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Los beneficios del fitness facial

Liberar tensiones, reducir arrugas y hasta evitar dolores de cabeza son solo algunas de las promesas de esta técnica de masajes

En tiempos en los que el cuidado del cuerpo y la vida saludable son pilares fundamentales en la rutina diaria, una de las disciplinas que aunque no es novedosa está introduciéndose con fuerza es el fitness facial, una técnica de masaje dedicada al rostro de origen japonés que se ha extendido a occidente gracias a personajes famosos que lo han viralizado especialmente en Estados Unidos, sobre todo en Los Ángeles, donde proliferan los centros especializados.

En España todavía no son muchos los salones de belleza que ofertan terapias de fitness facial pero uno de los que sí lo hace es el exclusivo Wellness Boutique Experience de Madrid cuya fundadora, María Casado, explica en qué consiste: “son una serie de manipulaciones, presiones y ejercicios para mantener la forma y darle fuerza y firmeza a los músculos del rostro”. En sesiones de 30 minutos, se trabaja para “prevenir la flacidez, eliminar las muestras de cansancio y también conseguir unas facciones más marcadas”, continúa Casado.

Mucho más que un masaje

El fitness facial no es por lo tanto exclusivamente un masaje, sino que se trata de una sesión de trabajo para los músculos del rostro enfocada a conseguir una serie de beneficios que detalla la experta: “ayuda a liberar la tensión acumulada en los músculos faciales consiguiendo un efecto lifting natural; se consigue corregir la flacidez y mitigar las arrugas; se tonifican los músculos del rostro, principalmente, los localizados en la comisura de los labios, zona del mentón, contorno de ojos y cuello; mejora la circulación sanguínea del rostro, favoreciendo la entrada de nutrientes y oxígeno a las células; y es un remedio muy efectivo para los dolores de cabeza, cuello y mandíbula debidos al estrés diario, ya que ayuda a eliminar la tensión de los músculos de la cabeza y el rostro”.

La mayor peculiaridad de los músculos faciales es que son finos y pequeños, de manera que resulta más sencilla su tonificación, por lo que los resultados suelen apreciarse en muy poco tiempo. De hecho, según Casado, el resultado empieza a aparecer tras la primera parte del tratamiento, que se aconseja sea intensivo, con unas 4 ó 5 sesiones en una semana. A partir de ahí, puedes disminuir las sesiones de forma drástica (una cada 15 días aproximadamente) ya que el trabajo pasa a ser de mantenimiento, pudiendo completar estas sesiones con un trabajo específico en casa por tu cuenta siguiendo algunos pasos y ejercicios de la rutina.

Es precisamente en este aspecto en lo que se diferencia el fitness facial más conocido de otra disciplina con bastantes similitudes, incluyendo el origen japonés, pero que no es apta para realizarse en casa. Se llama masaje de rejuvenecimiento facial japonés y cuenta con algunos matices diferenciadores que conviene aclarar para evitar confusiones entre ambas.

“El masaje de rejuvenecimiento es más global, porque aparte de aumentar la belleza (ayudando a prevenir arrugas y manchas), remueve toxinas y aumenta la energía vital para mejorar la salud en general y aportando una relajación no únicamente a nivel facial sino también corporal”, matiza la profesora de esta disciplina en el centro de formación ISMET Anna Sánchez Alba, quien define este tratamiento como “una combinación de técnicas faciales japonesas tradicionales del masaje con un tacto rápido y rítmico con drenaje linfático facial para eliminar las toxinas y con shiatsu para equilibrar el flujo de la energía a través de los meridianos”.

Si bien puede comenzarse antes de esa barrera porque ayudan a mantener el tono muscular, uno de los aspectos en los que coinciden ambas expertas es en situar en los 30 años el punto de inflexión en el que empieza a ser más recomendable someterse a este tipo de terapias cada vez más demandadas por varones, en los que la eficacia de las mismas están tan probadas como ocurre en el caso de las mujeres.

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