Portada Con la lengua en mi polla, someto a Rafael a hacer lo que yo deseo, se convierte en mi esclavo sexual
Relatos gay

Con la lengua en mi polla, someto a Rafael a hacer lo que yo deseo, se convierte en mi esclavo sexual

 

En el momento de llegar a la fábrica nos hemos puesto a trabajar como locos, he tenido mucha suerte de que André colocara a Elie a mi lado, o a mi al suyo que es igual pero no lo mismo, está resultando una ayuda y maestra inestimable. En el momento de entrar en mi despacho mi jefe me está reclamando el informe sobre el viaje a Arras, menos mal que ya lo teníamos prácticamente terminado después del trabajo extra en nuestras casas.

A la hora de la comida recibo una llamada de Carlos, Amadeo va a viajar desde México y pasará unos días en Bruselas, me sugiere que me desplace y pase un día para estar con ellos, mi respuesta es afirmativa, será genial el poder estar a su lado y acordamos que Amadeo reservará la habitación para nosotros en el hotel donde se aloje.

Las nieblas que se levantan del río cercano cubren las arboledas, semejan sábanas blancas rasgadas y vaporosas, colgando de los árboles ahora esqueletos sin hojas, reptando entre sus ramas desnudas. En el camino a la depuradora siento su fría caricia en el rostro cuando voy a inspeccionar los trabajos.

He ido a ver a Evans, a bailar un rato y charlar con él, y a la vuelta, durante el camino hacia el estudio, la llamada de Nico aparece en la pantalla del móvil.

-¡Hola mi nene! -su tono es alegre y me gusta sentirle así.

-He estado hablando con Carlos, por el tema de la obra de Bilbao, me ha contado que el fin de semana os veréis con Amadeo en Bruselas. –se detiene un momento.

-Sí, así es, he quedado con él en vernos y pasar un día con ellos. –un, ¡Ahh! Se escucha al otro lado.

-Verás, si no te importa, tengo que hablar con él de algunos pequeños detalles y podría ir yo también, si tú no te opones, bueno la verdad, quiero verte, pero si no lo deseas lo dejamos para otra ocasión. –ni podía ni deseaba negarme.

-No necesitas tener mi permiso para ir a ver a los que ya son tus amigos, Nico por favor, ve que yo estaré encantado de verte y estar contigo. Lorian, ¿qué va a pasar con él, le llevarás? -me preocupaba que se quedara solo en aquella enorme casa pasando miedo.

-No te preocupes, he hablado con Alan y puede ir esos días a su casa. –una disimulada risa salía de mi boca, o sea que ya había organizado todo para el viaje y luego me pedía permiso.

-Bien Nico, solo queda que lo confirmes con Carlos.

-No te preocupes de nada, yo me encargo y le pediré que me reserve habitación, te llamaré para saber si puedes coger el mismo Eurostar en el que yo vaya. –estaba satisfecho y eufórico, yo se lo notaba.

-Amadeo va a reservar habitación para mí, podemos utilizar la misma si te parece bien. –pienso que le encantaría dormir conmigo.

-Ideal, es lo mejor. –estuvimos hablando hasta llegar al portón y quedamos en seguir comunicándonos para concretar los detalles del viaje.

**********

Este mediodía queda resuelto y acordado todo lo del viaje, Nico me indica la hora en la que el viernes pasa su Eurostar por Lille para que pueda reservar mi billete y pasar a recogerlo, Amadeo ha reservado nuestra habitación en el mismo hotel donde se hospedará con Carlos.

A la tarde me detengo en el club deportivo, la chica del mostrador me indica que me esperan en la cafetería y supongo quien aguarda mi llegada. Rafael viene a mi encuentro desenvuelto como siempre, no me apetece tomar bebida alguna que pueda alterar mi estómago y después de que consume lo que tenía en el vaso nos dirigimos a los vestuarios.

