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Mitos y verdades sobre el sol en verano

Por si alguien todavía no se ha enterado, lo confirmamos: el verano ya está aquí. Cierto es que el Observatorio Astronómico Nacional asegura que la estación estival comienza oficialmente a las seis horas y 24 minutos del próximo miércoles, pero el tradicional posado playero de Ana Obregón, que tuvo lugar en Ibiza el mes pasado, indica lo contrario. Y la sofocante ola de calor que estamos sufriendo le da la razón al triquini de la bióloga.

Reyes del chiringuito, domadores de olas gigantes, jinetes del océano, tritones de piscina, profesionales del terraceo, artistas de las flipflops, campeones mundiales en la disciplina de clavado de sombrilla y demás tribus playeras saben que con la radiación ultravioleta pasa lo mismo que con el colesterol alto: poca broma. Por eso, los fotoprotectores y los bálsamos aftersun son los verdaderos protagonistas de sus neceseres vacacionales. Sí, el sol nos proporciona una infinidad de beneficios (estimula la producción de serotonina y la síntesis de vitamina D), pero también tiene sus sombras. Y es que es el responsable del 80% del envejecimiento cutáneo y, si no se toman las medidas adecuadas, es capaz de convertir unas imperceptibles líneas de expresión en arrugas profundas, además de causar deshidratación, enrojecimiento, aparición de manchas y, en el peor de los casos, melanoma.

De hecho, el bronceado es el mecanismo natural con el que la piel se defiende de los rayos UVA, aumentando la síntesis de melanina, que es el pigmento que nos pone morenos. Pero cuando la exposición es prolongada, el organismo necesita una ayuda exterior. Al rescate llegan los filtros solares físicos que son nanopartículas, como el óxido de zinc o la mica, que reflejan la luz, y los químicos, que absorben y desactivan la radiación ultravioleta. Busca fórmulas que combinen los dos tipos y que incluyan activos antioxidantes que neutralicen la acción de los radicales libres. En cuanto a texturas, las posibilidades son casi infinitas y se adaptan a todos los gustos y problemáticas (manchas, pieles sensibles, acné). Si quieres eliminar los brillos, decántate por un acabado dry touch, pero si lo tuyo es practicar deporte en la playa, elige las nuevas texturas invisibles: son muy agradables de aplicar, tanto si vas depilado como si no, y resisten impertérritas la acción del agua, la arena o el sudor.

Eso sí, los cuidados solares no se acaban cuando el sol se pone: tras la ducha, la aplicación de un bálsamo reparador y calmante es un paso indispensable. Además, puedes minimizar los efectos del fotoenvejecimiento y prolongar la duración y la calidad del bronceado con la ayuda de un complemento en pastillas rico en vitaminas C y E. Y no olvides meter un tu neceser un champú nutritivo que, además de eliminar los restos de salitre, arena y cloro del cabello, proteja la fibra capilar de la oxidación provocada por el sol. Y, ahora sí, ya estás preparado y perfectamente protegido para darte el primer chapuzón e iniciar sin más dilación la temporada del tinto de verano.