Portada Dos semanas de descontrol y excesos en la fiesta gay más extrema
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Dos semanas de descontrol y excesos en la fiesta gay más extrema

Cada año, desde 2008, en agosto llegan miles y miles de hombres a Barcelona para la Circuit Festival, la fiesta gay más multitudinaria del mundo. La enorme asistencia todavía hoy, después de 9 años, divide a los habitantes de la ciudad condal. Algunos la repudian por el colapso y los desmanes que se generan en sus calles. Otros, en cambio, valoran el gran aporte económico que implica para el turismo local.

En las últimas ediciones, la fiesta superó los 70 mil concurrentes. La mayoría, hombres de entre 24 y 40 años con un nivel socioeconómico alto, capaces de pagar los 250 euros de cada día. El 80% de ellos son extranjeros que llegan, en su mayoría, desde Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Rusia a España para disfrutar de una celebración épica que se extiende durante dos semanas.

El Circuit consta de 23 fiestas que se realizan tanto durante el día como a la noche. El festival tiene en su programación a los boliches gays más prestigiosos del mundo, como las israelíes Forever Tel Aviv y Klubberdome, la holandesa Rápido, la paulista The Week o la londinense Mega Woof, que está orientada a los hombres apodados en la comunidad como “Bears”, u osos, en español.

A su vez, la empresa que organiza el evento despliega sus propias fiestas, Pervert y La Leche, en las que el público da rienda suelta a todo tipo de excesos. Sin embargo, el plato fuerte es la Waterpark, la más emblemática que se desarrolla en el parque acuático de la Isla Fantasía.

La Waterpark comienza a las 10 de la mañana y se extiende hasta la noche. Se venden entradas exclusivas para la fiesta, que tiene lugar en piscinas y toboganes, con un escenario en lo alto. Doce horas de música y descontrol.

Pese a ser un evento especialmente destinado a hombres, las mujeres también pueden participar. De hecho, se presenta una oferta exclusiva para el público lésbico: el GirlieCircuit que consta de 15 fiestas en distintos clubes de la ciudad.

Además de las grandes fiestas, el festival cuenta con el apoyo de Generalitat de Barcelona y del Ayuntamiento para desarrollar actividades culturales y deportivas en torno a temáticas LGTBI. Desde exposiciones artísticas y proyecciones cinematográficas que apuntan a la identidad de género y a la aceptación de la diversidad sexual hasta torneos de voley y fútbol playa o clases de defensa personal femenina.

No por casualidad Barcelona fue elegida como el principal centro del festival gay. Fue la primera ciudad española que albergó una manifestación en defensa de los derechos de los homosexuales. Y por más que muchos barceloneses lo vean como una molestia, “supone un impacto económico de más de 100 millones euros”, de acuerdo al portavoz del Circuit, que luego sigue su curso por ciudades como Nueva York, París, Londres, Las Vegas, Sao Paulo, Lisboa o Roma, aunque con estancias más cortas.