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Los amantes gays dentro del ejercito griego de Tebas

Esta es la historia de una de esas raras y semi desconocidas innovaciones militares del pasado, la del ejército de amantes que ayudó a Tebas a mejorar su posición política.

Parece bastante firme que en la primavera de 375 a.C. un aristócrata llamado Górgidas forjó el Batallón Sagrado de Tebas. Seleccionó a 150 de los jóvenes más preparados del pueblo tebano, independientemente de su clase social, y a cada efebo se le asignó un heniochoi (conductor o amante) que actuaría tanto como tutor como de compañero pasional. La propia gimnasia en la que se instruían muchos ciudadanos griegos contenía partes de pedagogía homosexual, con lo que este hecho en sí no era demasiado escandaloso.

Lo que sí convertía al Batallón en algo distinto era su concepción emocional de las relaciones entre soldados. Escribió Plutarco:

“Los miembros de las tribus o clanes no sienten gran preocupación por sus parientes en tiempos de peligro, pero una banda unida por los lazos del amor es verdaderamente indisoluble e irrompible, ya que tanto los amantes como los amados se avergüenzan de ser deshonrados en presencia del otro, y cada cual se mantendrá firme en los momentos de peligro para proteger a su acompañante.”

En teoría, los soldados mayores adiestrarían en combate y rectitud social a los jóvenes (estos amantes adultos estaban muy bien vistos en Grecia, y Platón los definía como “amigos inspirados por Dios”). El vínculo entre ambos ayudaría a mostrar una fiereza suicida en combate para eliminar rápidamente cualquier amenaza que pudiese terminar con su compañero. También, si caía uno de los dos, el otro se pondría rabioso, lo cual beneficiaría a los tebanos en la batalla.

Vistas las ventajas, la legislación tebana apoyó el proyecto y permitió la financiación de este destacamento. Así, durante 33 años los amantes tebanos fueron los señores del panorama bélico.

El estudio de la homosexualidad en la Antigua Grecia por occidente se ha ocultado y retrasado durante muchos siglos. Sólo desde los años 70 empezamos a tener trabajos más o menos documentados sobre ello. Se sabe, por ejemplo, que ha habido problemas con la interpretación ética de sus costumbres. Así, donde Platón citaba la homosexualidad como algo “antinatural” con el cariz condenatorio, otros lo han traducido como “fuera de lo común” en el sentido de rareza.

Hay quien dice que Platón condenaba el sexo entre varones adultos, mientras que otros interpretan de sus textos que hacía llamadas a la prudencia y la ocultación de estos actos como parte de su visión filosófica de la vida moderada y virtuosa, donde los deseos no deben nunca dominar al hombre.

Parece claro que la homosexualidad, especialmente la que se daba entre un efebo y un aristócrata mayor, formaba parte de la estructura social y del día a día de muchos pueblos griegos. También que había una normalidad a la hora de que hombres y mujeres hablasen del deseo que les suscitaban otras personas de su mismo sexo.

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