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Gays contra gays, se llama endodiscriminación

Gays contra gays, se llama endodiscriminación
Gays contra gays, se llama endodiscriminación

Gays contra gays, se llama endodiscriminación

“El mundo es hermoso porque es diferente” es la frase que le repetimos a la gente para confirmar la tesis de que la homosexualidad es normal y que deberíamos apreciar ser diferentes en lugar de tener miedo. No importa si es un color de piel, una fe, una orientación sexual, una idea política o una cultura distinta a la nuestra: la diversidad debería ser una característica que haga de este planeta, un lugar mejor.

¿Pero es eso así? ¿Estamos realmente convencidos de aceptar lo que es diferente de nosotros? ¿O solo aceptamos lo que es igual o al menos similar a nuestros cánones? Desde hace tiempo he encontrado un problema que todavía está muy presente hoy y se está extendiendo cada vez más en la comunidad gay: la endodiscriminación.

Hablamos de endodiscriminación cuando no aceptamos a alguien que pertenece a nuestro propio grupo social. El macho gay que se burla del gay feminado, el gay fashionque se burla del gay descuidado, el activista gay se queja del gay discreto: todos gais y todos diferentes. Pero mi pregunta surge espontánea: ¿cómo luchamos contra la homofobia, incluso si discriminamos entre nosotros?.

A través de los años he escuchado a gais que tienen vergüenza de otros gais, hombres homosexuales que no aceptan a los que van al orgullo, por ejemplo. Entonces me pregunté si no era yo quien pensaba en manera equivocada, pero al final me aterrorizan los que se avergüencen de otras personas. Tal vez todo esto no es más que un progreso/regreso de la sociedad que llevó a la comunidad gay a creer que ya no es necesario defender todo lo LGTB porque muchas cosas ya se han logrado y la lucha por nuestros derechos ya no es tan necesaria. Aún así, sigo viendo gente yendo a la cárcel o golpeada e incluso matada por su orientación sexual.

Estamos en 2017 y todavía tenemos que luchar para que el mundo comprenda lo que somos y a quienes amamos.

Al final, todos amamos juzgar a los demás. Nos aseguramos de que la gente perciba nuestro desacuerdo y a veces incluso lo escribimos en las redes sociales. La consecuencia natural es que a la gente le gusta estar en los canones  que la sociedad ha impuesto y por temor a ser juzgada, les sigue cabeza abajo.

Por lo tanto, es importante recordarle a las personas, sean gais o no, cuánto necesitan aceptar el uno al otro. Tal vez no podemos amar a todos, pero respetar a los demás es importante, ya que es con el respeto que se construye un mundo mejor.

Fuente

Revista Zero

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