Encontramos conocidos con los que bromea, se está convirtiendo en un clásico de los corrillos y charla mientras el público se va desnudando o vistiendo.

Realizamos nuestros ejercicios, él lo deja antes, cuando ve que no es lo mío el jugar y me centro en la natación, en el momento de la ducha y debajo del agua estamos solos, inusual hasta ahora.

-El domingo resultó un día estupendo y lo pasé de locura contigo. –tenía el rostro levantado, recibiendo directamente la lluvia de la ducha que picaba de la fuerza con la que salía el agua. Cuando cerré la llave, al terminar de aclararme y quitar el gel que antes cubría mi piel, me giré hacia él, me observaba y permanecía quieto cubierto de blanca espuma.

-¡Te deseo Daniel! -se acercó a mí y abrazó mi cintura mirándome fijamente.

-Necesito hacer el amor contigo. –nuestras vergas se rozaban y un segundo más tarde quedaban aprisionadas entre nuestros cuerpos, una pegada a la otra. Acercó su boca y esperé el beso que no llegaba con mis ojos cerrados, su aliento batía en mi cara y respiraba agitado, adelanté el rostro y los labios se encontraron, el beso se fue intensificando y sus manos bajaron a mis glúteos para amasarlos nervioso empujándome hacia él, acaricié su cintura y mis manos resbalan por el gel que aun no había retirado.

Nuestras vergas van creciendo, nuestras caricias aumentando y las pieles despiden el agua evaporado por el calor que emanamos, se escuchan voces en el pasillo y tenemos el tiempo justo de separarnos y abrir los grifos con agua helada, estallamos en risas cuando tres chicos entran en el recinto y se quedan mirando nuestras hinchadas pollas. No importa lo que puedan suponer que estábamos haciendo, y pronto cada uno está en lo suyo, los miembros viriles tardan en recuperar su laxitud a pesar del agua fría que nos hace saltar y salir corriendo para secarnos.

-Si no hubieran entrado esos chicos, no sé lo que hubiera pasado. –habla mientras sentado se coloca sus zapatos.

-Nada, ¿qué iba a haber sucedido?, son unas duchas públicas donde puede entrar cualquiera en un momento dado. –lo que digo no está de acuerdo con lo que pienso y es posible que hubiéramos llegado más allá de un beso que estaba despertando mi líbido y desatando mi pasión.

Aún continuamos riendo durante el viaje, hasta que llegamos a mi casa, acerco mi cara a la suya para darle un beso de despedida.

-¿No me invitas a decirte adiós en tu casa? -me lo quedo mirando un momento antes de tomar una decisión.

-¿Me estás pidiendo que vayamos a la cama? -una sonrisa rabiosamente mágica ilumina sus bonitos labios.

-¿Tú qué piensas? -no respondo y abro el portón para meter el coche.

La luz del cuarto de Rayhan está encendida y me encamino hacía allí dejando a Rafael en el coche. El chico está estudiando, no sé cómo puede hacerlo con el frío que allí hace. Abrazo su cuello y beso su pelo sin que él se levante.

-Rayhan, voy a estar con un amigo, ¿estás bien? -me mira con una cara rara.

-Os vi entrar, no estaré mucho tiempo, voy a marchar para buscar a Denís. –le beso en la mejilla y el gira su cabeza para que sea en la boca, me sienta sobre sus piernas.

-Pásalo bien, es un chico guapo, no te preocupes por mí, no pasa nada. –me besa en varias partes de la cara hasta volver a mi boca y después me baja de sus piernas y se pone en pie para acompañarme a la puerta. Saluda levantando su mano a Rafael en un gesto descuidado. Cuando cierro la puerta del estudio le veo a lo lejos aún mirándonos.

Entramos rápidos y empezamos a besarnos, me fue empujando hasta el sofá y caímos en él, yo quedé debajo de su cuerpo que oprimía con deseo contra el mío.

