Portada Netflix patina con ‘Atípico’, su serie adolescente sobre el autismo
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Netflix patina con ‘Atípico’, su serie adolescente sobre el autismo

 La última ficción juvenil del videoclub online derrapa en varios aspectos, sobre todo en el machismo y en la condescencia hacia las personas con autismo.

Revista Zero

Es curioso que, después de las polémicas generadas por ‘Hasta los huesos’ y ‘Por trece razones’, sea una aparente comedia inofensiva la que nos haya hecho plantearnos el acierto de Netflix con los títulos juveniles. Es comprensible que las dos primeras fueran más controvertidas, ya que abordan cuestiones como el bullying, el suicidio y la anorexia a través de historias muy crudas y planteamientos poco complacientes. ¿Cuál es el límite entre la pedagogía y el reflejo nocivo de una problemática social? ¿Cómo de realista puede ser una ficción sobre algo tan delicado? Ésos fueron sus obstáculos, salvados con mayor o menor suerte. Pero ‘Atípico’ demuestra que no por hacer una serie más positiva y más humilde el retrato va a ser más acertado… Hablamos de la propuesta que la plataforma de streaming lanzó el pasado viernes y que gira en torno a Sam, un chico de 18 años con autismo, y sus esfuerzos por abrazar nuevos retos emocionales.

Si algo bueno podemos extraer de entre las miles de opiniones vertidas sobre ‘Por trece razones’ y ‘Hasta los huesos’ es la intención de sus creadores a la hora de ir más allá de la figura de la víctima para construir personajes grises y poliédricos. Hannah Baker y Ellen son jóvenes que sufren el calvario del acoso escolar, la enfermedad mental y el trastorno alimentario, pero también se las dibuja como mujeres de personalidad contundente, perseverantes en sus ideas sobre el mundo, con sentimientos de culpa y falibles en su voluntad. No vemos nada de eso en ‘Atípico’, y no lo decimos porque tengan que ser roles similares (tratan realidades muy dispares, aunque sean desconocidas para muchos), sino porque la identificación es clave en estas ficciones. El equipo de guionistas, liderado por Robia Rashid (‘Cómo conocí a vuestra madre’), se esfuerza tanto en capturar los tics de Sam que se olvida de añadirle profundidad y entidad a un protagonista que podría ser mucho más interesante.

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‘Atípico’ nos introduce en el día a día de Sam (una interpretación encomiable de Keil Gilchrist), un chico con autismo al que le gustaría conectar con el resto de sus compañeros de instituto, y que decide, por recomendación de su terapeuta, echarse novia. La temporada se despliega así en ocho episodios, en forma de desafíos superficiales, donde vemos cómo el joven comienza a relacionarse con chicas, descubriendo un mundo que cree vetado. A pesar de los momentos de puntual emoción (sobre todo la conexión de Sam con Casey, su hermana pequeña), la apuesta de Netflix destaca menos por su sensibilidad que por su machismo y su condescendencia. Lo primero, por reducir los retos de un personaje con autismo a una trama de cosificación sexual (Zahid, el mejor amigo del protagonista, es despreciable); lo segundo, por pincelar a Sam con una empatía casi nula, la mayor crítica al paternalismo que han manifestado escritores del espectro autista.

Tras los debates de frivolidad y romantización espoleados por ya-sabéis-qué, al final ha sido ‘Atípico’ la que ha caído en una de los grandes peros a otras series juveniles de Netflix: asociar la realidad que quieren representar con los conflictos de la adolescencia. ¿En qué podríamos decir que consiste eso? En relacionar el avance emocional de Sam con una etapa vital, con problemas familiares (Jennifer Jason Leigh da vida a su madre) o con una cuestión de voluntad personal, cuando el autismo merece una reflexión más cuidada,como dicen de la alabada ‘The A Word’, o como la que la comedia ‘Shameless’ ofrece de las personas con discapacidad. Ya no es que no sea lo suficientemente realista (ninguna ficción puede serlo al cien por cien, sobre todo cuando no está creada por alguien que lo sufre), es que renuncia a meterse en harina en el retrato de su protagonista. ‘Atípico’ es una efectiva serie adolescente, en especial cuando hablamos de Casey, la hermana de Sam, un personaje mucho más inspirador, pero, ¿no es eso una oportunidad perdida para los jóvenes dentro del espectro autista que quieren verse representados en pantalla?

 

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