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La mejor decisión de mi vida fue convertirme en el sumiso de un hombre

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Hace mucho tiempo no disfrutaba realmente cuando estaba con alguien en la intimidad de una habitación, las relaciones con otro hombre me parecían algo aburridas y monótonas, no sentía el placer que fingía, mis gemidos no eran reales.

Yo no soy una persona cerrada en este aspecto, me gusta probar de todo, pues así puedo descubrir que me gusta y que no, sin embargo, llegó un momento donde todas mis parejas se volvieron tradicionales.

Uno de mis conflictos es que terminaba por aburrirme de esos chicos muy rápido y buscaba otro, pero se repetía la misma historia, así que durante un tiempo decidí ya no tener nada con nadie.

Hace cuatro meses conocí a un chavo que se ha convertido en una aventura muy peculiar en mi vida, pues vino a cambiar gran parte de mí, me ha enseñado cosas que yo no había experimentado.

Todo se dio de una manera muy casual, una fiesta de amigos, él estaba ahí, conversamos esa noche, intercambiamos números de teléfono, estuvimos hablando por una semana y decimos salir a un bar.

Esa noche me la pasé increíble, realmente me sentí muy libre, hablamos de muchos temas, incluso hicimos el juego de calificar a otros chicos que estaban en el lugar, para ver quién era el más sexy.

Esa noche salimos del bar, pero cada uno se fue a su casa, no pasó de una divertida noche de fiesta, seguimos hablando por mensaje, pero las salidas se hicieron más continuas.

Una tarde lo invité a mi residencia, después de un mes de estar hablando no había ido, así que lo invité a ver alguna película y cenar, quería fuera algo más íntimo entre nosotros.

Estando ahí estuvimos hablando, fue ahí donde me confesó el motivo por el cual no había querido o insinuado querer estar conmigo en la cama, lo que me dijo lo sentí como agua fría caer sobre mí.

Me confesó le gustaba el lado fuerte y censurado por muchas relaciones, lo sado*, era una forma en la que él disfrutaba del sexo, yo no sabía que decir, pues aunque me gustaba hacer cosas nuevas, el dolor sí me daba miedo.

Creo notó mi rostro de pánico, me tranquilizó, me dijo que lo podía probar poco a poco, si no me gustaba no pasaba nada, pues él entendería, creo no tenía mucho que perder, decidí confiar en él.

Fuimos a mi cuarto, comenzó a besar mi cuerpo por completo, luego tomó mi playera me la puso en los ojos y su ropa interior en mi boca, me sentía indefenso, pero al mismo tiempo excitado.

Luego sentí mordidas en mi cuerpo, de alguna manera eso me llevaba a un placer diferente, me puso boca abajo y tomó mis brazos, rompió la sábana y con un pedazo amarro mis manos.

Podía hacer conmigo lo que quisiera, estaba indefenso ante él, comenzó a pegarme nalgadas, metía sus dedos a mi boca, yo no miraba nada, solamente sentía lo que estaba pasando.

Sentí como entraba en mí, mientras jalaba mi cabello, mordía mi espalda, no había vivido algo así, era completamente nuevo, pero lo estaba disfrutando como nunca, era tal vez lo que estaba buscando.

Esa fue la primera vez que estuve con él, pero las siguientes veces comenzó a subir la intensidad, cada vez lo disfrutaba más, me convertí en su sumiso, dejo que haga conmigo lo que quiera, pues sé que no me hará daño.

Incluso compramos trajes de latex, velas, látigos y otras juguetes que usamos juntos, en ocasiones me permite ser el amo, lo convierto en mi sumiso, pero yo disfruto más cuando él me hace lo que quiera.

No sé a donde nos llevará todo esto, pero lo disfrutaré mientras dure, me ha enseñado que en el dolor podemos encontrar placer, aunque tenemos poco tiempo juntos, nuestro futuro parece será bueno, ha cambiado mi vida pasional por completo.