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Dos años después de su nacimiento, Google Home abre las puertas del mercado español y mexicano. Este es nuestro análisis a fondo.

08:00 AM. Un suave sonido me despierta desde el fondo de la habitación. Con los ojos todavía cerrados susurro Ok Google, para la alarma. El nuevo Google Home, pese a la distancia y al bajo volumen de mi voz, me escucha y, acto seguido, detiene el sonido.

Para no entrar en un círculo de la pereza y seguir durmiendo, vuelvo a susurrarle: Ok Google, enciende las luces. Al instante, los fotones emitidos por la bombilla comienzan a golpear mi retina. Ya no hay vuelta atrás: es hora de levantarse.

Cojo algo de ropa y me voy al baño. Antes de salir de la habitación, eso sí, vuelvo a lanzar una orden: Ok Google, pon algo de música en el baño. Una voz mediohumanamediorobóticame responde. Un segundo después, con precisión de reloj suizo, empieza a sonar el álbum de Jay-Z y Beyoncé en el fondo del pasillo.

Vuelvo a la habitación. Ok Google, para la música del baño. Y se detiene. Ok Google, buenos días. Y la misma voz mediohumanamediorobótica me responde con un sencillo “buenos días”. Sin decirle nada, comienza a resumir todo lo que tengo en el calendario, el tráfico hasta el trabajo y las noticias más importantes de los medios generalistas del país. Estas noticias, además, son narradas por una voz plenamente humana —casi radiofónica, diría—.

Esta noche vendrán varios amigos a casa. Juega España y, como no podía ser de otra forma, hay que tomar algo mientras vemos el partido. Ok Google, añade cerveza y snacks a la lista de la compra. Varios segundos después, ambos elementos aparecen en la lista de la compra de mi teléfono móvil. ¡Perfecto! Hora de irse a trabajar.

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Dejando a un lado el valor conceptual que representa el Google Home —y las interfaces habladas—, los posibles compradores del producto probablemente deseen saber qué pueden hacer si uno de estos altavoces llega a sus casas. Las posibilidades, numéricamente, tienden casi a infinito, aunque, en líneas generales, estos son algunos de los casos de uso más habituales:

  • Reproducir contenidos en tu televisión. Si tienes un Chromecast o una televisión compatible con Google Cast, puedes decir ”Ok Google, pon ‘Perdidos’ en el salón”. El Google Home comprenderá que ‘Perdidos’ es una serie de televisión, la buscará en Netflix y, automáticamente, comenzará a reproducirlo. Si deseas pausar, adelantar el episodio o cambiar de serie, un simple Ok Google te permite hacerlo.
  • Encender la televisión con la voz. Si tienes una televisión compatible o un Chromecast conectado al puerto HDMI-ARC, no tendrás por qué buscar el mando de la televisión para encenderla o ajustar el volumen. Tan solo díselo al Google Home.
  • Reproducir música en el propio altavoz o en dispositivos compatibles. Ya sea en YouTube, Spotify o Play Music, el Google Home puede reproducir música en el propio altavoz o transmitirla a algún dispositivo compatible. Estos dispositivos pueden ser televisiones, otros altavoces Google Home, altavoces Bluetooth, etc.
  • Acceder al poderío de búsqueda de Google. Desde “qué sonido hace un camello” hasta “cuánto mide la esposa de Barack Obama”. Todo el conocimiento de Google está a disposición de los usuarios a través del Google Home.
  • Conocer más sobre nuestra vida digital. Detrás del Google Home hay una cuenta de Google repleta de información. Vuelos, calendarios, tareas, mapas… Todos esos datos pueden ser utilizados por el asistente de Google para ofrecer respuesta a preguntas interesantes. Sabe cuánto tardas en llegar al trabajo, qué vuelos has reservado recientemente, las tareas pendientes para el día…
  • Controlar el hogar conectado. Si tienes dispositivos inteligentes en el hogar (bombillas, televisiones, enchufes, etc.), puedes controlarlos fácilmente desde el propio altavoz. Además, puedes establecer grupos de dispositivos desde la app de Google Home, de forma que si pides “que apague las luces del salón”, hará lo propio con todas las bombillas que haya en esa habitación.
  • Broadcast. Esta función permite enviar mensajes de voz entre diferentes dispositivos Google Home. Un caso muy útil: avisar a todos los miembros de la familia que acudan a cenar.
  • Voice Match. A diferencia del smartphone, los altavoces inteligentes no han sido concebidos como dispositivos unipersonales. Sin embargo, hay datos como el calendario o las preferencias de Netflix que sí se asocian a una única persona. Para solventar el conflicto, Google Home integra el sistema Voice Match, capaz de detectar hasta 6 voces diferentes —y asociar diferentes cuentas y preferencias de uso a cada una de ellas—.

