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Los menores trans que sean “suficientemente maduros” podrán registrar su nuevo sexo en el DNI

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Los magistrados del Tribunal Constitucional anulan el artículo de la legislación que limitaba esta posibilidad solo a los mayores de 18 años

El Tribunal Constitucional ha abierto este miércoles la vía a que los menores transexuales puedan anotar su cambio de sexo en los registros y, por tanto, esto se refleje también en el documento nacional de identidad (DNI). Los magistrados del alto tribunal han decidido anular el artículo de la legislación que limitaba esta posibilidad solo a los que tuvieran más de 18 años. Y avalan así que también puedan hacerlo los que tengan menos de esa edad, pero cuenten con la “suficiente madurez y se encuentren en una situación estable de transexualidad”.

 

Esta decisión —que se recogerá ahora en una sentencia que se publicará en los próximos días y que cuenta con el voto en contra de dos magistrados— llega después de muchos meses de debate en el seno del pleno, que ha tenido que abordar el asunto tras recibir una cuestión de inconstitucionalidad planteada por la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo. La redacción de ley de 2007 que regula el cambio de sexo en los registros civiles limita esta opción solo a quienes tienen más de 18 años. “Toda persona de nacionalidad española, mayor de edad y con capacidad suficiente para ello podrá solicitar la rectificación de la mención registral del sexo”, especifica la normativa en su primer artículo. Una disposición que planteó serias dudas al Supremo y que ahora anula el máximo intérprete de la Ley Fundamental.

Según argumentaba la Sala de lo Civil en su planteamiento, esta normativa podía vulnerar derechos fundamentales de los transexuales menores: como la protección de su integridad física y moral; a la intimidad personal y a la propia imagen; y a la salud. De hecho, los magistrados del Supremo entendían que esta restricción legal podría ser contraria a la Constitución “cuando se trata de un menor con suficiente madurez y que realiza una petición seria por encontrarse en una situación estable de transexualidad”. Una duda que surgió a los jueces tras recibir el caso de un joven de 14 años que “al nacer fue inscrito con sexo y nombre de mujer, pero que desde muy pequeño se sintió varón y prefirió usar un nombre masculino”.

Según ha avanzado este jueves, el Tribunal Constitucional considera que la limitación prevista en la ley de 2007 supone una vulneración del derecho a la personalidad y a la intimidad de los menores transexuales.

 

“¿Y quién decidir la ‘suficiente madurez’?”

La victoria sabe agridulce. Natalia Ventín, presidenta de Chrysalis y madre del joven que ha llevado su caso hasta el Constitucional, sabe que esta resolución llega tarde. Su hijo ya ha cumplido 18 años y el daño sufrido no se puede reparar. Además, acusa al Constitucional de haber estado aplazando la decisión: “Supimos por la prensa que, incluso, decidieron no adoptar una resolución antes de las elecciones para que no interfiriera en ellas. ¿De verdad la identidad de mi hijo debe esperar por ese argumento”, se pregunta Ventín, que también considera insuficiente el paso dado este jueves. “¿Y quien va a decidir la ‘suficiente madurez’ de la que hablan? No se puede condicionar la identidad de una persona a que se cumplan unos criterios médicos o psiquiátricos”.

Más satisfechas se muestran otras familias de menores transexuales, que llevaban mucho tiempo esperando la resolución del Constitucional. “¡Estoy pletórica!”, exclama por teléfono Pilar Sánchez, madre de Gabriela, una niña de 12 años cuyos padres pidieron la rectificación del género en enero pasado en un juzgado de Málaga y todavía no han obtenido respuesta. Gabriela sí que consiguió ya el cambio de nombre en el DNI, pero el hecho de seguir figurando como varón le ha ocasionado “mucho sufrimiento”. Pilar recuerda cómo en una ocasión la niña viajó en AVE y, cómo en el título de familia numerosa no habían podido cambiar sus datos, sus padres tuvieron que hacerle un escrito en el que explicaban a Renfe que era una menor transexual. “Estas cosas nos obligan a vulnerar su intimidad”, cuenta su madre, que dice que es habitual que la falta de coincidencia entre el género de su nombre y el oficial les ocasione problemas cuando necesitan hacer algún trámite oficial. “La última vez la funcionaria nos dijo que nos debíamos haber equivocado y la niña ya se rio y le dijo que los equivocados eran ellos”, cuenta Pilar.