Portada Estas chicas sufrieron un ataque homofóbico en CDMX: «¡Qué put* asco!»
Actualidad

Estas chicas sufrieron un ataque homofóbico en CDMX: «¡Qué put* asco!»

Dos chicas fueron agredidas por mostrar su amor en la vía pública en CDMX, un lugar que supuestamente es gay friendly

Jen y Eri son dos amigas muy queridas quienes recientemente sufrieron un ataque verbal en CDMX. Historias como la de ellas demuestran que a pesar de que CDMX es considerada gay friendly, y a pesar de que hace poco escribí para ustedes por qué SÍ deben mostrar su afecto en la vía pública, aún hay gente homofóbica que no sabe respetar el derecho ajeno que tienen los demás de amar a quien les plazca.

Homofobia en la Condesa

Mis amigas Jen y Eri se despedían en la calle Vicente Suárez, en la colonia Condesa, en CDMX. ¿Qué hicieron? Darse un besito en la boca. En el momento que ellas se despedían, un homofóbico cobarde les gritó desde su auto: «¡Qué puto asco!». Claro, este ser infrahumano no se atrevió a decírselos a la cara, sino desde la comodidad de su coche, cuando el semáforo estaba en verde. Eso es lo que más risa me da: que ni siquiera tenga los pantalones para insultarlas de frente.

«Iba un güey solo, de unos 25 a 35 años en un Mazda gris. Llevaba gorra. Pasó de largo. Estaba solo. En mi vida me había pasado. En esa zona nadie te grita eso. Se supone que ahí no hay pedo», me contó Eri.

Homofobia en la Juárez

Hace unos meses, Jen y Eri me hablaron de otro suceso que les pasó y yo estoy segura de que esto es discriminación. Ellas vivían en la colonia Juárez, también en CDMX, con otro chavo. Ellas se llevaban bien con el casero. De hecho, «el casero amaba a Jen, hasta la saludaba de beso y abrazo. Pero un día nos vio saliendo de la mano y nos retiró el habla», recordó Eri.

 

Mis queridas amigas Jen y Eri. / Foto: Facebook

«Yo creo que sintió sorpresa. Luego repulsión. Se sorprendió de vernos de la mano. Al mes me dijo: “Oye, te pido por favor que desalojen el departamento en un mes. Ya hablé con tu roomie. No estamos en los mejores términos y te pido por favor que se vayan”. Me dijo que a mí no me iba a renovar el contrato», recordó Jen.

«Vio que éramos lenchas (lesbianas) y todo cambió. Vi que sí existe este pedo. Es cierto. Aunque vivas en esta zona vives este tipo de agresión», concluyó Eri.

Ya lo pasado, pasado

Para quienes no sepan, CDMX —en teoría— es una ciudad gay friendly. En zonas como la Juárez o la Condesa está muy presente la comunidad LGBT, por lo que uno pensaría que ahí está libre de ser agredido, pero cero y van dos veces en un año que mis amigas sufren discriminación o soportan un acto agresivo. Lo más triste es que si quisieran denunciar discriminación sería muy difícil comprobarlo. ¿Cómo probar que el señor no les quiso renovar el contrato por homofóbico?Puede ser la palabra de ellas contra la de él, pero me queda claro que si antes el casero saludaba aJen de beso y abrazo y luego después de verla de la mano con Eri les retiró el habla, no se necesita ser muy inteligente como para captar que el señor simplemente ya no quería tener a una pareja de lesbianas viviendo en su propiedad.

Además de estos sucesos, Jen y Eri me contaron que a veces les ha pasado que en lugares públicos reciben comentarios incómodos por parte de personas homofóbicas. Por ejemplo, les han dicho cosas como «Respeta, estoy con mis hijos» o «No hagas eso» (o sea, besarse en la vía pública o dentro de un restaurante).

Algo que admiro mucho de mis amigas es que no le dan tanta importancia ni gastan su energía en seguir dándole vueltas al asunto. Ahora viven en otro departamento y yo sigo viendo que muestran su afecto en la vía pública. Justo el otro día iba con ellas y cuando vi que se daban un beso en la calle sentí bonito, porque de veras que se les resbaló el insulto del homofóbico cobarde: por gente como él, ellas no van a limitarse ni a dejar de mostrar su amor.

Por personas como ellas poco a poco se va abriendo camino para que en algunas décadas —¡ojalá antes, de hecho!— dejen de pasar actos homofóbicos como los que han pasado ellas. Las quiero, amigas. Y que viva el amor.

¿Qué opinas?

 

-----