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Dada su naturaleza, el Google Home es uno de esos productos con un margen de crecimiento y expansión casi infinito. Todo lo que un ser humano pueda imaginar y transmitir a través de voz, tiene cabida en un asistente virtual como este. Sin embargo, hay algunas funciones, todavía ausentes en el Google Home, que tendrían todo el sentido del mundo en el paradigma actual.

Una de ellas es la compatibilidad con proveedores de televisión de pago. Al Google Home puedes pedirle que reproduzca una serie en Netflix o un vídeo de YouTube, pero algo tan sencillo como ”Ok Google, pon la Fórmula 1 en Movistar+” o ”Ok Google, pon ‘La Resistencia’ en Movistar+” no surte efecto. Lo mismo ocurre con HBO y Apple Music.

Durante el briefing previo a su lanzamiento en España, los responsables de Google reconocieron lo obvio: quieren que Movistar+ y otros proveedores de contenido sean compatibles con su servicio, aunque la tarea es más compleja de lo que parece.

En los casos particulares de HBO y Movistar+, hay razones para ser optimistas. Por un lado, HBO Go, la versión estadounidense de HBO, sí es compatible con los Google Home americanos, por lo que sería cuestión de tiempo que la estrategia se replique en España. De la misma forma, Telefónica ha integrado Aura en Google Assistant, por lo que no sería extraño que Movistar+, también de la misma empresa, haga lo propio con Google Home.

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En términos generales, el asistente de Google hace un buen trabajo reconociendo palabras. Mi maravilloso acento andaluz no parecía confundirle. Tampoco la mezcla de idiomas. Si lanzas la frase ”Ok Google, reproduce ‘I’m not the only one’ de Sam Smith”, el Home es lo suficientemente inteligente como para saber que “I’m not the only one” es inglés y, por consiguiente, debe interpretarlo como tal.

En hogares políglotos, Google Home puede escuchar y responder en diferentes lenguajes. Uno de los usuarios puede conversar con el altavoz en castellano mientras que otro lo hace en inglés, por ejemplo.

Detecta el comando Ok Google incluso en entornos ruidosos o amplias distancias.

Independientemente del idioma, la tasa de errores del Google Home ha sido muy inferior a lo esperado. Rara fue la situación en la que el equipo no sabía lo que le estaba pidiendo porque interpretaba mal las palabras que le lanzaba. En este sentido, funciona mejor que Siri, disponible —en España y México— solo en iPhone y iPad.

De la misma forma, el altavoz de Google suele responder correctamente a la mayoría de preguntas habituales. Evidentemente, si rizamos el rizo con preguntas muy complejas o una formulación adversa, la probabilidad de obtener un mensaje de error aumenta. Sin embargo, cuestiones como ”¿cuánto me costaría un vuelo Madrid-Sevilla el próximo viernes?””¿quién fue el pichichi de la Liga Santander” o ”¿cuánto mide la mujer de Barack Obama?” suelen general, por lo general, una respuesta satisfactoria.

Las respuestas del altavoz siempre tienen un toque amable, cercano y natural, lo que ayuda a romper esa barrera conversacional entre un humano y una máquina. El único “pero” es la ausencia de conversación continua. Cada orden debe ir precedida del comando Ok Google, incluso si el lapso de tiempo intermedio es minúsculo.

