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Salud

¿Cómo evitar las picaduras de insectos?

Los genes estarían detrás del hecho de que algunas personas sufran más picaduras de insectos que otras. Así lo demuestra un estudio realizado en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y cuyos resultados se publicaron en la revista Plos One el pasado mes de abril. Según la investigación, el olor que desprendemos resulta más o menos atractivo para los insectos por razones genéticas relacionadas con la producción de repelentes naturales por parte del organismo. Este hallazgo podría ser la base para, a largo plazo, desarrollar productos que estimulen la producción orgánica de repelentes y conseguir así una protección más eficaz.

Hasta que llegue ese momento, la prevención sigue siendo la manera más eficaz de evitar las mordeduras y picaduras. Las causadas por los mosquitos son las que originan mayor número de consultas en la farmacia cada verano. Este año, además del mosquito autóctono, nos puede picar una nueva variedad denominada “mosquito tigre”. Según explica José Manuel Miquel, vocal de Dermofarmacia del Colegio de Farmacéuticos de Alicante, se trata de una especie biológicamente distinta “que suele picar por el día, volar a baja altura y sin hacer tanto ruido

Al contrario de lo que pueda parecer, las picaduras de mosquito no son inocuas. Como explica Teresa Alfaya, coordinadora del Comité de Alergia a Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), “pueden producir reacciones locales extensas o urticaria papulosa, sobre todo en niños, con cierta frecuencia”. También las picaduras de himenópteros (abejas y avispas) pueden acarrear complicaciones tales como reacciones alérgicas locales, que afectarían a un 15 por ciento de la población rural en España, y anafilaxia, una reacción alérgica generalizada que, en palabras de Alfaya, se produce en el 2,3 por ciento de los casos.

Aunque nadie está exento de las picaduras, hay una serie de consideraciones que ayudan a reducir el riesgo:

  • La prevención es la mejor cura. Es aconsejable evitar las zonas donde los insectos puedan estar presentes, como pantanos o jardines.
  • El uso de insecticidas difusores reduce la presencia de mosquitos y avispas y, por lo tanto, la exposición a posibles picaduras.
  • Los repelentes funcionan y han de aplicarse en el momento en que el riesgo de picadura sea mayor: al atardecer, en las salidas al campo, por la noche y al aire libre. Hay una amplia gama disponible, desde repelentes químicos a base de N-dietil-3-metilbenzamida o permetrina, hasta otros con extractos naturales formulados con especies de geranios, eucaliptos, lavanda o crisantemos.
  • Las cremas homeopáticas con extractos de venenos de abeja, ortigas y caléndula pueden ser de ayuda.
  • La eficacia de los dispositivos eléctricos y de ultrasonidos es limitada. Para que realmente funcionen, deben estar conectados de forma constante.