Portada Relato gay- Desvirgado por Aaron. 3 parte
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Relato gay- Desvirgado por Aaron. 3 parte

Dos malditas horas en un avión hacen que mi claustrofobia se agrave, menos mal ya estamos aterrizando porque juro que duró dos horas más y me vuelvo loco. Bueno a lo que iba….

Hace más de tres semanas termine la preparatoria, con buenas notas debo destacar, aunque a decir verdad soy de esos chicos nerd, me gusta leer y estudiar, en eso se ha basado mi monótona vida.

Ahora estoy yendo de vacaciones a casa de mi tío, un destacado hombre de negocios en una pequeña ciudad limítrofe. Fue la mejor excusa que tuvo mi madre para deshacerse de mí he irse a recorrer Sudamérica con su actual pareja. Admito que por una parte estoy muy emocionado, por fin deje la cuidad ahora voy a un lugar donde puedo ser yo mismo.

Desde muy pequeño empecé a mirar de una manera distinta a los hombres, mientras que mis amigos jugaban algún deporte yo me los quedaba observando, me entretenía mirarlos incluso a los mayores y en unas ocasiones llegue a fantasear en mí solitaria cama con muchos chicos. Me considero gay desde los 12 años, poco tiempo después ya no era un secreto para mí madre y mis amigos; llevo ya cuatro años de haberlo admitido, pero nunca he tenido una relación, nunca he estado con ningún chico. Soy un perdedor lo sé y como todos me excuso de que estoy buscando la pareja ideal, mi príncipe azul.

Por fin el avión aterriza y rápidamente bajo las escaleras en busca de mi equipaje, cuando llegó a la sala principal, no veo rastro de mi tío ni nadie de su familia. Tiene que ser una broma, no me pueden dejar aquí tirado y para colmo se me acaba de agotar la batería de mi iPhone, maldito celular, maldita suerte.

Busco mi maleta y me siento en uno de los bancos a pensar cualquier solución, veo que los pasajeros poco a poco van abandonando el lugar, y en un instante la sala queda vacía, solo estoy sentado yo y una azafata hablando ruidosamente por su móvil.

– ¿Jonas?-. Un apuesto chico muy musculoso algo pequeño y con el cabello dorado, está al frente hablándome. Peor aún, sabe mi nombre.2

– Ese es mi nombre-. Mi cara es una mezcla de incertidumbre y miedo, mi mirada rápidamente busca una escapatoria, pero cuando voy a huir usa su gran cuerpo para detenerme.

– Mi nombre es Brian, vengo de parte de Robert-. Al menos mi tio mandó a alguien muy apuesto a buscarme.

– Y se podría saber dónde se encuentra.

– Está en el trabajo, no llega a la casa hasta anochecer, creo que no me he presentado muy bien. Soy su hijo, bueno el hijo de Amanda su esposa. Ahora somos primos.

– ¡aaah! Sí, mi madre me ha comentado de la boda. Bueno Brian disculpa mi comportamiento, tenías que habérmelo dicho desde un principio.

– No te preocupes, salgamos de este lugar, te tengo que enseñar la nueva casa.

Brian parecía una persona agradable, no paraba de hablar de cómo era su nueva vida con Robert y lo bien que nos las íbamos a pasar. Al llegar a la casa, más bien mansión; me enseño la que iba hacer mi habitación por estos 2 meses, debo decir que era el doble de la mía. Estaba decorado de blanco con unas grandes cortinas, un televisor extravagante y una cama que bien podrían caber 5 personas en él. Acomode mis playeras y de pronto escuche como Brian pronunciaba mi nombre desde la planta baja.

– Jonas te gustaría ir a una pequeña reunión en casa de mi novia-. Estaba en la cocina sin franela, su torso era perfecto, se podían percibir algunos vellos rubios bajando por su ombligo y escondiéndose en su jogger.- Así te distraes y conoces la ciudad más a fondo-. No era mala idea, total vine para divertirme.

– Suena bien, pero debo preguntarle a mi tío recuerda que estoy bajo su tutela.

– Quédate tranquilo, tu vete alistar, si nos vamos ahorita nos ahorraremos las explicaciones-. Agarró una manzana y le dio un mordisco para luego darme la espalda e irse.


No había comido nada así que lo imite y me fui a mi habitación. Justo cuando me estoy terminando de vestir Brian entra como si fuera un lugar público, su mirada escondía algo caricaturesco. Nos marchamos antes de que Robert llegara y nos fuimos sin hacer ningún tipo de ruido.

Mi primo manejaba rápido tratando de llegar temprano a la reunión, pero me asombro cuando pasamos todas las casas y nos adentramos a las afueras de la ciudad, bien, he visto muchas películas de terror y sé que estos lugares son propicios para los homicidios, pero algo en mi interior sigue confiando en Brian quien va cantando a todo dar las músicas que sonaban en la radio.1

Intento ver por la ventana y el paisaje es algo cómodo, a mi lado tengo un tranquilo mar, el horizonte y la luna aun joven. Brian acelera la velocidad y en unos instantes nos acercamos a un enorme edificio que pareciera estar abandonado si no fuera por las luces de todos colores y el estruendoso ruido que me hace retumbar los oídos. Se estaciona en un terreno donde están ya varios carros y me guía hasta llevarme detrás de la estructura.