Besaba mi barbilla buscando mi boca, estaba ansioso y me iba contagiando, bajó su boca al cuello volviendo a besar y morder mi barbilla, descorrió la cremallera de mi chaqueta del chándal que me había puesto en los vestuarios, la abrió y su boca llego a mis tetitas que comenzó a mamar, iba muy rápido y notaba el bulto de su polla en mi costado dura como un palo. Empezaba a conseguir de mí mis primeros suspiros de placer, por los chupetones que daba estirando mis pezones, haciendo sonoros ruidos de succión y besos húmedos y luego pasando con su lengua por mis aureolas y volviendo a chupar como un desesperado.

-Tienes unas tetillas divinas. –tiraba de los pelos de mi sobaco a la vez que mamaba goloso. Yo suspiraba y acariciaba su pelo.

-Pero vas muy rápido, ve más despacio. –no atendía mi ruego y no insistí porque era delicioso como estiraba mi piel con sus labios.

Bajó a mi abdomen y lamía uno por uno mis abdominales, succionando mi piel y metiendo su lengua en el hoyito del ombligo causando estremecimientos en mi barriga.

-Tienes un cuerpo muy bonito que me voy a comer, Daniel estás muy rico. –hablaba a la vez que chupaba. Levantó un poco su cuerpo para bajar mis pantalones y mi polla hinchada quedó al aire, la miró un momento, se paso la lengua por sus labios, sonreía libidinoso y acerco su boca, y con la punta de su lengua fue recogiendo el pre semen que brotaba y de repente se la metió entera hasta la garganta, le dio una arcada y se puso rojo, la sacó y lamía la cabecita con su boquita tan linda, su lengua golpeaba en mi frenillo y rodeaba la corona, me estaba subiendo a las nubes, pero a una velocidad de vértigo, como ninguno de mis amantes me había llevado, tan rápido que parecía un galope de caballo desbocado, deseando eyacular y él aún no se había quitado la ropa, ni mis manos habían acariciado su cuerpo.

Le pasaba la lengua a mi polla por todo el tallo, arriba y abajo y la abrazaba por los costados entre sus labios, deslizándolos en todo su largo para volver a meterla enterrando su nariz en los pelos de mi pubis. Rafael sabía cómo mamar una polla y proporcionar placer.

Mis huevos desaparecieron en su boca, uno a uno los iba masticando, oprimiéndolos entre la lengua y el paladar, a veces me hacía daño pero era un dolor placentero que me hacia gemir de gusto.

Se sentía muy rico. Abandona mis genitales para venir otra vez a besar mi boca y nervioso comencé a quitarle la ropa, el me ayudaba y estuvo a punto de caer del sofá, tuve que sujetarle y comencé a reír del cuadro que estábamos montando.

Su curvada verga estaba para reventar, con venas muy marcadas señal de su excitación. Le abracé y le di la vuelta para colocarme encima de él. Era el único hombre al que puedo tratar de esta forma aparte de a Denís, los otros son ellos los que me mueven a su antojo y placer.

Gemí cuando lamía su glande, su precum me sabía a golosina de menta y metí su pene en mi boca, no era tan pequeño pero podía moverlo y degustarlo con mi lengua dentro de la boca. Sus testículos eran grandes comparándolos con su verga y estaban cubiertos de vello pelirrojo tirando a castaño, metí un testículo en mi boca y su cuerpo se contrajo, sabía muy rico y me encantaba sentir sus pelos duros y ensortijados en mi lengua.

A él le gustaba y movía su cadera invitándome a que le diera masaje de lengua, luego le chupe el otro y se retorcía de gusto, mordí con mis dientes su escroto y sus pelotas saltaban contentas.

Invirtió la posición y volví a estar debajo de él, me di cuenta de que tiene mucha fuerza a pesar de no tener volumen, me estuvo un minuto besando la boca, metiendo su lengua muy profundo y yo le correspondía.

