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NO QUIERO SER COMO TÚ

“En la vida hay dos clases de personas: las que aprenden a sanarse el corazón y los que van por la vida rompiendo otros corazones, tal y como se los destruyeron a ellos”.

 

Así que entonces también eres parte de las estadísticas. Vives en ese poblado lugar en donde únicamente habitan aquellos que han estado cargando en el pecho algo muy pesado durante un buen tiempo. Me refiero a un roto corazón. Bueno, pues bienvenido.

A estas alturas el daño ya está hecho. No importa si es reciente y tiene ya algún tiempo, la cosa es que ya está hecho y nada puedes hacer.

Y lo sé, sé que el enojo te consume por dentro, que quisieras gritarle al desalmado que te dejó el corazón hecho trizas sin necesidad, e inclusive, en no volverte a enamorar nunca más.

Ya has pasado por eso antes y esto no es más que una piedra más a ese costal que se ha llenado viviendo la misma experiencia de decepciones una y otra vez. Por lo tanto estás cansado, lo sé, lo sabes y simplemente estás harto de vivir más de lo mismo.

Entonces, un buen día y hastiado de caer en la misma experiencia, decidiste no ser más la muñeca fea que llora por los rincones, la dama de las camelias sufriendo en los balcones, por lo que tomaste todas tus partes rotas y aunque no supiste cómo pegarlas de nuevo, la cargaste contigo.

En ese momento, algo dentro de ti te hizo creer que sería una muy buena idea volverte más duro, frío e insensible, con tal de hacerte “más fuerte” e impermeable al dolor para protegerte y evitar una experiencia como las que ya habías vivido.

Desde entonces, así has caminado el sendero de tu vida. Con una armadura impenetrable que nadie, incluso aquellos que no tienen malas intenciones, pueden penetrar. Y crees que así estás bien.

Te has vendido a ti mismo esa idea de forma tan perfecta, que no te has dado cuenta de la manera en la que ahora eres tú quien va por la vida rompiendo otros corazones y armando puros cuentos falsos. Pero sea como sea, felicidades, te convertiste en esa persona que alguna vez, cometió la infamia de romper lo que quedaba de ti. 

“Convertirte en alguien igual al patán que te arrancó el corazón, es malo. Pero ser un patán y encima tener el corazón roto, es aún peor”.

Sin embargo, hoy estoy aquí para pedirte que por favor te detengas. Aún estás a tiempo de darte cuenta que rompiendo a otros no es la mejor forma de reconstruirte  nuevamente. No seas el patán en la historia de otro que después de ti, comience también a destruir lo que queda de otros, gracias a ti. Deja de ser la víctima que se convirtió en victimario.

Date cuenta que seguir los pasos del asesino que mató tu corazón, no te hará olvidar ese dolor ni mucho menos sanarte como lo esperas. De hecho, no estarás más que siendo una copia de él y de las baratas, porque al menos él, es malo desde siempre y tú decidiste hacerte malo por despecho y dolor. No lo hagas. 

Sé que duele andar por la vida cargando algunas ilusiones rotas, a todos todos nos ha pasado, pero creo que es peor dejarse morir en el intento de volver a surgir.

Y posiblemente no tengas idea de cómo reparar tus pedazos y es normal. Después de todo, volver a confiar y creer resulta una tarea titánica cuando lo único que has tenido son sinsabores, pero irónicamente, ahí está la solución. La simple voluntad de juntar fuerza y seguir es algo que solamente los valientes tienen el coraje de hacer.

Hazlo. El día que entiendas que ir matando a quemarropa el corazón de otros que aún creen, no es la mejor medicina para tu vacío y que a veces para hacerse más fuerte es necesario saber lo que es estar destrozado por dentro, ese día, sin que sepas cómo, todas tus partes rotas volverán a juntarse.

Entonces volverás a creer y nunca nadie te podrá romper, porque como dije, cualquiera puede volverse un rufián que va por la vida pateando buenas voluntades, pero seguir dando lo mejor después de haber vivido lo peor…eso es algo que sólo un valiente puede hacer. Lo sé, lo sabes, lo sabemos.

Atte: Alguien destrozado que supo cómo juntar todas sus partes rotas.

 

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Fuente: Cortesía Alex Toledo