Portada Follada entre un negro y un blanco en alta mar
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Follada entre un negro y un blanco en alta mar

Follada entre un negro y un blanco

No le dio la mayor importancia cuando un chaval rubito y guapete, bastante nalgón, le invitó a montar en su barco. Pheonix Fellington ya estaba acostumbrado a que ese tipo de chavales se fijasen en él, todo un morenazo apuesto y pollón. No solían tirarle la caña tan a saco y menos en pleno día, de esto que nada más montar ya le estaba bajando los pantalones y comiéndole la polla, pero entraba dentro de lo posible.

Les dejaba a todos batante satisfechos, pocos conseguían devorarle la tranca hasta los huevos y el que lo conseguía terminaba llorando de felicidad. Leo Luckett se puso de espaldas mirando hacia el mar y le regaló su culazo. Al calor del solecito y entre el ruido de las olas, se apoderó de ese portentoso trasero. No había nada más espectacular que la unión de un buen culo y una gruesa y larga polla.

A medida que transcurría la follada, el rubito fue tomando el control y se regaló una paja saltando sobre el rabo, dejando todos los mecos encima del torso morenito. Recién corridos, como cualquier hombre sintieron la necesidad de irse a dormir. Leo lo invitó a bajar a su camarote. Desde entonces dicen que nunca más se vio a Pheonix.

 

Follada entre un negro y un blanco

 

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