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Lo que piensa un heterosexual de la Marcha del Orgullo GAY

Nota del editor: Esta carta nos llegó por correo con la intención de publicarla. Muestra la Marcha del Orgullo LGBT de la Ciudad de México desde un punto de vista heterosexual, la reproducimos como nos llegó. El autor decidió usar el pseudónimo de VforValmont. El artículo está en partes por que está un poco largo, pero les recomiendo mucho que lo lean completo.

Sé que soy un “buga” (término mexicano para Heterosexual) que sale un poquito del molde del buga cerrado, o al menos eso me han dicho.

Voy a la Marcha del Orgullo y Dignidad LGBT de la Ciudad de México (“la Marcha”, a partir de ahora), a “la Puri” (Bar gay mexicano), al Internet night club (mea culpa), a bailar con mis amigos hombres (si es que llego a bailar, tampoco se crean que sea famoso por mis coreografías), a quedarme a dormir con alguno de ellos.

Voy a la Marcha en Ciudad de México, como dije, y me parece fabuloso ver a gente trans mostrando su cuerpo, aprecio el trabajo drag, el trabajo de quienes se disfrazan de hada o gato o Blancanieves; no tengo problema con quienes se desnudan mientras recorren Paseo de la Reforma y se me salen las lágrimas cuando veo el video de Corey Maison recibiendo su primer caja de hormonas… No es algo que ande presumiendo o que me haga sentir un ser humano superior, pero quiero situarlos en mi contexto actual porque no siempre fui así. Hubo una época de mi vida donde me parecía mal que miembros de la comunidad LGBTTTI se desnudaran, o fueran drag, o se disfrazaran durante la Marcha.

Me parecía poco “correcto” que la gente representada en la Marcha no se viera “normal”.

Regresemos unos cuatro o cinco años en el tiempo. Estaba haciendo mi servicio social y un día, en una de esas pláticas que empezaban en el debate del tema “equis” y van evolucionando hasta que terminan en el debate sobre la homosexualidad, dije que no tenía problema con la homosexualidad. Genuinamente creía que no tenía ningún problema, pero me preguntaba cuál era la necesidad de salir en la Marcha “así”: ¿Por qué transgredir y caricaturizarse de esa manera?.

La persona con quien hablaba, con toda la paciencia del mundo, respondió algo que me dejó atónito.

“No es una caricatura, es quienes son. Y piensa que hay gente que sólo puede ser quien es en un espacio como ese”.

 

Como las relaciones que me han interesado tener han sido heterosexuales, nunca he experimentado inseguridad al mostrar a quien quiero o con quién quiero salir.

Porque tengo barba y me gusta vestir con colores oscuros y mi voz es suficientemente gruesa, tampoco he tenido problemas con mi expresión de género -esto un poco menos universal, ya que hay a quienes nada les hace feliz-. Tengo derechos que no se violentan, porque una sociedad cuadrada me otorgó a discreción ese “favor”, primero el día que me sentí como niño y cómodo con mis genitales, y después cuando me empezaron a gustar las niñas.

Sin embargo, por las botas que uso, las playeras que me he puesto, y el largo de cabello que he traído, sí sé lo que es que la gente en la calle te mire como si los ofendiera tu existencia (sólo por ser metalero). Sé lo que es que en un servicio social no tuvieras oportunidad de ser admitido por tu forma de vestir, por cómo te ven. Sé lo que es que sólo hubieran pocos lugares donde no iba a recibir miradas reprobatorias por ser quien soy: un concierto, cierto tipo de bares, mi casa. Quizá fue por eso que el día que sostuve esa conversación, en un instituto donde trabajaba porque a alguien no le importaba mi apariencia, tuve unos segundos de humildad para pensar en lo que acababa de escuchar.

Porque si hubiera organizado una marcha para que a los hombres con cabello largo nos contrataran sin importar nuestra apariencia, no habría sugerido que nos lo cortáramos antes de salir a marchar, habría sido contradictorio. Porque las campañas para desestigmatizar a la gente con tatuajes a la hora de la contratación laboral, no se inician con los tatuados quitándose la pintura del cuerpo y luego a exigir igualdad.

Las personas tenemos derecho a ser lo que somos, a expresar nuestro género cuando queremos y donde queramos, a mostrar nuestros afectos. Las personas trans tienen derecho a ser trans en cualquier lugar donde vayan, mismo quienes hacen drag, son cis, bi, homo, o lo que quieran… Cada uno de los individuos tenemos derecho al espacio público.

