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Mitos que no son ciertos de la comunidad gay

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Falsos mitos sobre la comunidad gay

Existen una serie de mitos y leyendas sobre la comunidad gay que, como todo mito o leyenda, tienen mucho más de inventiva que de realidad. Desde tópicos insufribles que todos hemos vivido, a descripciones simplistas que, a base de repetirlas tantas veces y con el paso de los años, han conseguido convertirse para muchas personas en una realidad fehaciente. No obstante, ya es hora de aclarar algunos aspectos y decirle así a la sociedad que muchos de estos mitos, pese a parecer inofensivos e incluso divertidos en un primer momento, pueden ser hirientes e incluso homófobos dependiendo del contexto.

Para empezar, el manido estereotipo de que los gays tenemos el instinto femenino muy desarrollado es, cuanto menos, ridículo. Sobre todo cuando, en la mayoría de los casos, este tópico se suele soltar en conversaciones para “alabar” las cualidades del gay en cuestión. Pues bien, quizá no hace falta ensalzar a alguien por el mero hecho de ser homosexual, ya que entendemos como instinto algo que pueden tener las mujeres, los hombres y los ornitorrincos si se tercia.

Uno de los mitos más dolorosos es el de que todos los gays quieren convertir a todos los heteros. Como si no tuviéramos otra cosa mejor que hacer que transformar la sexualidad de los hombres a nuestro antojo. Más de una vez habrás oído el bochornoso comentario de “cuidado con ir tanto con fulanito, a ver si vas a acabar como él”. Por supuesto, hay muchos casos en los que hombres presuntamente heterosexuales han terminado teniendo sexo con su amigo gay, pero dejemos de disfrazar el asunto como si fuésemos los gays los que vamos “pervirtiendo y transformando” a los demás. El concepto de “heterocurioso” o “heteroflexible” también resulta denigrante, ya que si llamásemos a las cosas por su nombre, como homosexual o bisexual, no sería necesario recurrir a estos ridículos eufemismos que no hacen más que dañar al colectivo.

Otra de las coletillas más hirientes que se suele escuchar entre el heteropatriarcado más rancio es el de que la representación LGTB en cine y televisión convertirá en gays a los niños. Si hemos logrado alcanzar algo más de visibilidad durante los últimos años, hemos de celebrarlo porque con ello conseguimos que las próximas generaciones hayan visto gente del colectivo en todo tipo de trabajos públicos, como actores y presentadores de televisión. Lo que no se ve, no existe, por lo que asumir que en la sociedad existen diferentes identidades sexuales no hace más que ayudar a esos niños a encontrar su camino, sea el que sea.

Pasemos a hablar de uno de los días más controvertidos dentro y fuera de la comunidad: El día del Orgullo Gay. Y es que año tras año se alzan voces indicando que “El Orgullo es una celebración hortera y una excusa para salir a la calle en pelotas”. Sin embargo, esas mismas lenguas críticas no son capaces de ver más allá y disfrutar de la enorme variedad de la que se compone el colectivo, mereciendo todos nosotros el mismo respeto. Probablemente, a esta gente tan crítica con el evento, habría que recordarle el concepto de tolerancia del que hacemos gala durante la celebración.

Por último, nos ponemos algo más calientes para reafirmar la enorme cantidad de prácticas sexuales posibles dentro del mundo gay, sin necesidad de recurrir siempre a la penetración anal. Aún para muchos, el sexo gay sólo es real cuando existe penetración anal. Sin embargo, solo con ver un par de escenas de porno gay podemos hacernos una idea de la cantidad de posturas y prácticas que se pueden llegar a hacer. Así que para todos los que creen que el sexo gay empieza y termina con la sodomía, no hacen más que demostrar su ignorancia y poca práctica sexual.

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