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Perdona si lleno tu Facebook de cosas gays, pero lo necesitas

Si alguna vez has visto Scandal (y si no, vela) recordarás a Cyrus Beene, jefe de gabinete del presidente republicano Fitz Grant, quien es gay, está casado y cuya relación es considerada una de las mejor llevadas en la televisión norteamericana de acuerdo con los grupos LGBT.

En alguna ocasión estaba en la sala de mi casa viendo un episodio en Netflix cuando Cyrus y su esposo se besaron apasionadamente. Uno de mis hermanos (de las personas más conservadoras que podrán conocer) se apresuró a exclamar: “¡Qué asco! ¿Cómo te puede gustar ver algo así?”

Este comentario, como muchos otros en el mismo sentido, son producto de prejuicios, de la ignorancia y el miedo.

Desde que acepté (para mí) que era gay, empecé a preguntarme qué hacer para contribuir a la visibilidad y aceptación de la comunidad LGBT.

Como me decía un amigo hace unos días, todos tienen una posición respecto al tema, ya sea a favor o en contra, pero para la gran mayoría su opinión no pasa de ser una plática de café. ¿Qué pasa con aquellos cuya vida depende de la discusión de estos temas?

Desde que acepté (para mí) que era gay, empecé a preguntarme qué hacer para contribuir a la visibilidad y aceptación de la comunidad LGBT.

Algunos se vuelven activistas que van y tocan puertas de las autoridades; otros van y se unen a ONG que hacen voluntariado; y otros se enfocan a apoyar a ese conocido, familiar o amigo que necesita ayuda.

Yo encontré que lo mejor que podía hacer era hablando y compartiendo historias de esos temas para hacer frente a los prejuicios y la ignorancia. Ponerle una cara a esas pláticas de café, contar historias, humanizar el tema.

Al principio solo compartía en en Facebook y Twitter todo artículo que encontraba en sitios como el propio Huffington Post, BuzzFeed, Revista Zero, o OUT Magazine, que ayudaran a educar y transmitir la idea de que somos personas como cualquier otra, que merecemos el mismo respeto y los mismos derechos.

Después, cuando trabajé como editor de Dinero en Imagen, empecé a generar mis propios contenidos. Hablé del costo de la homofobia para la economía de un país, de las mejores empresas para trabajar si eres LGBT, de las campañas publicitarias que han ayudado a la visibilidad e inclusión.

Dialogar es una buena forma de educar no solo a los demás, sino también a ti.

Hace unas semanas un amigo me dijo que me había quitado en Facebook de sus personas con la opción “ver primero” activada. ¿La razón? La mayoría de las cosas que compartía tenían que ver con temas LGBT y le parecía demasiado.

Definitivamente tenía razón, ¿pero qué no todos compartimos cosas (a veces de más) sobre los temas que nos importan y apasionan?

Y hablar de estos temas funciona. Con el paso de los años he visto a amigos cercanos pasar de hacer comentarios homofóbicos a aceptar sin problemas a sus amigos gays, he encontrado en mis pláticas un terreno en común con quienes tienen visiones religiosas sobre el tema. Y me ha dado gusto conocer a otros que tampoco quieren quedarse callados.

Dialogar es una buena forma de educar no solo a los demás, sino también a ti.

Y no hay que olvidar que esto implicará encontrar a quienes piensan diferente a ti. Una parte fundamental de este diálogo es hacerlo sin descalificar de entrada porque el otro no piensa como tú; hay que estar dispuesto a escuchar y saber argumentar, siempre respetando al interlocutor.

De esta manera, poco a poco podremos eliminar la ignorancia y los prejuicios, haciendo entender que todos somos iguales, merecemos los mismos derechos y la discriminación no está justificada bajo argumento o ideología alguna por el simple hecho de que todos somos personas.

Así que perdonen si lleno Facebook de cosas gays, pero quiero que todos aprendamos un poco más de nuestra realidad.