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Hombres desnudos

Por qué hay heteros que creen gustarles a todos los homosexuales

El espectro de la homofóbia —como el de todas las discriminaciones— es interminable, ancho, profundo y a menudo mucho más sutil de lo que uno se imagina. Y cuando parece que ya hemos empezado a trascender la barrera de la violencia, nos damos cuenta de que también viene siendo hora ya de dejar de superar muchas otras cosas. Y te hablo a ti, que te pones de espaldas a la pared cada vez que aparece ese chico homosexual de la oficina porque tienes miedo de que te mire el culo si pasas por su lado. Y a ti, que te crees súper progre y dices que “no tienes nada en contra de los gays” porque, ojo, incluso tienes amigos que lo son “y no pasa nada”. Y a ti también, date por aludido, que te crees tan guay que incluso le tocas el paquete (o los pechos, esto también es cosa de chicas) a ese amigo bisexual porque, total, crees que no le importa, o que incluso le gusta, y al resto de tus amigos heteros y a ti os hace mucha gracia. Ja-ja.

 

Pues sí, todas esas veces estás siendo homófobo, y a más niveles de los que crees. “En primer lugar, no todas las personas heterosexuales se comportan así, suele ser cosa de gente con un ego bastante grande”, nos cuenta por teléfono Mariano Beltrán, psicólogo y coordinador de la Plataforma Murciana de Hombres Contra la Violencia Machista. “Este tipo de gente, además de dar por supuesto que le gusta a todo el mundo, no pueden concebir que exista la posibilidad de que un ser ‘inferior’ (aunque no lo digan explícitamente) pueda no sentirse atraído por ellos”, especifica.

Partiendo de ahí, hay gente a la que le da por sentirse amenazada y creer que su compañero de clase va a violarles en cuanto se queden a solas, o por pasarse el consentimiento por el forro y meterles mano indiscriminadamente como si fuera un juego. “La homofobia es muy amplia, no solo es violencia, también hay muchos casos de humillación o condescendencia sutil, y es muy difícil deshacerse de ello“, explica Mariano.

Pero lo que más asombra es la naturalidad con la que está implantado el estereotipo de que los homosexuales sienten atracción por todas y cada una de las personas de su mismo sexo. ¿Por qué sucede eso? Mariano cuenta que los que creen esto “tienen interiorizado el tópico de que las personas homosexuales o bisexuales viven una sexualidad menos normativa y reprimida dentro de su círculo“. Es decir, que son promiscuas, que se insinúan a alguien que les gusta de una forma mucho menos educada ni sutil o que en una pareja gay se adquieren los roles de hombre y mujer al tener relaciones sexuales.

“En el fondo, a ellos les encantaría vivir en ese tipo de sociedad hipersexualizada en la que suponen que viven los homosexuales. Les gustaría ir insinuándose a cualquiera del sexo opuesto y tocando pechos y culos por la calle. Por eso creen que esa persona homosexual va a abordarles de un momento a otro”, las explicaciones de Mariano.

Pero calma, no es que seas Hitler de repente, no te sientas atacado por todo esto. Tu homofobia es como ese lunar que es herencia familiar, solo está ahí, no lo habías pedido. Pero tienes la obligación de ser consciente de ello y empezar a deshacer todo eso que has aprendido. Así que deja de sentirte objeto de deseo cuando una persona gay te habla, deja de reírte a su costa (no, no se está riendo contigo) y deja de sentirte con permiso para tocarles porque sí. Ahora sabes que la mejor forma de ser simpático con tu colega gay NO es sobarle, sino respetarle y tratar su sexualidad con la naturalidad que tiene.