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Salud

Los nefrólogos exigen que los alimentos detallen su contenido de fósforo

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La Sociedad Española de Nefrología (SEN) ha apelado a las organizaciones de consumidores para que exijan la incorporación del contenido en fósforo (en general, como fosfato) en el etiquetado de los alimentos, dado que el consumo medio en España es entre dos y cuatro veces mayor al que se necesita.

En concreto, se estima que el organismo necesita unos 700 miligramos diarios de fósforo cuando el consumo medio en España está en unos 2-3 gramos al día, un consumo excesivo motivado por la ingesta de alimentos procesados, en los que los fosfatos provienen de los aditivos, conservantes y saborizantes.

“El fósforo de los alimentos procesados, tomado en cantidades excesivas, es perjudicial para la salud del riñón y resulta especialmente nocivo para las personas mayores, con una función renal disminuida y menor capacidad para eliminarlo”, ha explicado la presidenta de esta sociedad científica, María Dolores del Pino.

Estos fosfatos de los alimentos procesados (fosfato inorgánico), según los nefrólogos, son absorbidos con mucha facilidad por el organismo, resultando perjudiciales para la salud del riñón y acelerando el envejecimiento, al poner en marcha procesos que calcifican los vasos y decalcifican el hueso.

Tras la última modificación comunitaria del etiquetado alimentario, los aditivos son identificados por una E seguida de una serie de números. Estos pueden significar la presencia de fosfatos, pero para saberlo a ciencia cierta el consumidor debe memorizar la codificación (algo casi impensable) o consultarla en alguna aplicación, pero en cualquier caso la cantidad de fosfato no queda especificada.

De hecho, mientras que se detalla de forma más clara aconsejan a los consumidores que se instalen en sus teléfonos móviles aplicaciones que les ayuden para la identificación de fosfatos.

SE ASOCIA A BENEFICIOS PARA LA SALUD

“El riesgo de una dieta rica en fósforo de alimentos procesados es tanto mayor cuanto que la población asocia este mineral a beneficios para la memoria, la digestión, la menopausia, la salud de huesos y dientes, y para tener más energía”, según esta experta.

Además, la presidenta de la SEN ha lamentado la “enorme oportunidad perdida” que ha representado la modificación de la legislación comunitaria sobre etiquetado alimentario, vigente desde diciembre de 2016, de la que ha quedado excluido este requerimiento de información quedando limitado el conocimiento del cliente a la presencia o no de fósforo, sin especificación de la cantidad.

“En este caso, creemos que la Europa de los ’lobbies’ ha prevalecido sobre la Europa de los consumidores y de las personas, y entre todos tenemos que hacer un esfuerzo por revertir esta situación, priorizando la salud pública sobre los intereses comerciales de la industria alimentaria”, ha concluido la presidenta de la SEN.

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