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La noche que Freddie Mercury llevó A ladydi a un bar gay

Revista Zero

 

Hace poco se estrenó In her own words, el documental que habla sobre la vida sexual de la princesa Diana de Gales, en el que se revelan algunos datos y vivencias que nos hacen pensar que LadyDi además de ser una filántropa de corazón, sabía cómo divertirse. Claro, sólo ella podía hacer y deshacer a su gusto, e irse de fiesta con las personalidades más icónicas del espectáculo, como el mismísimo Freddie Mercury.

Así es, una noche la mítica estrella líder de Queen se llevó a la princesa Diana a pasar una noche de diversión a un bar gay. La actriz cómica Cleo Rocos rememora aquel momento en su nuevo libro, The Power of Positive Drinking.

Todo comenzó en la casa del showman británico Kenny Everett. Cleo, Diana, Kenny y Freddie se encontraban bebiendo champán y viendo la serie Las chicas de oro, cuando el alcohol empezó a hacerles efecto y empezaron a jugar a doblar las voces de los personajes con un lenguaje que no era para nada de la realeza.

La estaban pasando tan bien que decidieron pensar en un lugar con más ambiente, literal, para seguir la fiesta. La mejor opción fue el Vauxhall Tavern, un pub gay en el sur de Londres.

Todos intentaron convencer a Diana de que ese lugar no era digno de una princesa, sin embargo ella fue la más entusiasmada del grupo, e incluso le rogó a Freddie para ir. Ni siquiera le espantó saber que ese lugar estaba repleto de hombres peludos, y que a veces surgían peleas.

“Dejemos que la chica se divierta”, dijo Mercury, y así emprendieron una de las noches más épicas que te puedes imaginar. Diana se difrazó de hombre poniéndose una chaqueta militar, unas gafas de sol, y escondió su rubia cabellera en una gorra de cuero. “Diana tenía el aspecto de un hombre muy guapo”, relata Cleo en su libro.

Ya en el pub, Diana cambió el champán por una cerveza y una copa de vino blanco. Cuando se terminó sus bebidas todo el clan la acompañó hasta su casa en el palacio de Kensington. Sólo ella podía tener el privilegio de ser recibida en un palacio después de una borrachera… con Freddie Mercury.

La princesa quedó tan fascinada que al día siguiente regresó la ropa que le había servido de disfraz la noche anterior, y le adjuntó un mensaje: “¡Tenemos que repetir!”.

Se cree que la anécdota sucedió en 1988, cuando LadyDi aún era esposa del príncipe Carlos. Desafortunadamente todo se quedó en una noche épica, porque años más tarde sucedió el trágico accidente que le quitó la vida a Diana, además de que tanto Freddie como Everett fallecieron durante la década de los noventa por complicaciones del sida.

Fuente: Cortesía Chueca

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