Me dio la vuelta y abrió mis piernas, creí que me iba a penetrar, sin embargo comenzó a lamerme el culito y pasar su lengua arriba y abajo deslizándola por todo el perineo.

Me sorprendí y logró que gritara de placer, su lengua muy caliente y llena de saliva quería penetrar mi ano de una manera muy placentera y me cortaba la respiración, se mojó la mano y comenzó a meter un dedo y después pudo al fin penetrarme con la lengua, era una mamada de culo deliciosa alternando sus dedos, su lengua y su boca que a veces me intentaba morder y me raspaba con sus dientes en la entrada del ano haciéndome suspirar ahogado.

Terminó y dejó mi culo muy dilatado, preparado para recibirle y lo debió de notar porque palpitaba pidiendo que le llenara con su verga, estaba listo para la penetración, tiro de mi cintura para elevarme a la altura de su polla y comenzó a apretar para meterse, gritaba de placer mientras él no paraba de meter sin pausa su miembro en mi culo, hasta tenerla entera en mi vientre y sus testículos a la puerta de mi ano.

No era la presión de las otras vergas que he tenido en mi interior, pero resultaba delicioso, no sé lo que tocaba en mi recto que me hacía estremecer, comenzó a meterla y sacarla dándome duro y no podía dejar de suspirar, tiraba de mis caderas con fuerza, él sobre mí en una monta terrible y épica. Su verga estaba muy dura y por su forma rozaba el interior de mi recto de una manera que notaba el volumen de su glande al deslizarse rozando mi conducto.

La sacó y sentí que desfallecía desilusionado, pero fue solo un momento para darme la vuelta, recoger mis piernas en mi pecho y volver a tenerla dentro sin contemplaciones de ningún tipo, me abrió las piernas dejando mi culo expuesto a su lujuria y me volvió a penetrar, me sentía loco, envuelto en un éxtasis lleno de contracciones nerviosas en mi ano y en la polla que babeada sin parar.

El placer era de ambos y gemíamos de gozo lo dos, comenzaban a rodar las gotas de sudor de su frente y de su labio superior.

Estuvimos un rato así disfrutando de su violenta cogida, entrando y saliendo a veces con mucha velocidad y sacando su verga hasta el capullo para entrar fuerte y contundente de nuevo.

Cuando se percató de que se iba a correr me preguntó donde quería que me dejara el semen, le pedí que se derramara en mi interior, que me llenara el vientre de él, sentí los golpes que daba su verga al descargar, como su esperma caliente me inundaba y salía por mi ano haciendo de lubricante natural, para que su polla se deslizara causándome tanto placer que no lo pude soportar, y me fui en chorros que llenaron mi vientre y mi pecho, se inclinó para recibir en su boca mis últimos estertores.

Sacudidas nerviosas movían mis abdominales sin control y mi pecho parecía que iba a estallar, se lamía los labios goloso paladeando mi semen y unas gotas las tenía en la barbilla y no llegaba con su lengua hasta ellas, las recogió con su mano y la lamió.

Tardamos en recuperar la compostura y que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad, recogió algo de mi semen envuelto con el sudor y llevo su mano a mi boca para le lamiera los dedos.

Pasaba mis uñas por su pecho en una caricia que le producía escalofríos, sonreía de vez en cuando, su pene estaba pegado a su bajo vientre y le palpitaba como si tuviera vida aunque se le veía agotado.

-Tenemos que repetirlo. –no me podía creer lo que escuchaba de su labios.

-Ha resultado muy rápido Rafael, en quince minutos hemos terminado. –me mira risueño y coge mis mejillas con sus mano, las oprime y muerde mis labios.

-No podía soportarlo Daniel, te hubiera follado en las duchas de la piscina si no hubieran aparecido aquellos chicos, pero esto tiene solución. -se coloca encima de mí y con su culo sobre de mi polla aplastándola.

-Métemela y continuamos. –todo esto lo dice de una forma entre broma y seriedad que hace que me ría y mis abdominales se contraigan debajo de él.