Un ejemplo de lo que Google Home hace:

  • ”Ok Google, ¿quién es Barack Obama?”
  • ”Ok Google, ¿cuántos años tiene?”

Un ejemplo de cómo debería ser:

  • ”Ok Google, ¿quién es Barack Obama?”
  • ”¿cuántos años tiene?”

La omisión del segundo “Ok Google” aporta un extra de naturalidad que, en interfaces habladas, resulta imprescindible. La empresa norteamericana ya trabaja en este tipo de “conversaciones continuas”, aunque todavía no están disponibles en las versiones castellanas del equipo.

Google Home no requiere órdenes robóticas como “subir volumen de televisión”. Puedes lanzar órdenes con un lenguaje natural y coloquial.

El proceso de configuración inicial del Google Home resulta bastante sencillo: cuenta de Google, nombre del dispositivo, clave del Wi-Fi y poco más. La app de ‘Google Home’, en cambio, es un mundo aparte. Demasiado compleja para un equipo cuyo propósito principal es humanizar y simplificar la tecnología.

En caso de tener varios dispositivos con Google Assistant en el hogar, siempre se activará el más cercano o propicio para la situación. Todos los equipos están conectados entre sí, por lo que el sistema puede establecer una especie de jerarquía en función de la situación o la persona. Algunos ejemplos:

  • Si estás en el salón utilizando el teléfono móvil, el comando Ok Google activará el asistente del propio smartphone. El resto de equipos permanecerán en silencio.
  • Si estás en el salón pero el teléfono móvil está en reposo, el comando Ok Googleactivará el altavoz Google Home más cercano. El resto permanecerán en silencio.

En general, el abanico de posibilidades del Google Home es bastante amplio, pero la sensación con este tipo de productos humanizados es que el margen de expansión resulta tan infinito que, quizá, nunca lleguemos a tener un asistente virtual capaz de hacer todo lo posible en este mundo.

¿Y la privacidad?

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Una de los puntos importantes del Google Home es la privacidad. Un micrófono conectado permanentemente a internet levanta sospechas y miedo entre los consumidores, que quizá se sientan intimidados por la falta de privacidad.

Google asegura dos cosas:

  • Si presionas el botón situado en la región posterior del Home, el equipo desactiva automáticamente el micrófono y deja de escuchar lo que ocurre en su entorno.
  • Cuando está activo, el altavoz solo transmite a los servidores de Google las palabras que pronunciadas tras el comando de activación (Ok Google). El resto de sonidos y conversaciones no se transmiten, en ningún momento, a los servidores de la empresa norteamericana. De hecho, el dispositivo ni siquiera llega a registrarlos en su memoria interna.

Si la empresa norteamericana cumple con lo que promete, la privacidad no debería ser un problema en este tipo de altavoces conectados.

No obstante, debemos tener algo en consideración: la sociedad suele pasar 24 horas rodeada de smartphones, relojes inteligentes y ordenadores. Todos ellos, con micrófonos integrados y conexiones a internet activas. Si Google quisiera espiar a sus clientes, no tendría necesidad de hacerlo a través de altavoces inteligentes. El propio smartphone sería una herramienta muchísimo más válida para ello.

¿Google Home o Google Home Mini?

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Vale, has decidido incorporar un Google Home a tu hogar. Pero ahora tienes que decidir qué dispositivo se aproxima más a tus necesidades.

  • Compra un Google Home Mini si… planeas instalarlo en habitaciones relativamente pequeñas —como un dormitorio o una cocina— y no buscas la mejor experiencia de sonido posible.
  • Compra un Sonos One si… quieres un altavoz inteligente con una calidad de sonido excelente. En España ya puede adquirirse, y durante los próximos meses será compatible con el asistente de Google.

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  • Compra un Google Home si… quieres un altavoz inteligente con una calidad de audio decente —aunque no brillante—, unos micrófonos con mayor alcance o planeas instalarlo en una habitación amplia como un salón.

Conclusión

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