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Las pseudoterapias para curar la homosexualidad avanzan en EE UU y Latinoamérica

En España estas técnicas son un «fenómeno residual», según las organizaciones LGTBI, que piden un tratamiento penal para castigarlas

Con la voz distorsionada y la cara oculta, un hombre anónimo aparece en el vídeo. Ha acudido a la ‘coach’ Elena Lorenzo para abandonar su homosexualidad. Asegura que «la atracción homosexual no tiene nada ver con el sexo, sino que es la expresión de un afecto no recibido, una herida afectiva que no se ha resuelto bien». Este testimonio se encuentra en la web de Elena Lorenzo (caminoalaheterosexualidad.org), una orientadora que ha sido multada por la Comunidad de Madrid por ofrecer cursos y terapias encubiertas para curar la homosexualidad. Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas hace 30 años, en Estados Unidos y América Latina la promesa de «reparar» la atracción por personas del mismo sexo goza de gran pujanza, en gran medida gracias a la expansión de las iglesias evangélicas.

En España, estas terapias ocupan un lugar «residual», según el vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexualesy Bisexuales (FELGTB), Mane Fernández. Para el dirigente de la FELGTB, bajo tales «pseudoterapias subyacen casi siempre creencias religiosas» que equiparan la homosexualidad con el pecado y la perversión. «No es la que homosexualidad conduzca a un estado de depresión y estrés, sino que la depresión es producto de la presión social, la homofobia, la transfobia o la bifobia», apunta Fernández. La FELGTB ha presentado ante el Ministerio de Igualdad una propuesta para que se castigue con sanciones penales la impartición de cursos y terapias que predican la curación de la homosexualidad, dado que no se trata de una patología, como pone de manifiesto la OMS. «En la Comunidad de Madrid, los organizadores de cursos han pagado la multa y han seguido dándolos», dice Fernández, en referencia al caso de Elena Lorenzo.

La sanción a que alude Fernández ascendía a 20.001 euros y se impuso después de que un programa de Cuatro mostrara cómo Lorenzo trataba de sanar a personas LGTBI. La asociación Arcópoli presentó una denuncia por vulnerar la ley autonómica.

Leyes LGTBI

La petición de la FELGTB ha sido enviada al departamento que dirige Irene Montero, cuyo ministerio tiene previsto aprobar leyes a favor de los trans y en defensa de los derechos de las personas LGTBI. El intento de encauzar conductas «desviadas» no es nuevo. En la primera mitad del siglo XX ya se practicaban a gais y lesbianas lobotomías, tratamientos de electrochoque e incluso exorcismos. «Muchos de los pacientes salían tocados, con problemas de salud mental agravados», dice Jordi Petit, histórico dirigente del movimiento gay y exsecretario general de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA, por sus siglas en inglés). Petit tiene amigos que se sometieron a una suerte de electrochoques para corregir su orientación sexual. Esta técnica consistía en exponer al paciente a imágenes pornográficas. Si el sujeto experimentaba una erección, se le administraba una descarga eléctrica.

Estas supuestas terapias cayeron en desuso, pero su lugar ha sido ocupado por otras de tipo conductual. El escritor Luigé Martín pasó por el trance de las llamadas terapias de aversión durante su juventud. En sus memorias, ‘El amor del revés’, cuenta cómo eran aquellas sesiones, en las que se asociaba la visión del cuerpo femenino con sensaciones gratificantes y la del masculino con desagradables. Si tenía que observar fotos de hombres, lo hacía sentado en posturas incómodas, al tiempo que le prendían en partes de su cuerpo pinzas de la ropa y sonaban ruidos horrísonos. Su comportamiento no cambió y Martín acabó casándose con otro hombre.

El obispado de Alcalá de Henares (Madrid) también ha sido acusado de promover la organización de este tipo de terapias. De la diócesis depende el Centro de Orientación Familiar Regina Familiae, que el año pasado daba «formación educativo-sexual», un «acompañamiento» para personas afligidas. El obispado negó entonces que intentara sanar a homosexuales y adujo que se limitaba a procurar una «educación en el amor». Lo lógico es negar que se adoctrine en terapias de este tipo, porque quien lo hace incurre en una ilegalidad, en Madrid y media docena más de comunidades autónomas. La FELGTB, sin embargo, considera que el titular de la diócesis, Juan Antonio Reig Plá, es un homófobo con todas las de la ley.

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