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Relatos gay

La adolescencia de Axel. Episodio 2.

Ya llevamos una semana de clase, viendo a Diego, y a Juan, no he logrado olvidar esos tres meses, tres meses de verano, tres meses en lo que nos veíamos todos los días, o por la mañana, o por la tarde, o por la noche, tres meses en los que conocí al Juan que está escondido en el chulito que se ve cuando está con sus amigos, en conclusión unos muy buenos tres meses; que me costará olvidar, y más aún si le veo todos los días, y juego partidos con el; en los partidos en donde peor lo paso, cuando todos nos vamos a luchar noto el vacío que me hace como me mira mal con Pablo, pero yo no olvidaré esos 3 meses de sexo, follábamos como locos la mayoría de los días, hasta que un día de borrachera, follé como loco con una de fiesta, uno que ni si quiera me acuerdo de su nombre, uno al que guardo rencor cuando no debería, porque el gilipollas que hizo que eso terminará fui yo, pero nada lo olvido y espero que el tampoco. Pero bueno el pasado es el pasado ahora tengo que seguir con Diego, por el momento todo va bien, hablamos a todas horas, y siempre, pero es raro porque somos mejores amigos, joder me gusta mi mejor amigo.

-Axel-Me dice en voz baja mientras la amargada de filosofía explica Sócrates.

-Dime.

-Ya hablé con mi madre de lo del fútbol…

-¿¡Y qué pasó!?¿¡Qué te ha dicho!?-le digo entusiasmado. Y la amargada nos manda callar, pero no le hacemos caso.

-¡Que si! Que si es lo que quiero hacer adelante que me apunte.

Buah, de las mejor noticias hasta el momento mi mejor amigo, el chico que me gusta, en mi mismo equipo de fútbol. Pero no he tenido en cuenta una cosa—luán. No me he olvidado de el, no hago más que mirarle, y… Joder.

Nada más terminar la clase voy a hablar con Prim y Ana las cuales se alegran mucho pero veo que son conscientes de lo de Juan.

-Axel, se que estás feliz por lo de Diego, pero… Juan, sigue ahí, y a pesar de que le pusiste los cuernos con el macizo ese, yo creo que el aún siente algo por ti.-Me dice Ana bastante seria.

-Ya lo de, Juan sigue ahí, me costará olvidarlo, pero tampoco puedo estar dependiendo siempre del que dirán sus amigos tan machotes de que es gay, la cagué, pero bien cagada, pero no puede depender eternamente su perdón, así que hoy hablaré con el y le diré lo que siento y que el me diga si quiere o no volver, pero si volvemos no me quiero ocultar.

-Es lo que tienes que hacer.-Me dicen Ana y Prim prácticamente a la vez. No se que hacer, ¿Y si le explico a Diego lo de Juan? Al fin y al cabo es mi mejor amigo, se supone que le cuento todo, pero… Supondría decirle que Juan es gay también, joder, no se que cono hacer con mi vida, ahora mismo lo único que quiero hacer es fumar y follar, lo primero es simple, pero lo segundo ya me cuesta un poco más.

Pasa otra mañana más y bajando a casa Axel ve a Juan y le grita.

-¡Juan! Espera por favor.

-¿Qué coño quieres?-Me contesta borde.

-Hablar, es importante.

-Está bien, si quieres quédate a comer en mi casa, no hay nadie.

-Está bien, ahora aviso a mis padres.

Llamo a mis padres y me cuesta pero me dan permiso, me he tenido que inventar que tenemos que hacer un trabajo pero da igual, merece la pena, porque hablar con el me urge bastante. Llegamos a su casa y hay tensión en el camino a su casa y en su casa. Noto a Juan nervioso, pero eso no le importa para romper el silencio de formar borde mientras comemos.

-¿De qué me quieres hablar?

-Juan, se que hice muy mal aquella noche, pero iba muy borracho, perdón, se que te lo he dicho muchas veces, pero en los 3 meses que estuvimos descubrí un Juan amable, cariñoso, y muchos aspectos que pocos conocemos, o eso creo; pero ahora al volver al curso y verte todos los días me he dado cuenta de lo que te echo de menos, y lo que quiero volver.-Le digo mientras los ojos se me llenan de lágrimas.-Y ahora por favor, dime la verdad ¿Me sigues queriendo? ¿O sigues sintiendo algo, por poco que sea por mi?

Juan tarda en contestarme, me pongo nervioso y no puedo contenerme antes este silencio incómodo y lloro, le miro a los ojos y veo que de le están llenando de lágrimas y me responde.