-Ven, abrázame y deja de decir tonterías. –le alargo mis brazos y se tiende encima de mí, con nuestros pechos unidos por la humedad pegajosa de mi semen.

-Rafael, pequeño, ya has conseguido lo que deseabas, me has tenido para ti y ahora nos vamos a duchar y te marchas para tu casa.

-¿Tú no querías? -me mira mimoso mientras besa las comisuras de mi boca y acaricia mi cuello.

-Pues claro que sí, ¿crees que lo hubiera hecho sin desearlo? -me mira grave, besa mis ojos y asiente con la cabeza.

-Creo que sí, que eres capaz de hacerlo aunque no tengas ganas. –en sus ojos hay agua de mar turbulenta, se han convertido en un verde turbio precioso.

-Pues te equivocas, yo también lo quería y aunque haya sido precipitado me ha encantado, ahora vamos a la ducha.

A diferencia de lo que sucede en las duchas de la piscina, aquí no deja de tocarme y está comenzando a excitarme de nuevo.

-Déjalo ya, me estas excitando otra vez y tienes que marchar.

Tiene la verga dura y caliente, su glande apunta a su ombligo, se frota contra mí, se la sujeto para masturbarle y despacio me voy arrodillando, le miro cuando meto su capullo en mi boca, él respirando agitado. Se la voy mamando lentamente, disfrutando de sus fluidos, de su calor y de la finura de la piel que le cubre el tallo, abre sus piernas y meto el dedo índice de mi mano en su ano, entra con facilidad y allí juego con él metiéndolo y sacándolo, yo también estoy a mil y abandono su ano para masturbarme mientras le observo su cara de placer y como se muerde los labios con los ojos cerrados.

Se apoya en la pared con las manos, retorciendo su cuerpo y empujando para follarme la boca.

-Penétrame, méteme tus dedos. –es un grito desgarrado lo que sale de su boca, introduzco dos de mis dedos y los giro dentro de su ano, hago presión con mis labios en el final el de su glande y me llena de cálido y oloroso esperma. Continúo moviendo mi verga hasta que eyaculo con violencia y lleno de mi semen sus piernas.

Le despido en la puerta, quiero hacer cosas, necesito tiempo.

-Te voy a proponer algo. –deja de hablar un momento para besar mi cuello.

-Vivamos juntos, ven a vivir conmigo o yo puedo venir aquí. –muevo su pelo que cae sobre su frente y beso su mentón.

-No, no Rafael, en mi estudio no hay sitio suficiente para dos personas y en tu casa hay mucha gente, prefiero vivir solo de momento y mientras pueda, ya estuve dos años en Inglaterra en la residencia y además no quiero vivir con nadie que no conozca profundamente.

No se da por vencido y mientras me sostiene entre sus brazos insiste.

-Rafael la próxima vez lo haremos con preservativo, no olvides llevarlos contigo.

Una ancha sonrisa aparece en su cara cuando escucha mi implícita conformidad a repetir lo que hemos hecho.

-Los llevaré siempre conmigo y seguiremos hablando, puedo alquilar una casa para nosotros solos. –tengo que empujarle para que salga y desde el portero automático le abro la puerta personal que da a la calle.

Tengo que pensar en lo que he hecho pero ahora quiero mantener la mente en blanco y hacer lo que debo, el trabajo no me falta para poner en orden la casa y la lavadora, cambiar las sábanas, sonrío ante esto último, cada vez que viene alguien tengo que cambiar la ropa de cama.

**********

Debo volver a por un recipiente de agua caliente al estudio, el cristal del parabrisas del coche esta helado y con escarcha, los limpiaparabrisas no logran cumplir su función y la visibilidad es nula.

El cielo ha estado muy despejado durante la noche y por eso ha enfriado tanto, desplomando los termómetros a algún grado bajo cero.

