Portada Gratín de patata con queso Raclette. Receta
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Gratín de patata con queso Raclette. Receta

Gratin de patata

El gratín de patata es unos de mis platos favoritos en esta temporada cuando las temperaturas nos permiten disfrutar de especialidades con más cuerpo. Si la idea del gratín de patatas encuentra su origen en la región de los Alpes y es considerado principalmente un plato de invierno, la realidad actual es que lo podemos hacer y encontrar en casi todas partes. Cada receta y cada persona termina adaptándolo según sus gusto y preferencia.

Hoy te propongo esta deliciosa receta de gratín de patata con queso Raclette. El queso Raclette es una especialidad de los Alpes Suizos y si bien es común comerlo derretido con patatas, no es usual ponerlo en un gratín. Hoy romperemos algunos esquemas y usaremos este riquísimo queso como ingrediente estelar de una receta que, estoy seguro, le encantará a toda la familia.

Ingredientes

Para 2 personas
  • Patatas medianas3
  • Jamón de York200 g
  • Queso Raclette300 g
  • Queso gruyère rallado50 g
  • Mantequilla20 g
  • Leche200 ml
  • Huevos2
  • Perejil fresco hojas20
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Cómo hacer gratín de patata con queso Raclette

Dificultad: Media
  • Tiempo totalh
  • Elaboración15 m
  • Cocción45 m

Para iniciar esta receta vamos a limpiar y pelar las patatas. Las cortamos en láminascon una mandolina o un cuchillo según lo que tengan disponible y/o su habilidad. Untamos de mantequilla un molde refractario y colocamos una capa de patatas en el fondo. Cubrimos con unas lonchas de jamón y enseguida otras de queso Raclette. Salpimentamos.

Volvemos a recubrir el queso de más patatas para repetir el proceso anterior las veces necesarias hasta llegar al tope del refractario. Mezclamos ahora la leche con los huevos y el perejil picado. Vertemos esta preparación sobre las patatas. Esparcimos el queso rallado y horneamos a 180ºC unos 45 minutos.

Gratin de patata

Con qué acompañar el gratín de patata y queso Raclette

El gratín de patata y queso Raclette se come bien caliente y recién salido del horno cuando el queso está todavía perfectamente gratinado y crujiente. Por las características mismas de esta receta te recomiendo disfrutarla como plato único acompañada de un buen vino tinto con cuerpo o, si lo prefieres, de un vino blanco seco que le dará igualmente un buen sabor de boca al conjunto.

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