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CON LOS HUEVOS BIEN PUESTOS

Esta noche, cuando me metí en la cama, desnudo, como ya sabéis por las veces que hemos hablado del tema, mientras me quedaba dormido acariciandome los huevos me imaginaba la visión de esos huevos gordos, pesados, calientes, peludos o depilados, colgones o apretados, pero siempre jugosos y deseosos de que jueguen con ellos que tanto me gustan y que creo que a muchos de vosotros también. Siempre he pensado que por parte de la mayoría se les infravalora al pensar o hablar de los paquetes o de los hombres en general. Se valora, se habla y se piensa en las pollas, más o menos grandes, más o menos gordas, más o menos duras, pero unos buenos huevos, sin necesidad de ser grandes o gordos, lo justo y bien colocados. Aprovechados por su dueño y bien recolocados en los correctos calzoncillos, son uno de mis mayores placeres. No entiendo cuando veo en el vestuario a más de uno que simplemente se sube los calzoncillos dejando que caigan dentro de cualquier manera, o usan boxer y slip que lo único que hacen es disimular y esconder tan buena parte de nuestra anatomía, por no hablar de los que parecen inexistente entre tanta pelambrera púbica. Se puede lucir vello pero no es necesario tener que peinarlo y hasta hacerle una trenza de lo largo y descuidado que se le lleva. Vamos ha tener los suficientes cojones de lucir nuestros huevos como se merecen, como los lucen estos. Disfrutemos de lo lindo durante un rato.

Véis que bien se lucen unos buenos huevos colgones teniendo el vello recortado y bien cuidado. Me gustan estos huevos relajados, caidos sober el culo y perfectamente definidos.

Deliciosos estos huevos colgando por el asiento y deliciosa esa sensación cuando nos sentamos y tenemos que abrir las piernas para dejarles espacio especialmente cuando no llevamos calzoncillos.

Cada vez que veo a un tio sentado así no puedo evitar imaginármelo sin pantalones ni calzoncillos, luciendo y ofreciéndome sus huevos como éste.

Como este, en ese momento en que la excitación hace que se te suban y se coloquen perfectamente en la raiz de la polla, dispuestos a dar placer a raudales.

O así transformados los dos en una única pelota entre las piernas. Pelota con la que jugar estrujándola con una mano mientras que con la otra se acaricia y prepara ese culo para placeres mayores.

Huevos como estos harán que cuando este tío se ponga un slip luzca un paquete de escándalo. Aunque yo si fuese él iría siempre así, en pelotas.

Cuando veo estos huevos relajados sobre el culo, sudados y que casi puedo oler solo quiero pensar que esa polla que descansa flácida derrama sobre su vientre una corrida abundante de lefa caliente.

Huevos jóvenes, suaves, duros, apretados y compactos, buscando placer a todas horas y deseosos de aprender mil formas de complacerse y complacer.

Me gustan estos redondeados huevos descarados. Por su descaro innato y por su descarado ofrecimiento. Me gustaría estar alguna vez con un amigo que se me ofreciera así, sin ninguna tontería ni inpedimento.

Sin ser de raza negra, esos huevos y pollas negras tienen una atracción especial, un encanto añadido que sólo ellos poseen …

… aunque no hay que perder de vista huevos de negro, colgones como ningunos, eclipsados por imponentes pollas como esta, que no quiero ni pensar en ella cuando se excite y se ponga dura como el pedernal.

Ver esto no tiene precio ni comentario alguno. Sólo es placer para nuestra vista elevado a la enésima potencia. Lástima que no sea también placer para el tacto, el gusto, el olfato y hasta el oído. Qué se sentirá al meter la mano y tocar esos huevos. A qué gusto tendrán esos huevos en mi boca. A qué olerán esos huevos húmedos aún después de una ducha o sudados aún con los calzoncillos bajados en los tobillos. Y a qué sonarán si es que sonido tienen después de que los agarre, los chupe y los huela.

Qué queréis que os diga de estos huevos. Me parecen perfectos. Ni mucho ni poco, redondeados y marcados dentro deel escroto afeitado para que nada dificulte su vición y su placer.

No es el caso de éste. Lo que me gusta es su exceso. Me dan ganas de agarrarlos y sopesarlos, para despues agarrarlos con fuerza y estirarlos aún más si se puede.

Buena idea. dejate los calzoncillos en los tobillos y de esa forma te agarras las pienas en alto y dejanos disfrutas de tan deliciosos huevos. Se me ocurren tantas cosas que te haría en este momento.

Como a ti. está claro que no sólo me estas mostrando tus jugosos y relajados huevos. Tú quieres algo más después de que haya jugado un rato con ellos.

Y si hay algo hipnótico es este vaivén de huevos, arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo, … sin fin y hasta corrernos de placer.

Como estos huevos colgones como ninguno. Me gusta cuando después de mucho tiempo sin calzoncillo me noto colgar los huevos hasta ese extremo y sentir como me golpean en el muslo…

… o el placer de sentir el agua de la ducha correr por ellos.
Después de esto, sólo se me ocurre y se me apetece algo así.

meter la mano por detrás y agarrar con fuerza unos huevos como estos.

O tragarme de una vez, no uno, los dos huevos bien duros y apretados de este tío.

Y repetirlo tantas veces como él aguante si llegar a correrse de placer sobre su vientre desnudo.

Para después seguir jugando con ellos y con mi lengua hasta provocarlos de nuevo

Para terminar como se debe terminar juegos entre adultos como estos …

 

 

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