No he logrado llegar a una conclusión sobre lo que hice ayer con Rafael, de alguna forma he permitido que otro hombre entre en mi vida, un amante más. Estoy bastante confundido y no sé muy bien cómo actuar. Me gusta el chico, al parecer yo también a él, no causamos daño a nadie con lo que hacemos y no consigo continuar en mi análisis y sacar conclusiones.

Realmente lo que me preocupa es él, quiero que desde un principio se dé cuenta de que lo nuestro es una cuestión de sexo entre amigos nada más, donde no quiero enamoramientos y mucho menos amor, al igual que sucede con Rayhan y éste parece que lo ha entendido muy bien.

Voy a continuar teniendo sexo con él, a hacer el amor cuando lo deseemos, esto lo tengo claro, si me necesita me tendrá a su lado y si yo lo deseo también. Este fin de semana intentaré explorar cómo va la relación entre Lorian y Nico, de momento tengo la impresión de que aparte de quererse como amigos y tener sexo cuando les apetece no hay mucho más.

Dejo en el estudio a Rayhan y Denis para que hagan lo que quieran, aunque sé que lo que desean es que volvamos a jugar y tener sexo los tres, tienen dos manos cada uno y dos bocas, no es necesario que haya penetración para gozar. Tengo que dejarles que vayan experimentado ellos solos.

En un bar cercano a la Gran Plaza encuentro a Natalia y no veo por parte alguna a Rafael y sus compañeras de casa, tomo un té con ella y otros amigos y nos dedicamos a hablar. Más tarde aparece Luis, se le ve muy poco, su trabajo le ocupa mucho tiempo y los fines de semana va a ver a su novia o es ella la que viene a verle a él. Cuando está su novia aquí deben pasarse todo el tiempo en la cama y es raro el poderles ver.

Evans me llama por al móvil y me pregunta si voy a verle, le digo donde me encuentro y quiere venir para pasar un rato, puede dejar su trabajo y desplazarse hasta aquí, quedamos en vernos en este mismo lugar.

Charlamos en grupo y hacen planes para la fiesta de mañana jueves a la noche, me despido de ellos cuando Evans hace su entrada en el bar, viene acompañado por el tipo que vi la semana pasada en el despacho de Lucas, el que pertenece a la gendarmería, Faustin.

Cuando llego donde ellos han escogido una mesa y permanecen de pie, Evans me abraza y besa mi mejilla, alargo mi mano a Faustin, la estrecha con fuerza y permanece sujetándola más de lo que estimo normal, aflojo la mía y la dejo muerta, aún tarda unos segundos en reaccionar y soltarla.

Piden su bebida, Evans me ofrece que pida algo para tomar, termino de beber un té y no deseo más.

-¿Son esos tus amigos? -pregunta el inspector, su voz grave vibra arrastrando las erres.

-Sí, son esos y otros más. –los mira con detenimiento, como si estuviera realizando un dibujo de ellos y guardarlos en su memoria.

-¿Todos estudiantes? -continúa con su inspección ocular, creo que es mejor contestarle sin ponerle objeción a lo que parece un interrogatorio.

-La mayoría lo son y hay algún profesional que trabaja, pero parece que me está sometiendo a una investigación. –sonríe, su rostro se relaja y me fijo más en él, tiene la nariz un poco grande y no consigo ver el color de sus ojos, le brillan cuando los abre normal, parece que utiliza sus párpados como si fueran cortinillas, o como si fuera miope y tuviera que esforzarse para ver, las cejas son muy tupidas unidas por algún pelo en el entrecejo, fácil de solucionar con una pinza de depilar, los labios llaman la atención por su colorido tan fuerte sobre la barba muy negra y su dentadura es perfecta. No tiene nada de guapo, pero sus rasgos tan fuertes, además de su cuerpo tan viril le hacen interesante para cualquiera.

-¿Qué te ha parecido lo que has visto en tu análisis? -creía que no se fijaba en mi observación y que su atención se centraba en las mesas de mis amigos, me pongo rojo como la papada de un pavo.

