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¿Está acabando el Grindr con los bares de ambiente?

Colectivo gay

Colectivo gay

Antecesor del famoso Tinder que hoy usan muchas personas heterosexuales, el Grindr es la aplicación para ligar que triunfa entre el colectivo gay. Su uso, cada vez más extendido y popularizado, ha revolucionado radicalmente la manera de relacionarse de la comunidad homosexual. Pero ¿tanto como para que estemos ante el ocaso de los bares de ambiente? En este post analizamos algunos aspectos de este fenómeno.

Cada día hay más personas dentro del mundo gay que afirman acudir en menor medida a los tradicionales bares de ambiente para ligar. Ahora, cuando alguien quiere disfrutar de un encuentro sexual es mucho más probable que recurra al Grindr, donde encontrará un catálogo de chicos en el mismo ámbito geográfico que están dispuestos a pasar un rato agradable y lo que surja.

De hecho, la visita a la discoteca o al pub de ambiente suele producirse con los “deberes hechos”, es decir, lo más probable es que dos personas hayan entrado en contacto a través de una aplicación para ligar y acudan al bar de ambiente como punto de encuentro físico para conocerse.

La duda que planteamos en este post está más justificada de lo que parece. De hecho, una encuesta realizada sobre comportamientos digitales en el año 2013 ya confirmaba que el 65% de los gays españoles admitían haber conocido a su última pareja sexual a través de Internet, y más concretamente, a través de una aplicación de ligoteo que, en la mayoría de los casos, se trataba del Grindr. ¿Significa esto que en poco tiempo no habrá nadie en los bares de ambiente?

No al cuarto oscuro, sí al icono amarillo

Llegados a este punto es necesario matizar algunos aspectos relativos a esta nueva forma de relacionarse que ha encontrado el colectivo gay en las aplicaciones para ligar: es cierto que su uso está muy extendido pero resulta poco probable que la aparición del Grindr suponga una amenaza real para la existencia de los bares de ambiente a los que se seguirá acudiendo por una cuestión de ocio, sociabilización y diversión.

Sin embargo, sí es cierto que ciertas prácticas gays están siendo relegadas por el uso de aplicaciones como el Grindr. Es el caso de las saunas homosexuales, los cuartos oscuros o las zonas de cruising, lugares que hasta ahora era los únicos escenarios posibles en los que se podía producir un encuentro sexual esporádico y que ahora han sido sustituidos por el contacto directo vía Grindr. Al fin y al cabo, resulta muy cómodo abrir la aplicación del botón amarillo y acordar una cita con una persona que vive en la calle de al lado, evitando desplazamientos innecesarios a otros lugares más estigmatizados que hoy parecen utilizar solo las personas recién salidas del armario y con poco conocimiento de la actual cultura gay.

Y vosotros, ¿usáis esta aplicación? ¿Creéis que puede acabar con el ligoteo tradicional de los bares de ambiente? No te cortes, ¡déjanos un comentario con tu experiencia! Seguro que muchos de los lectores de Revista Zero han cambiado su forma de relacionarse debido a la aparición en escena del Grindr o Beender sin que por ello hayan abandonado los locales de ambiente.