-Axel, nunca te he dejado de querer-En ese instante rompe a llorar, al igual que yo- pero no puedo volver contigo, me hiciste mucho y…

¿Quién me asegura que no lo volverás a hacer? ¿Quién me dice que no lo volveré a pasar mal?

-Yo, si volvemos te juro que no te lo ververé a hacer pasar mal, ¿Sabes?

Yo todavía te quiero y mucho, y si no fuera así no hubiera hablado contigo, entiendo que no puedas volver conmigo, me porté como un gilipollas, pero aunque no volvamos como pareja, al menos por favor, volvamos a ser amigos, como si nunca hubiéramos salido.

-Axel, lo siento, en serio, pero no puedo volver contigo y la ¡dea de amigos la puedo plantear, la verdad es que lo he pasado mal, estos días sobre todo, y con los partidos y todo.

-¿Y qué crees? ¿Qué yo no? Estos días he estado hecho una mierda, y después de los partidos cuando nos vamos a duchar, y veo las miradas hacia mi con Pablo, las de Pablo son con asco, pero las tuyas… No lo se; no sabía si me mirabas mal, o me mirabas como yo te miraba a ti, recordando todo.

-Nunca te he mirado mal, y ahora no llores, no soy capaz de ni hablar contigo.-Me dice intentando dejar de llorar.

Ambos lloramos y tras esto nos abrazamos y reímos, terminamos de comer, y no tenemos nada que hacer así que nos ponemos a ver una película, yo me tumbo en el sofá y el también, nos colocamos a la inversa, pero nuestras miradas chocan y yo tengo frío, así que me coloca una manta, por encima y nos quedamos mirándonos fijamente, poco a poco nuestras caras de van acercando hasta besarnos, ambos estamos por la labor, nos damos un pico corto pero largo, intenso y nos separamos; nos miramos y nos volvemos a besar pero esta vez apasionadamente, apaga la tele y subimos a cuarto, en ningún instante paramos de besarnos. Llegamos a su cuarto y me dice

-No te imaginas las ganas que tenía de esto.-Le cuesta hablar estamos muy acelerados.

-Creeme que yo también.

Seguimos besándonos, nos quitamos la sudadera, y el me toca el paquete, yo le tiro a la cama, y le digo:

-¿Ha habido alguno…?-Me corta besándome.

-No hables, no lo estropeemos.

-Está bien.

Seguimos besándonos me desabrocha el pantalón, ambos cada vez estamos más cachondos, pero a mi se me viene Diego a la cabeza y me separo de Juan.

-Juan, para, no puedo. Lo siento.

-¿Pero a ti que te pasa?

-¿De qué?

-Hace 1 hora me decías que me querías y ahora que estamos a punto de follar como antes, me dices que no puedes.

-Juan, lo siento, pero el nuevo.

-Ya sabía yo que algo te traías con el, ese tonteo lo tenías conmigo cuando estábamos solos.-no me deja terminar para responderme esto.

-Juan, el nuevo no se si es gay o no, pero yo si, y estoy sintiendo algo por el, te he pedido volver, porque si volvíamos me alejaría de el, pero tu me has dicho no.

-Te repito mira lo cachondo que estoy. Estábamos apunto de follar y tu me has cortado.

La verdad es que ambos estábamos muy cachondos, y yo quería volver a follar con el, como antes, pero… Diego no hace más que venirse a mi mente.

-Axel si vuelvo contigo ¿Qué pasaría?

-Ya te lo he dicho, pero si volvemos no me pienso esconder como antes, así que si volvemos saldrás del armario.-Le digo muy serio, creo que nunca le he dicho nada tan serio como ahora mismo.

-Está bien, déjame pensar, esta semana, dame esta semana para pensar en todo esto.

-Está bien, pero cuanto más tiempo pase más hablaré con Diego, recuérdalo. Y ahora me voy me siento muy incómodo.

-Está bien, la verdad es yo también me siento ¡ncómodo.-Me responde Juan bastante triste.

Cuando me voy a ir Juan me llama y le da un beso a traición. Joder, porque coño ahora no se que hacer, en verano todo era tan sencillo, hasta que… Pero lo debería de olvidar, las segundas partes no salen bien, y Diego es tan perfecto, y está tan bueno. Joder que ganas tengo de entrenar y luego ir a la ducha, tiene que tener una polla enorme; aunque la de Juan tampoco estaba mal, pobre me preguntó si se habrá tenido que Pajear por el calentón, me río solo por la calle de camino a casa, me suena el móvil, dos veces, y cómo no tenían que ser ellos Juan y Diego.