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Japón avanza en la creación de un sistema de geoposicionamiento propio más preciso

Esta semana, Japón ha dado un gran paso en su camino por mejorar los servicios actuales de GPS y crear un sistema de comunicaciones en el país que siga funcionando en caso de que se produzca un desastre natural como el terremoto que en 2011 dejó a 29.000 móviles y 1,9 millones de teléfonos fijos sin línea, lo que dificultó las labores de búsqueda y rescate de supervivientes.

El avance se produjo este martes, cuando la Agencia Aeroespacial de Japón (JAXA) y la empresa Mitsubishi Heavy Industries lanzaron con éxito el Michibiki 4, el cuarto y último satélite de la red nipona de posicionamiento terrestre conocida como QZSS. Con su puesta en órbita, el país asiático podrá comenzar a operar su propia versión del GPS (Sistema de Posicionamiento Global, en inglés) en abril, una red que cubrirá el archipiélago nipón y la región circundante.

En la actualidad, Japón depende del sistema estadounidense GPS, que tiene un margen de error de hasta 10 metros a la hora de fijar ubicaciones. Se espera que la nueva red nipona, que funcionará en coordinación con la norteamericana hasta que pueda hacerlo autónomamente dentro de unos años, proporcionelocalizaciones mucho más precisas a los usuarios de teléfonos inteligentes y asistentes de navegación en vehículos, con un margen de error máximo de entre un metro y seis centímetros.

Según JAXA, el archipiélago nipón, con sus ciudades densamente pobladas, sus rascacielos y una orografía bastante accidentada, es una de las zonas donde la precisión teórica es difícil de alcanzar. Esto es particularmente notable en urbes como Tokio, donde la señal de los satélites no siempre cae lo suficientemente vertical como para alcanzar los espacios que hay entre edificios altos y rebota contra ellos, con lo que se acumulan los errores y se reduce la utilidad de los navegadores de los dispositivos.

Para mejorar la situación, el Gobierno japonés autorizó en 2002 la creación de un nuevo sistema que pudiera corregir este problema, que fue bautizado como Quasi-Zenith Satellite System (QZSS). El primero de sus satélites fue puesto en órbita en septiembre de 2010, mientras que los otros tres han sido lanzados progresivamente desde principios de verano de este año. La red nipona funcionará en conjunto con la red GPS, pero se espera que pueda hacerlo independientemente cuando alcance los siete satélites alrededor de 2023.

A diferencia de otros sistemas de este tipo, los satélites nipones no son geoestacionarios, por lo que no están siempre en la misma posición sobre la superficie de la tierra. En su caso, se mueven dibujando ordenadamente una especie de figura en forma de ocho, que cubre tanto Japón como buena parte de Australia y Nueva Zelanda, de manera que siempre hay alguno sobre los cielos del archipiélago.

Los satélites operan a una altitud de entre 33.000 y 39.000 kilómetros sobre la Tierra, por lo que quedan situados casi sobre la vertical de sus abarrotadas ciudades y su señal puede evitar el “efecto rebote” contra las paredes de los edificios.

La mejora de la cobertura y las alrededor de 1.200 estaciones de referencia adicionales en tierra que permitirán a los receptores mejorar la precisión de los cálculos sobre la señal, permiten a los ingenieros pensar en una gran número de aplicaciones para los dispositivos capaces de geoposicionarse con gran exactitud: la conducción de vehículos autónomos, drones o maquinaria agrícola automatizada; la asistencia en situaciones de emergencia y la localización exacta de personas; la mejora de los sistemas de rutas y navegación de coches; o el aumento de la seguridad en la navegación marítima, aérea o de los trenes. Además, permitirá retransmitir la señal en caso de que las estaciones terrestres de comunicación se vean dañadas por terremotos o tsunamis.

También se baraja la posibilidad de que Tokio pueda emplear este sistema con fines militares, sobre todo teniendo en cuenta los últimos encontronazos registrados con Corea del Norte. Tal y como señaló Kazuto Suzuki, miembro de un panel sobre seguridad del Comité de Política Espacial Nacional, al diario The Wall Street Journal, esta nueva red serviría de respaldo a los militares en caso de que el sistema de EEUU resultara dañado o no estuviera disponible y proporcionaría al país mayor control sobre sus sistemas de armamento.

En la actualidad, el país no cuenta con misiles con los que atacar a Corea del Norte, que en las últimas semanas ha lanzado dos proyectiles que sobrevolaron territorio nipón. Ante estos desafíos, el gobierno está considerando la compra de misiles crucero -guiados por GPS- con los que golpear las bases militares norcoreanas en caso de ataque, un asunto controvertido dado el carácter defensivo de sus fuerzas armadas y lo establecido en la constitución pacifista que firmó el país al finalizar la Segunda Guerra Mundial. De hecho, entre 1969 y 2008, el país se autoimpuso la prohibición de dar uso militar al espacio, algo que ha cambiado durante los últimos años.

En la actualidad, el ministro de Defensa, Itsunori Onodera, es un destacado defensor de que el país desarrolle una “capacidad de ataque” contra las bases de misiles de Corea del Norte, algo alentado por la nueva Administración estadounidense. Según al diario norteamericano un funcionario de este ministerio -que maneja la política espacial-, se está “recopilando información de interés” sobre el nuevo sistema de geolocalización, pero que todavía no se ha decidido sobre sus usos potenciales.

Además de GPS, en la actualidad hay varios sistemas de navegación por satélite que juegan un papel relevante dentro del sector, como el GLONASS, de desarrollo ruso; el sistema Galileo, de la Agencia Espacial Europea; Beidu, de China; o el Navic, de la India. De entre todos ellos, se espera que el QZSS sea el más preciso.

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