Portada OCULTO A PLENA VISTA: CÓMO LOS ARTISTAS GAY EXPRESABAN EL DESEO PROHIBIDO
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OCULTO A PLENA VISTA: CÓMO LOS ARTISTAS GAY EXPRESABAN EL DESEO PROHIBIDO

La exposición en la galería Tate Britain de Londres profundiza en el lenguaje estético codificado que los artistas gay desarrollaron antes de la despenalización de la homosexualidad en el Reino Unido.

La lucha por la igualdad LGBTQ continúa a nivel internacional, pero en el Reino Unido ya se han dado avances importantes.

El obstáculo del matrimonio entre personas del mismo sexo se ha superado en la mayor parte del país, el parlamento británico tiene el récord por tener el mayor número de legisladores LGBTQ, y el número de figuras de la cultura pop que declaran públicamente su orientación parece aumentar año tras año. Choca pensar que hace apenas 50 años la homosexualidad masculina fue despenalizada en Reino Unido.

Antes de 1967, ocultar su sexualidad no era solo una opción para los hombres gay, sino una necesidad. Homosexuales conocidos como Oscar Wilde (quien más tarde fue encarcelado debido a su sexualidad) se casaron con mujeres para simular ante la sociedad, y los psiquiatras ofrecían peligrosas terapias de conversión a aquellos desesperados por alterar su orientación.

En 1954, el periodista Peter Wildeblood fue sentenciado a 18 meses de prisión por “conspiración para incitar a ciertos hombres a cometer delitos graves con hombres”.

Muchos hombres desarrollaron sofisticados códigos para coexistir como queer en un mundo que criminalizaba sus identidades. El polari, un argot británico secreto utilizado por hombres gays, por ejemplo, les permitió hablar libremente sin el temor de ser arrestados.

Este mes, la muy esperada exposición Queer British Art (1861-1967) en la galería Tate Britain de Londres profundiza en otro código: el lenguaje estético codificado que los artistas desarrollaron antes de la despenalización.

Los artistas gay (así como los artistas etiquetados como gay) a menudo exploraron la homosexualidad a través de ropajes académicos, como la mitología griega. La obra Dédalo e Ícaro de Frederick Leighton (c.1869), por ejemplo, insinuaba las relaciones sexuales entre los mentores de mayor edad y los jóvenes en la Antigua Grecia, con el subtexto sexual de una pareja gay interracial.

Estas expresiones del deseo queer se hicieron más manifiestas a fines del siglo XIX y principios del XX. Un ejemplo delicioso en la citada exposición es “Charles Ricketts and Charles Shannon as Medieval Saints” (1920) de Edmund Dulac. La pieza satírica muestra a dos hombres en hábitos monásticos, uno de ellos sostiene una pluma de pavo real.

Es una tímida referencia al Movimiento Estético Victoriano, cuyos miembros a menudo usaban símbolos en el vestir para expresar su sexualidad en la vida cotidiana. Accesorios como las plumas de pavo real y los claveles verdes eran usados en las solapas de la chaqueta, significantes estéticos que permitían que los hombres gay se identificaran a sí mismos -y entre sí- sin ser descubiertos.

‘Safo y Erina en un jardín en Mitilene’ (1864), por Simeon Solomon  Nacido en una familia de artistas, Simeon Solomon solía pintar escenas del mismo sexo en sus obras. Fue parte de la Hermandad Prerrafaelita.  (Foto: Tate / Cortesía)

En el retrato que el pintor Jacques-Emile Blanche hizo de Aubrey Vincent Beardsley en 1895, por ejemplo, Beardsley exhibe una ostentosa flor rosa en su chaqueta. La orientación sexual de Beardsley sigue sin confirmarse, pero su vestir en la pintura fue una muestra de apoyo a su amigo y colega esteta Oscar Wilde, quien fue encarcelado por “cometer actos de indecencia grave con otras personas masculinas” el año en que fue pintado.