He leído que algunas personas que se identifican miembros de los colectivos LGBT+ dicen que, por la forma de mostrarse/disfrazarse/divertirse en la Marcha “Es que no los respetan”. Yo les pregunto ¿De verdad creen eso?Corey Maison no salió en calzones y aún así sus padres tuvieron que cambiarla de escuela. Adam Kizer no salía en calzones, y aún así lo amarraron a un árbol y le echaron gasolina. Pensemos un poco ¿Daniel Zamudio estaba en calzones el día que lo mataron? ¿Harvey Milk estaba disfrazado? A lo que voy es que de verdad creo que las faltas de respeto, la intolerancia, la homo/trans/bi/lesbo fobia es algo más allá de cómo se ve alguien o cómo se comporta. Cuando dicen “que existan pero que no se casen”, “lo acepto pero que en la calle no anden de la mano porque confunden a los niños”, es una manera de pedir que se escondan, que se oculten. Que existan, si quieren, pero que hagan como que no existen. Y me parece encabronadamente injusto esto.

Sí, hay quienes llenan las redes sociales y las comidas familiares con comentarios tipo “Esa no es una marcha, es un carnaval”, o “Ya no se trata de derechos, ya es putería”, o “Van a exhibirse y a hacer que piensen mal de nosotros”. Pero, para mí, pensar que gente como el “Frente Nacional por la Familia”, Del Mazo, Kim Davis, o el homofóbico en turno, está en contra de la comunidad LGBT+ por la parte carnavalesca de la Marcha es pasarse de ingenuo. ¿Alguien de esa gente, la que toma y convoca a acciones contra la comunidad, ha expresado su desagrado por los desnudos? ¿Por los carros alegóricos? ¿Por las alas de hada que cuelgan de espaldas desnudas cubiertas de brillantina? ¿Acaso estas personas no apelan siempre al “Matrimonio natural: hombre y mujer” o que “Dios hizo al hombre y a la mujer para poblar la tierra” o quiénes se creen naturalistas dicen que “Hombre y mujer son el complemento perfecto en la naturaleza”?. Otra: “Si naces hombre, eres hombre. Si naces mujer, seguirás siéndolo”. Bla, bla, bla, etcétera.

Mis amores, no me malinterpreten. Yo no les voy a pedir que se disfracen, que se desnuden, que se maquillen. No les voy a pedir que salgan del clóset, si aún siguen ahí. Pero sí les pido que reflexionen algo importante: la opresión a los grupos LGBT+ no es un asunto de forma, es una cuestión de fondo.

Si les parece confuso, les cambio las preguntas. Piensen ¿Yo hetero/cis por qué no me tengo que esconder? ¿Por qué nunca he tenido que esconder el abrazar a una chica, el besarla, sea en la banqueta, en el parque, en una comida familiar? Lo digo claro y fuerte: el que en las relaciones que he tenido haya existido la posibilidad de la procrear, no hace superior mi relación a la que haya entre dos personas donde esa posibilidad no existe, sea quien sea. El que yo sea cisgénero no me hace mejor persona que alguien transgénero. Y como buga, no tengo derecho a establecer una sociedad donde lo válido es lo que se parece a mí, o lo que no me incomoda a mí.

La diversidad nos ha hecho crecer, primero como especie y luego como sociedad. Hemos sido la mezcla de diferentes genes, diferentes aspectos, diferentes ‘minorías’ colaborando para formar un todo. No hay que esconder lo que somos en el camino a exigir el respeto que merecemos.

Dirán que no sé lo que es sufrir discriminación LGBT+ y estarán casi en lo cierto. Sí sé qué es recibir insultos vía virtual, incluso amenazas, cuando cuestionas los prejuicios. Sé qué es que te miren en la calle con desprecio por la gente con la que vas caminando, o que la gente que te ha conocido por años o por tres meses te pregunte por tu sexualidad por las cosas que publicas en Facebook. Sé que no se compara el hostigamiento, porque yo podría un día salir de esto.

Quizás se preguntan qué hace un buga hablándoles de discriminación a las personas LGBT+. Pues, yo he estado del lado que juzga, en sintonía con ese pensamiento, yo lo conozco de primera mano. Quiero decirles que fue gracias al maquillaje y desnudez de asistentes de la marcha, más unas palabras bien dichas en el debate, que salí de ahí y llegué acá, además de una canción sumamente popular de una banda que ya no sigo, y el suicidio de un chico de dieciséis años. Pero para hacer el camino de ese entonces a ahora, para que yo decidiera defender los derechos de la comunidad LGBT+, para pensar de esta manera, no tuvieron que cambiar ustedes, tuve que cambiar yo. 

No basta con el silencio para cambiar una ideología, gente de la Tierra, se necesita el sonido de un trueno.

A quienes que salen a marchar en ropa o mostrando su cuerpo, cis o trans. A quienes salen a marchar y que salen todos los días sin ocultar su preferencia, y a quienes salen a marchar pero esconden la preferencia los demás días. A quienes no afecta de primera mano la opresión y salen a marchar. Les adoro, sin excepción.

Fuente: Cortesía Homosensual