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Salud

Identifican un tira y afloja entre una proteína implicada en el Parkinson

La alfa-sinudeína, una proteína pegajosa y a veces tóxica involucrada en la enfermedad de Parkinson (EP), bloquea las señales de un importante factor de crecimiento cerebral, según han descubierto investigadores de la Universidad de Emory, en Atlanta, Georgia, Esatdos Unidos, y cuyo trabajo se publica en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

El hallazgo añade pruebas de que la alfa-sinudeína es central para dañar las células cerebrales en el Parkinson y ayuda a explicar por qué las células cerebrales que producen el neurotransmisor dopamina son más vulnerables a la degeneración. La alfa- sinudeína es un componente principal de los cuerpos de Lewy, los grupos de proteína que son un signo patológico de la EP. Además, las duplicaciones o mutaciones en el gen que codifica la alfa-sinudeína conducen algunos casos familiares raros.

En el presente trabajo, los investigadores dirigidos por Keqiang Ye, demostraron que la alfa-sinudeína se une e interfiere con TrkB, el receptor del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). El BDNF promueve la supervivencia de las células cerebrales y se sabe que es deficiente en pacientes con Parkinson. Cuando se aplica a las neuronas, el BDNF a su vez envía la alfa-sinucleína lejos de TrkB.

UNA PELEA POR DOMINAR UN RECEPTOR

Existe una situación de “soga-tira” entre la alfa-sinucleína y el BDNF, luchando por el dominio sobre TrkB. En las neuronas cultivadas y en los ratones, la alfa-sinucleína inhibe la capacidad del BDNF de proteger las células cerebrales de las neurotoxinas que imitan el daño relacionado con la EP, encontró el equipo.

Anteriormente, se pensaba que la alfa-sinucleína sobreabundante perturba otros aspectos de la función neuronal, como la síntesis de neurotransmisores y la remodelación de las sinapsis. Los científicos han propuesto que la alfa-sinucleína “oligomérica” (varias moléculas de proteínas unidas entre sí) es más tóxica que una sola molécula.

Todavía no se sabe si la alfa-sinucleína oligomérica se asocia más fuertemente con TrkB que la monomérica, dice Ye. Sin embargo, la interacción entre alfa-sinucleína y TrkB se puede observar en muestras cerebrales de pacientes con demencia de cuerpos de Lewy, en los que la alfa-sinucleína agregada es abundante, pero no en las muestras de control.

Además, la interacción entre alfa-sinucleína y TrkB parece responder a los tratamientos actuales para la EP. Las neuronas que producen dopamina son más sensibles a la degeneración en la EP, en parte porque la dopamina es en sí misma una sustancia química reactiva y potencialmente tóxica dentro de las células.

En ratones que sobreproducen alfa-sinucleína, el equipo de Ye encontró que DOPAL, un metabolito de la dopamina, también mejora las interacciones observadas entre alfa- sinucleína y TrkB. No obstante, el fármaco rasagilina, que inhibe la generación de DOPAL, interfiere en la interacción alfa-sinudeína/TrkB.