Portada El papa Francisco rechaza los “zapatos de Prada” y se hace influencer de la moda ‘casual’
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El papa Francisco rechaza los “zapatos de Prada” y se hace influencer de la moda ‘casual’

 

Una de las polémicas a las que tuvo que enfrentarse Benedicto XVI durante su papado fue el rumor de que sus icónicos zapatos rojos eran de Prada. Asediado por las críticas, el Vaticano lo negó diciendo: “Al Papa no lo viste Prada, lo viste Cristo”. Poco después se revelaría que los zapatos de la discordia eran obra de un zapatero local, Adriano Stefanelli.

La llegada del papa Francisco cambiaría las cosas. Con 1.100 millones de católicos alrededor del mundo, Bergoglio tiene el poder de incidir en el discurso de la actualidad cada vez que se asoma a la plaza de San Pedro, y lo que no dicen sus palabras, lo cuenta su vestimenta.

Su gusto por las prendas cómodas y libres de ornamentación excesiva ha irrumpido como un torbellino en los exquisitos ateliers de los sastres del Vaticano. El medio católico Crux relata que la apuesta del Papa por una Iglesia “dinámica” también se ha trasladado a su armario, que progresivamente está abandonado los pesados ropajes tradicionales.

“No es que antes la ropa fuera más lujosa o más cara, quizás sí eran más llamativas y detalladas”, ha contado a la publicación Raniero Mancinelli, un sastre asentado de Roma que lleva suministrando al Vaticano desde hace más de cincuenta años. “Hoy esto ha cambiado. Bajo la influencia del papa Francisco, la gente quiere cosas más ligeras, simples y sobrias“.

Ahora, por ejemplo, los crucifijos que suelen llevar los clérigos al cuello ya no están hechos de gemas ni baños en oro, sino que se vende más la versión en madera y acero. De la seda se ha pasado al algodón, algo que prefieren los cardenales de hoy. Los zapatos rojos han sido sustituidos por un discreto modelo de color negro.

Los sastres respetan este nuevo rumbo, pero algunos echan de menos la oportunidad que tenían antes de demostrar su maestría con los intricados bordados y la calidad de las sedas. Para Mancinelli, la ropa litúrgica se ha vuelto demasiado simple, “aburrida en exceso, quizás, en comparación con lo que era antes”. Atrás ha quedado la época en la que una arruga en la tela era inadmisible.

Pero que los papas ejerzan de trendsetters no es una novedad. Con la renuncia de Benedicto XVI, The Guardian señaló que su verdadero legado no fueron sus tres encíclicas, sino su impecable estilo para vestir. Incluso entró en una lista de “Los mejores accessorizers“. Seguramente se llevaría de perlas con el pontífice de The Young Pope, la serie de HBO protagonizada por Jude Law.

En The Young Pope, el vestuario actúa como la traslación visual del giro hacia el conservadurismo del protagonista (y su gusto por la ostentación). El ficticio Pío XIII también lleva zapatos rojos como Benedicto XVI, pero de terciopelo veneciano con hilos de oro e incrustaciones de Swarovski. Louboutin suministró uno de los pares, y Armani se encargó de las casullas. Su sombrero, de ala ancha para ensombrecerle el rostro, lo firmó Pieroni Company, proveedor del Vaticano. “Quiero empezar una revolución”, dice Jude Law en una de las escenas. Y comenzó por la ropa.