-Perdone no quería molestarle. –sale una risita ronca de su boca y Evans sonríe.

-No me has molestado pero creo que no serías un buen policía, ¡ahh! Puedes tratarme de tu, mi nombre es Faustin. –sabía cómo se llamaba de aquel día, no dije nada pensando que era un cebo que me ponía para conocer mi interés por él.

-Vale Faustin, ¿esto quiere decir que he pasado el examen y no ha encontrado delitos en mi historial? –ahora ríe más alto y Evans y yo también.

-Muy buena la observación, no te ofendas, es mi trabajo y entre los estudiantes hay de todo, los ánimos están encrespados y hay mucha irritación como sabes bien. No tienes que preocuparte por tu historial, pero es nuestra obligación, en este momento sobre todo, conocer muy bien a la gente de ciertos ambientes.

La conversación se ha hecho más fluida y me encuentro bien hablando con él. Hay algún tema que no conozco, soy profano y no puedo opinar, en esos momentos guardo silencio, me interesa cuando hablan sobre la vigilancia de los proxenetas y redes que se dedican a prostituir a menores, captándolos en los colegios y discotecas de jóvenes.

Intuyo o creo entender, algún tipo de acuerdo, donde Evans colabora, mirando entre los chicos que llegan para trabajar en las discos de Lucas, la posibilidad de que se infiltre algún menor para ponerlo en conocimiento de la autoridad.

La crisis económica y la droga parecen haber disparado el número de chicos que se prostituyen para conseguir dinero, y las redes de prostitución están en aumento además de los proxenetas que a cambio de droga consiguen servicios para sus clientes.

Me tengo que despedir de ellos, voy antes a decir adiós a Natalia y a los demás que están con ella.

-Bien Faustin, ya ves que ahora que se tu nombre, te llamaré por él. –una risa caústica sale de su boca, él conoce que yo sabía su nombre, estrecho su mano y a mi Evans le abrazo, me acompañan hasta la calle para ir cada uno a su lugar.

-Vuelvo a repetir lo que te dije anteriormente, si necesitas algo de mí, es fácil encontrarme, lo que sea, ya lo sabes.

Camino del estudio voy pensando en que no me casa la imagen que cree de él, por las palabras que habló con Paul y lo que ahora veo. Será gay y le gustarán los chicos pasivos y dóciles, pero eso no quiere decir que los torture.

Tengo que apresurar el paso para paliar el intenso frío que reina aumentado por el ligero aire del norte. Preparo mi ropa para mañana y la bolsa de deporte para ir a la piscina, estoy tentado de llamar a Rafael para saber si va a ir y al final decido que no, que sea su decisión, será lo mejor.

**********

Me he levantado estornudando y con la nariz cargada, el frío de ayer a la noche parece que me ha perjudicado, me pertrecho bien de kleenex y después de tomar el té de media mañana me acerco al botiquín para ver si me pueden dar algo que mitigue el cargazón de cabeza.

Después de las reuniones de la mañana mi jefe quiere que le aclaremos algunos detalles del informe que le presentamos el lunes, está satisfecho de él, desea que sigan el proceso de forma que cuando terminen la instalación obtengamos el mismo resultado.

Rafael me espera en recepción y cuando llego se acerca a saludarme, está mimoso y se entretiene en besarme más de una vez, la chica del mostrador, con la que había estado hablando, nos mira divertida, en el vestuario hay varias personas y se entretiene con ellas.

Antes de saltar al agua veo al entrenador del pequeño en la mitad del recorrido con el cronómetro en la mano, el niño parece un pez y mueve muy poco el agua, cuando llega al final del recorrido da la vuelta impulsando su cuerpo con sus piernas, parece increíble y se proyecta como una flecha, su entrenador avanza con él acercándose donde nos encontramos.

Saca la cabeza del agua con la respiración agitada y mira expectante al entrenador. Se escucha su vocecita excitada.

