañas se asan en tambor o sobre una plancha de hierro y se acompañan con sidra del duernu (dulce). Algunos de los festivales de la castaña más destacados se celebran en ArriondasAces La Reguera en octubre y noviembre.

Leer un buen libro al pie de la chimenea

Cuando el tiempo no acompaña no todo está perdido. Los alojamientos de turismo rural en Asturias ofrecen experiencias inmejorables, muchos en entornos naturales privilegiados en los que leer un libro al lado de la chimenea, con la opción de observar la naturaleza desde la ventana y merendar dulces caseros es una auténtica delicia. Dos buenas alternativas son la casa rural de Heredad de la Cueste en Cangas de Onís o el más moderno Palacio Rosa Mar en Cangas de Narcea.

Rendirse al encanto de los hórreos de Espinaréu

En el concejo de Piloña se encuentra Espinaréu, un pueblo conocido por tener una gran concentración de hórreos -más de treinta- en buen estado.En otoño se pueden ver riestras de maíz y otras verduras como calabazas en el exterior. Asimismo, desde la cercana área recreativa de la Pesanca, se puede dar un paseo siguiendo el curso del río Infierno y disfrutando de los colores del otoño.

Esperar por la puesta de sol en la playa (de Vega, por ejemplo)

Pasear por un arenal de kilómetros sin cruzarse con nadie es algo totalmente factible en Asturias en otoño, cuando las temperaturas son agradables y pasear descalzo no se considera aún una locura. Algunas de las mejores playas para ver la puesta de sol en la región son la playa de Vega, la de San Martín o la de Verdicio.