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Lo que aprendí durante mi etapa viviendo en el extranjero

Tanto si te vas solo un par de meses como si te vas un año, o una temporada más larga al extranjero, vuelves con una percepción de las cosas cambiada y una mente abierta frente a todo lo que te rodea. Asimismo, gracias a los altibajos y momentos de nostalgia, empiezas a apreciar lo que tienes y te das cuenta de que la valentía está sobrevalorada.

Entre el balance de buenos y malos momentos de una estancia en el extranjero, se puede recopilar algunas de las cosas más singulares que se pueden aprender:

Dejarte ir y vivir nuevas experiencias

Con el mudarte de país y empezar una vida desde cero, viene el salir de tu zona de confort y vivir experiencias inéditas. Inevitablemente, te entran ganas de ver más mundo y conocer los lugares tan increíbles que tienes a tu alcance. Vivir en el extranjero es la oportunidad perfecta para aprovechar y visitar países cercanos que sabes que no tendrás tan a mano una vez vuelvas a casa.

De igual modo, cuándo te mudas al extranjero, nadie te conoce y, como consecuencia, no tomas decisiones basándote en las opiniones de tus amigos o familia. Eres el dueño de tu tiempo libre y puedes hacer todo lo que siempre has querido sin los comentarios o criterios de la gente. Por ejemplo, si quieres salir de fiesta y pasar la noche con una escort en Barcelona, o en la ciudad turística y exótica en la que te encuentras, puedes hacerlo sin ningún tipo de temor o miedo a qué pensarán de ti los demás.

Todo te cuesta el doble de trabajo

Incluso las tareas diarias más simples como ir al supermercado, al banco o pedir en un restaurante. Todas ellas, que a priori son fáciles, se complican cuando tienes que hacerlas en un idioma diferente a tu lengua materna o de una manera completamente distinta de la que estás acostumbrado. Por ejemplo, la primera vez que vas a un supermercado en Escocia. Entre que no sabes cómo se llaman la mayoría de los alimentos en inglés o cómo funcionan el ‘self check-out’ (cajas de pago automático) se puede tardar, fácilmente, unas 2 horas para hacer la compra semanal.

Que lo verdaderamente importante cabe en una maleta

Meter toda tu vida en una maleta es todo un reto y hace que te replantees qué es y que no es importante para ti. Cuando se tiene que hacer la maleta para irse un año fuera, de todas las cosas que se lleva uno, las imprescindibles se pueden contar con los dedos de una mano. Tienes que dejar atrás más de la mitad de tu armario, por supuesto, o los cientos-y-un libro que te quieres llevar, entre otras cosas. Pero cuando llegas a tu destino, te das cuenta que todos los por si acasos que te has llevado los puedes encontrar en tu nuevo hogar.

Que algún día te volverás a ir

Es cierto que dicen que la experiencia viviendo fuera es distinta para cada expatriado. Aun así, hay un veredicto final con el que todos están de acuerdo: que volveremos a vivir una