-¿Mejor? -su mirada se cruza con la mía, brillan su ojos como ópalos azules con brillos de distintos colores.

-Tenemos que mejorarlo. –es la respuesta del hombre.

La mirada del niño se fija en la lámina de agua y muerde su labio morado, debe llevar mucho tiempo practicando para tenerlo de ese color.

-¿Repito? –pregunta desilusionado.

-No, estás cansado, da una vuelta para relajare y se terminó por hoy. –esperamos a que realice la vuelta para ocupar su calle.

Parece un delfín con su piel brillante donde resbala el agua como si la tuviera aceitada, está consiguiendo lo mejor de él, hablo con el entrenador y creo que me mira orgulloso de su trabajo guardando su cronómetro.

-Espero que no se vaya desinflando cuando crezca, que mejore como debe ser.

Charlamos hasta que el chaval sale del agua, como siempre su entrenador le espera con su albornoz de felpa para envolverlo. Antes de tirarme al agua me dirijo a él.

-Me gusta como nadas, eres muy bueno. –me mira tímido, su delgado cuerpo tirita de frío, observa mi cuerpo ya maduro y hecho. Se le alegra la mirada.

-Tú también nadas muy bien, ¿has hecho competición? –es abierto para ser tan pequeño, afable y observador.

-Nunca, lo hago porque me gusta nadar, ¿a ti no?

-Sí que me gusta pero es cansado. –mira a su entrenador que está secando su cuerpo y dándole friegas para que entre en calor.

Nos despedimos y salto al gua, Rafael viene de vuelta y paso debajo de él al cruzarnos.

Cuando llegamos a mi casa se hace el remolón e indolente para salir del coche.

-Tengo ganas de volverlo a hacer. –pone su mano sobre mi muslo en una suave y etérea caricia, retiro mis manos del volante del coche y le abrazo, beso sus labios, luego le aparto.

-Tengo muchas cosas que hacer Rafael, esta semana voy muy atrasado.

-¿Podremos vernos y estar algún día de estos?, podemos comer y pasar el tiempo donde y como tú quieras.

-Voy a marchar a Bruselas, han llegado unos amigos y quiero verles, estar con ellos. –se le ilumina la mirada.

-Me gustaría ir, ¿puedo acompañarte? -le miro sin saber que decirle y creo que la verdad es lo mejor.

-Va a estar Nico también allí. –se queda pensativo un momento.

-¿Tu ex? -no necesito contestarle a esto, es una pregunta que resulta una necedad por sabida.

-Entonces hasta el martes próximo. –lo dice con tal decaimiento y parece tan abatido.

-Igual podamos vernos el lunes, no te prometo que sea así. –sus besos son muy cálidos y largo el abrazo, estamos en medio del paso de entrada y pienso que menos mal que no hay muchos usuarios del parking, le empujo cariñosamente para que baje del coche.

Estoy charlando un rato con Rayhan en el local que utiliza para estudiar antes de ir al estudio, le digo mis planes para el fin de semana, es un ángel y no me deja acabar.

-No te preocupes, llevaremos tu coche a lavar y atenderemos tu casa. –me coge para sentarme en sus piernas y me abrazo a él.

-Gracias Rayhan, no sé qué haría sin ti, no tendría tiempo. –acaricio sus rizos descubriendo sus orejas y le beso muy brevemente en la frente.

-¿Quieres mi ayuda ahora? -se va a poner de pie.

-No, continúa estudiando, son pocas las cosas que tengo que llevar.

Parecía que había mejorado un poco pero tengo que continuar usando pañuelos de usar y tirar y mi nariz está comenzando a ponerse roja, irritada de tanto frotarla.

Preparo mis cosas para el fin de semana, tendré que salir un poco antes del trabajo para coger el Eurostar donde vendrá Nicolás y quiero que sea el mínimo tiempo posible para que mi jefe no se enfade.

Continuará…