Portada Drae Axtell y James Castle zorrean con el pollón gigantesco de Sean Xavier en “Bareback Halloween”
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Drae Axtell y James Castle zorrean con el pollón gigantesco de Sean Xavier en “Bareback Halloween”

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Hacía unos años cuando vinieron a España, todavía no estaba instaurado el festejo de Halloween, por eso Drae Axtell y James Castle se alegraron al ver que este año en sus vacaciones de nuevo en el país, ahora sí se decoraban las casas e incluso se hacía el truco o trato por el vecindario en el que solían “veranear”, que en esta ocasión estiraron su estancia por el calorcito que hacía todavía a esas alturas de octubre.

La primera en la frente, tan ancha como la frente de Frankeinstein del que se había disfrazado James. Ellos que iban con su alma de niños y su cestita a pedir caramelos, de repente se enfrentaron a un trato que les trajo de vuelta al mundo de los hombres, cuando se abrió una puerta a la que llamaron y apareció un tiarrón morenote con la cabeza cubierta por la máscara de un caballo, musculoso, semidesnudo, con unos calzoncillos blancos ajustados en el que se le enmarcaba perfectamente un pollón enorme y tieso hacia uno de los lados.

Drae y James abrieron los ojos como platos, se miraron y con lo guarretes y viciosos que eran, lograron que les dejara pasar. Ese tio no estaba para repartir caramelos a los críos, sino para dar placer a todos los culos que llamasen a su puerta. Sean Xavier les llevó a una habitación y les mostró la cama, pero ellos, entre nerviosos y excitados, hicieron un tándem perfecto para chuparle la polla a dos bocas, una polla del tamaño de la de un caballo, la hostia puta, larguísima y gorda.

Se la comieron como dos putas insaciables. Los rabos negros eran sus preferidos, tan grandes, tan perfectos, les abrían el ojete al instante. Es por eso que cuando pusieron el culo para que se los follase a pelo, no tuvieron ningún problema en recibir semejante rabaco y mucho menos disfrutar en sus bocas de toda la lefa que recogieron cuando la descargó encima de uno de ellos. En esta ocasión no fue la corrida su parte preferida, sino el momento en que Drae y James se montaron uno encima del otro y dejaron que ese machote disfrutara de sus dos culazos a tiro, metiendo el rabo por uno y por otro sin poder decidirse ni permanecer mucho tiempo follando uno solo.

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Revista Zero