En años posteriores, la estética se convirtió en un arma pública. Esta fue la esencia misma del trabajo de Andy Warhol en los años sesenta. El artista le dio un giro queer a las imágenes convencionales, transformando fotos de Elizabeth Taylor y Marilyn Monroe en ‘drag queens’ del pop. Como gay, Warhol estaba ofreciendo un espacio para el público queer dentro del lenguaje homofóbico del Estados Unidos tradicional.

Esta práctica continúa hoy a través de la obra de artistas contemporáneos como Alexander Glass, un escultor de Londres. Su obra manipula espacios tradicionalmente asociados con la heterosexualidad, como los vestuarios, con una estética queer, continuando la tradición de Warhol de transformar lo cotidiano en lugares artísticos del deseo gay masculino.

“Para mí, son lugares donde la masculinidad puede ser examinada, e intento hacer esto a través de mis elecciones estéticas y de materiales”, dice Glass. “La estética de lo que presento es una superficie bajo la cual tiene lugar una conversación más grande”.

VOCES AUSENTES

El hecho de que la exposición se centre en artistas hombres y blancos es imposible de ignorar, pues deja a las mujeres, las personas trans y las personas de color infra representadas.

La comisaria de la exposición, Clare Barlow, confiesa que “nos hemos visto constantemente frustrados por la escasez comparativa de material relacionado con las identidades interseccionales: los queer de la clase obrera, la gente queer de color, las identidades trans y genderqueer, incluso las mujeres queer artistas”.

En el catálogo de la exposición, la historiadora del arte Caroline Gonda explica que muchas de las obras hechas por y sobre mujeres “abundan con un sentido de lo oculto, lo posible y lo que no se alcanza a ver, ya sea en el reino del cuerpo visible/oculto o en el reino más distante de los deseos, las identidades y las relaciones no vistas”.

‘Gluck’ (1942), por Hannah Gluckstein  Hannah Gluckstein, o simplemente Gluck, fue recientemente objeto de una mayor retrospectiva en Londres.  (Foto: National Portrait Gallery / Cortesía)

Tomemos por ejemplo el óleo Lady with a red hat (1918) de William Strang: Parece ser un simple retrato, pero el sombrero rojo, junto con el libro rojo, sugiere deseos ocultos. (La modelo es la escritora Vita Sackville-West, quien tuvo una relación sentimental de una década con Virginia Woolf, e inspiró al protagonista en Orlando).

Por fortuna, los artistas contemporáneos están allanando el camino para las mujeres queer y las personas queer de color, de modo que futuras exposiciones como ésta tengan mucho material de donde escoger.

‘Self portrait’ (1913), Laura Knight  Aquí Laura Knight se ha representado pintando a su amiga. La pintura fue tachada de vulgar cuando fue develada.  (Foto: National Portrait Gallery (Londres, RU)/Cortesía)

Victoria Sin, una artista londinense que se identifica como genderqueer, es una notable pionera aquí. Su proyecto Dream Babes da a los artistas queer de color un espacio para reimaginar historias y futuros alternativos a través de la ficción especulativa.

Dream Babes utiliza la ciencia ficción queer para imaginar mejores futuros y crear plataformas y discusiones donde hacen falta”, dice Sin. “Representar esto visualmente ayuda a sumergir a la gente en estos entornos especulativos y establece el tono para un evento o performance”.

La exhibición Queer British Art (1861-1967) nos guía a través del trabajo de artistas queer que utilizaron la estética como un lenguaje secreto y como un medio de escape. Esperamos que la exposición inspire a las voces marginadas a construir sus propios escudos artísticos, y desafíe a aquellos que intentan acallarlas.

‘Life painting for a diploma’ (1962), por David Hockney  “Fui amenazado de no obtener un diploma en The Royal College porque no había hecho suficiente pintura de la vida. Así que copié ese hombre musculoso de una revista”, dijo el artista sobre esta obra de 1962.  (Foto: Yageo Foundation / Cortesía)

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