Portada “Pobre pero sexy”. La real vida gay promedio
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“Pobre pero sexy”. La real vida gay promedio

“Berlín es pobre, pero sexy”. Seguramente has escuchado ese famoso dicho. Y es que Berlín es una especie de meca gay a la que al menos una vez en la vida, todo homosexual peregrina. La connotación sexual implícita en el concepto de lo gay. Berlín es tan fuerte que hasta tiene dos orgullos gays: Christopher Street Day [el clásico] y el Transgenialer [más alternativo y anti-mainstream]. Lo que les sobra a los gays en Berlín es precisamente orgullo. En esta metrópolis hay cabida para todos los gustos, géneros y por supuesto placeres. Sin importar lo que seas, en Berlín encontrarás tu sitio, pero esto no es el paraíso.

Fetiches, encuentros gay masivos, descontrol absoluto, los cuartos oscuros, el cruising, las drogas, las redes sociales, las orgías, las sexdates, y amén al rosario de enfermedades.Estar en Berlín es como estar en un mercado de carne viril, ¿Salir y conocer a alguien al azar o ir a tiro hecho y quedarte en casa echando mano de los catálogos onlineScruff, GayRomeo, Grindr, Tinder, etc. ¡Tú decides!

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Desde hace muchas décadas, Berlín ha sido considerada un refugio para quien decida vivir tranquilamente su sexualidad y no ser considerado un extraterrestre. La capital alemana está rodeada de otras ciudades apacibles para los gais –París, Londres, Madrid y Ámsterdam destacan entre algunas de ellas-. Sin embargo, al mismo tiempo, limita con los Estados del antiguo bloque del este, cuya creciente intolerancia no ha sido condenada por completo desde las instituciones comunitarias. Berlín acoge uno de los pocos museos dedicados a la cultura gay, en el Schwules Museum se encuentra reconstruida toda la tormentosa pero fascinante historia de cómo se estaba luchando contra la discriminación de género en la ciudad y luego como llegó Hitler e hizo la oscuridad.

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El histórico barrio gay de la ciudad es Schöneberg, al salir de la estación Nollendorfplatzpuede verse el monumento a las víctimas del nazismo, un gran triángulo rosa de mármol (el símbolo que los homosexuales llevaban cosidos al uniforme en los campos de concentración, donde murieron 7.000 de ellos). Caminar por Schöneberg desilusiona un poco, hay que admitirlo. Hay unos cuantos bares para cruising y fetiches y cafés como Romeo&Romeo, pero por lo demás se ve poco movimiento. El hecho de que Berlín sea una ciudad tolerante puede falsear la realidad.
Creo que la vida gay en toda la ciudad es tan variada y llamativa es más por motivos históricos, el muro dividió la ciudad en dos, albergando en la parte oeste a los alemanes punks, comunistas y homosexuales. Se desarrolló así aquella comunidad heterogénea que ha hecho de Berlín única y tolerante, y poco a poco la ciudad ha hecho que cualquier tipo de sexualidad sea aceptada, sin distinguir entre homos y heteros. Aquí cada uno puede vivir su sexualidad como quiera, pero no faltan problemas, como las agresiones -viniendo principalmente de islamistas-.

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