Portada Qué hacer cuando la vida te mete tres goles como al Barça
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Qué hacer cuando la vida te mete tres goles como al Barça

Qué hacer cuando la vida te mete tres goles como al Barça

Qué hacer cuando la vida te mete tres goles como al Barça

La derrota del Barça es un poco la derrota de todos. Un batacazo del fútbol español; un zambombazo a la fantasía (no destruyáis la fantasía); un puñetazo directo a un equipo (son humanos, demonios) que también puede jugar mal. Pero decimos lo de derrota de todos porque realmente puede simbolizar nuestros propios fracasos: ese momento en el que el destino te pega un buen meneo y no has visto ni por dónde te venía el golpe. No hablamos de fútbol, hablamos de la vida, si alguna vez fueron cosas distintas.

Así, el carrerón del gigante Dzeko, con ese cuerpo de máquina industrial, en el minuto seis de partido puede ser un ascenso frustrado en el trabajo. El gol de De Rossi, estupenda barba de contención, aparece en el horizonte como una mala noticia en la familia. Piqué, mientras, se arrastraba intentando evitar lo inevitable. Y el de Manolas (qué nombre tan castizo y tan erótico) vendría a ser esa chica que nos dijo que no cuando todo parecía indicar que sí. De nada valió el azul clarito del uniforme, de nada sirvió Messi. Nadie es inmune al dolor, alguna vez.

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¿Qué hacemos si la vida nos marca tres goles y nos deja fuera de la competición? Le preguntamos a Amparo Calandín, psicóloga nombrada como la mejor valorada de España según los Doctoralia Awards, sobre cómo afrontar estos golpes inesperados. El paso inical, nos cuenta, “es pasar el luto”. Primero, “entramos en un estado de shock cuando ocurre algo muy malo”, después atravesamos la etapa de “la rabia, donde nos enfadamos por lo ocurrido”, y finalmente entramos en un proceso de lo que ella llama “lucha interna”. “Es el punto final, cuando comenzamos a procesar lo ocurrido y también a aceptarlo”. Ese punto es el verdaderamente importante porque, matiza, “es normal sentirse mal en un primer momento pero esa frustración inicial tiene que irse”.

Qué hacer cuando la vida te mete tres goles como al Barça

Para conseguir esa aceptación, la clave es “entender lo que ha ocurrido y, sobre todo, aceptar que el pasado no cambia, que no tiene sentido mirar atrás más tiempo”. Por contra, y vale para una derrota en Champions o para un problema vital, “hay que buscar soluciones, seguir adelante y decir ‘si esto me pasa otra vez ¿cómo puedo solucionarlo o evitar el impacto?’. Es muy importante que tras cada derrota o cada mala noticia salgamos con recursos nuevos, fortalecidos“.

Pero claro, ocurre que nadie se esperaba, con ese tranquilizador 4-1 del partido de ida, que la Roma fuera a jugar así (ni que Nainggolan tuviera un aspecto tan badass) y que el campeonato se esfumaría como humo entre sus dedos. “Es importante conseguir enfoques objetivos”, explica Calandín, “ni tener una convicción absoluta ni ser muy negativos al plantear un objetivo”. No pensar que el partido de la vida está ganado de antemano. “Realmente, nadie sabe lo que va a pasar, es imposible. Así que hay que visualizar un resultado que nosotros llamamos óptimo, realista. ¿Qué posibilidades tengo? ¿Cuánto he trabajado para conseguirlo? A partir de ahí podemos pensar que haciéndolo bien ocurrirá, pero nunca darlo por hecho”. Y sí, la experta nos confirma que eso vale para una entrevista de trabajo, una cita a ciegas o la puesta en marcha de un negocio. “Motivación, sí. Esperanza, sí. Probabilidad, también. Pero pensar que es imposible que salga mal, no”.

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Hoy esa derrota del Barça, ese Iniesta viendo la debacle desde el banquillo quien sabe si por última vez, duele a los jugadores y duele a los aficionados. “Normalmente, la pasión y las reacciones que genera el fútbol son desproporcionadas. Son problemas que parecen grandes pero si realmente nos pasara algo grave, esa sensación del fútbol no tendría ya importancia. Es una reacción normal cuando no tenemos otras preocupaciones”, según la psicóloga. Pero para los jugadores, matiza, es distinto. “Para ellos una derrota así tiene peso, es un duelo personal, es una pérdida. Piensa que ese partido es el único objetivo de su día, y no lo han conseguido. De hecho, esa es la razón por la que el trabajo, en general, es tan importante para nosotros: le dedicamos muchas horas y es sinónimo de crecimiento personal“.

Así que toca llorar un poquito pero no demasiado, pensar qué podemos sacar bueno de todo esto y permanecer en alerta. A la vuelta del placer está el principio del dolor. Las cosas malas pasan y pasarán, a veces sin previo aviso, a veces como una Roma disfrazada ayer de misil colorado. Y pensar en el siguiente partido, que llegará seguro.

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