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El mejor modo de conseguir una relación de amor saludable es lograr ser feliz sin pareja

 

¿Sabes la rabia que le da a mucha gente ese momento en que se encuentra a su ex con otra persona, cuando no hace mucho que lo dejaron? Pues igual no deberían sentir rabia, sino compasión. Y es que hay personas que no saben vivir solas y dependen de otros para estar felices. Por eso, el mejor modo de conseguir una relación de amor saludable no es lograr ser feliz con pareja, sino lo contrario, ser capaz de serlo estando solo.

“Tú eres la mitad que me faltaba… tú me completas”

Somos muchos los que en alguna ocasión hemos dicho cosas así, que nuestra pareja es nuestra media naranja, que es la mitad que nos faltaba, que nos completa, que es el motor de nuestra vida, la alegría de vivir, lo que nos hace despertar cada mañana con una sonrisa.

En realidad son frases que a la otra persona le pueden parecer bonitas, y es que muchas veces se dicen con esa intención, la de hacer sentir bien a nuestra pareja, la de decirle que la queremos, que es importante para nosotros.

Sin embargo, si de verdad pensamos así, si es una realidad, tenemos algo que solucionar: ser la mitad, ser medio, ser alguien que necesita a otro para vivir es ser dependiente, y nadie debería ser dependiente de nadie porque entonces uno es lo que es en tanto el otro sigue a su lado. Y la otra persona puede acabar por sentirse responsable de la felicidad del otro. Y esto no es justo para ninguno de los dos.

No es justo porque cuando llegan los problemas, estas frases que eran de amor, se tornan muchas veces en los únicos lazos que mantienen unida a la pareja: “sin ti no soy nadie”, “si te vas no sé qué haré”, “sabes que eres la razón para seguir despertando cada mañana”.

¿Qué puede, en esta situación, pensar la otra persona? Pues lo mismo: “no puedo irme porque sin mí no es capaz”, “me da miedo que haga alguna locura si lo dejamos”, “no tengo claro que pueda salir adelante”, “esta ruptura le va a hacer muchísimo daño”, etc., y así una relación acaba por convertirse solo en una responsabilidad, en una interdependencia no por amor, sino para evitar un daño.

Aprender a ser feliz por uno mismo, consigo mismo

¿Y qué pasa si la relación se rompe? La persona dependiente de la otra puede hacer muchas cosas, las más extremas no las comentaremos porque la intención no es hablar de casos patológicos, pero lo que suele suceder es que durante un tiempo queda perdida, tratando de volver con la pareja, repitiendo el mensaje de “sin ti no soy nadie” y añadiendo la disculpa, el “perdona si no te quise bien”, “ahora que no te tengo valoro aún más lo que he perdido”, “sabes que puedo cambiar”, etc. Y con el tiempo cambia de objetivo, pudiéndola ver con otra pareja sin apenas haber pasado tiempo en soledad.

Es lo que decíamos al principio. Es lo que hacen muchas personas, que salen de una relación y entran en otra, y salen de la otra y entran en la siguiente, y así continuamente.

Mucha gente lo considera una falta de respeto por las parejas que quedan atrás, pero en cierto sentido lo que muchos sentimos es pena (y no lo digo con maldad). Pena, por ver que no son capaces de salir adelante sin otra persona en la que apoyarse. Pena, porque no están escogiendo con el corazón, en realidad, porque su dependencia es más fuerte que la necesidad de buscar a una persona con la que establecer una relación duradera y sana.

Por eso, si eres una de estas personas que han salido de una relación para buscar enseguida el amor en otro lugar (si es que podemos llamarlo amor), y esto te ha pasado en más de una ocasión porque no concibes la vida fuera de la pareja, quizás deberías parar un momento a reflexionar y a tratar de quererte un poco más.

Debes intentar aprender a ser feliz por ti mismo, contigo mismo, porque el mejor modo de encontrar una pareja estable, sana y agradable es querer estar con ella solo para recibir y dar amor, pero no para ser feliz. De ese modo es más fácil encontrarla, es más fácil saber si es la persona adecuada y es más fácil, además, darte cuenta de que no lo es, y obrar en consecuencia: cuando eres feliz estando solo no tienes ninguna necesidad de forzar relaciones que requieren más sacrificio que amor.

Fotos | iStock

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