Portada La fiera insolencia de Harry Styles
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La fiera insolencia de Harry Styles

La fiera insolencia de Harry Styles

La fiera insolencia de Harry Styles

El ex miembro de One Direction cierra la primera de sus dos actuaciones en España con un recital de carisma y actitud de estrella

Harry Styles se aferra al micrófono como besándolo. Derrama cada nota como si fuera la última, con una insolencia que se ha convertido en su marca de fábrica. Un mechón descuidado revolotea sobre su frente sudorosa, y sus ojos miran al público con la fiera satisfacción de quien está encantado de conocerse. No es para menos: las miles de gargantas reunidas en el Palau Sant Jordi de Barcelona este viernes coreaban incansables canción tras canción.

La visita a la capital catalana ha sido la primera de las dos citas que el ex miembro de la ‘boy band’ ‘One Direction’ tiene previstas en España, en el marco de su gira mundial, ‘Live on tour’. La segunda oportunidad de ver al músico inglés en nuestro país será en el Wizink Center de Madrid, donde actuará esta noche. Previsiblemente, este show seguirá el esquema del ofrecido en Barcelona: un repaso al disco en solitario de Styles construido a base de carisma, baladas y ocasionales ráfagas de energía descocada.

“Esta noche -exhortaba un grandilocuente Styles al público del Sant Jordi- mi trabajo es entreteneros, y lo haré lo mejor que pueda, pero vosotros también tenéis un trabajo: ¡hacer de este el mejor momento de vuestra vida!“. Los oyentes -en su mayoría, adolescentes eufóricas- le tomaron la palabra, y siguieron el ritmo del joven británico desde que sonaron los primeros acordes de ‘Only Angel’ hasta un final apoteósico con la potente ‘Kiwi’.

Entre ambos extremos del concierto, solo Styles. A ratos sacaba a pasear una sonrisa pícara y vanidosa, la de quien está convencido de merecer las mieles que recibe, y a ratos se contoneaba por el escenario, encantado de conocerse. Ahora lanzo un beso tras cantar ‘Meet Me in the Hallway’, ahora rasgueo la guitarra en la espectral ‘Two Ghosts’, ahora recupero un hit de One Direction -la archi-coreada ‘What makes you beautiful’- y la culmino ondeando la bandera arcoíris.

Vestido con un traje plateado centelleante, el protagonista de la noche tocó durante más de hora y media las teclas adecuadas, como solo sabe hacerlo alguien acostumbrado a los vítores. A cada balada, una constelación arrítmica de luceros emergía de los móviles de la grada, pero la auténtica chicha venía en cuanto Styles dejaba la guitarra a un lado y se dejaba llevar, bailando por el escenario como un chamán inspirado de repente por algún espíritu animal.

Esta energía totémica, incluso espiritual, se respiró durante un concierto que era, ante todo, una celebración. La del vínculo entre un músico y sus fans, entre una canción y las miles de voces que la cantan elevándola a himno. Entre la fiera insolencia de un cantante que se sabe especial y la comunión gozosa de quienes lo aceptan y le siguen. De quienes ya tienen claro que hay otra estrella en el firmamento: ‘it’s a sign of the times’.