Debe ser una broma lo que ven mis ojos, en frente están muchas personas bailando en el medio una tarima con un dj, a los lados algunos carros que bien parecen de exhibición. Unido a esto, muchas mujeres con short, minifaldas hasta bikinis y hombres tratando de liarse con una de estas. Brian me sujeta la mano y caminamos hasta una gran barra que estaba justo al frente.

– Me habías dicho que era una pequeña reunión-. Lo veo fijamente esperando alguna respuesta, pero el muy tarado me sonríe y me ofrece una bebida.

– Se me olvido avisarte de este cambio de planes, ahora relájate y disfruta la fiesta-. En ese momento una hermosa rubia salta para taparle los ojos, ella me sonríe y hace una mueca para que haga silencio. Entre risas retira sus dedos y luego se trepa en los hombros de mi primo.

– Sabías que eras tú, Jonás ella es Sabrina mi novia-. Amablemente me sonríe y se acerca para besarme la mejilla

– Este gorila me ha hablado mucho de ti, es un placer conocerte Jonas espero que disfrutes la noche.

– No lo creo-. Digo bebiendo todo el trago.- No debería estar en este lugar, mira como aquellas personas consumen-. Señalo a un grupo de personas que bailan como poseídos mientras intentan aspirar un polvo blanco.- Además soy menor de edad.

– Tranquilo Jonas que nosotros te cuidamos-. Luego de esas palabras Sabrina sonríe y nos unimos al baile.

Me la estaba pasando genial, bailábamos sin parar, Sabrina me había presentado una amiga y ha sido mi pareja en toda la noche. Debo admitir que nunca la había pasado tan bien.

Mis pies dejan de moverse cuando la música se apaga, unos fuertes reflectores alumbrar la tarima y el dj se retira, en ese momento todos comienzan a gritar y saltar. No sabía lo que pasaba intente preguntarle a mi primo pero el fuerte ruido no me deja hablar. Un hombre con un peinado alocado se apodera de la tarima, pareciera llevar un micrófono.

– Espero que estén disfrutando de la festividad, pero bien, ahora llego el momento más esperado. Cuatro corredores se debatirán hoy en una carrera por casi cuatro mil euros, mucha pasta. Así que es momento de escoger a las afortunadas que acompañaran a estos corredores.

Cuatro luces empezaron a recorrer todo el público, las mujeres comenzaron a brincar y alzar las manos, no duro mucho tiempo cuando se posicionara en algunos lugares, incluyendo donde estaba parado. Empezaron a gritar más fuerte y rápidamente sentí como una ola de manos me empujaba hasta la tarima. Todo paso tan rápido que me dificultaba entender lo sucedido.

Unas manos me levantan por la cintura hasta subirme a la tarima junto a tres chicas. Cuando el animador me ve se asombra y camina hacia donde estoy.

– Debió ser un error, pero vamos hermanos solo tómatelo con calma y disfruta del viaje.

– ¿Qué viaje?

Se separó y me dejo confundió, mis ojos miraban a los lejos a Brian que me brindaba una agradable sonrisa. Comenzaron aplaudir a cada una de las chicas y a mí. Intento bajarme pero fui detenido por uno fuerte hombre de seguridad.

– Bueno aquí tenemos a las afortunadas y afortunado. Solo me resta decir que gane la mejor chica o chico.

El de seguridad me lleva detrás de la tarima y me da un pesado casco color negro con algunas calcomanías rojas simulando llamas. Soy escoltado hasta un asombroso deportivo color negro y me siento en el asiento del copiloto. Pasaron varios minutos de los cuales mi cerebro trataba de comprender lo que estaba pasando, todo fue tan rápido y ahora estoy sentado en un carro que cuesta una fortuna. Las luces empezaron alumbrar todo los vehículos que estaban en la calle; la intensa luz hizo que mi cabeza desviara la mirada hacia abajo justo cuando el dueño del coche entraba.

Un fuerte aroma impregnó el carro y mi nariz lo que hizo voltearme rápidamente y encontrarme con una misteriosa mirada. Sus ojos eran negros como su perfecto cabello alborotado. Su piel blanca con algunos pequeños lunares en su cara, llevaba toda una vestimenta negra acompañado de una chaqueta de cuero que le daba la apariencia de chico rudo. En pocas palabras daba algo de miedo.

– ¿Pero qué broma es esta?-. frunció el ceño lo que le hizo ver más sexy, sus ojos se abrieron e intenté mantener mi mirada gacha. Que vergonzoso momento estoy viviendo.- ¿Quién eres tú?, lárgate de mí auto ya mismo si no quieres ver tu rostro desfigurado-. Pero que le pasa a este tipo, si cree que puede tratarme así está muy equivocado.

– Oye vaquero, calmado, yo me hago la misma pregunta. ¿Crees que me gusta entrar en carros ajenos? Si estoy aquí es porque el degenerado del afro me escogió y me trajo hasta aquí en contra de mi voluntad. Además ya estaba a punto de irme-. Pero que descortés resulto ser el chico guapo. Cuando intento de abrir la puerta, el chico sin educación las asegura y me quedo atrapado en su vehículo.

– Serás bipolar…

– ¿Qué has dicho imbécil?-. sus manos ahora recorren el dorso de mi asiento.

– Que saques el seguro para poder salir de esta porquería.

– Escúchame bien rarito si crees que me vas hablar en ese tono estas muy equivocado. ¿No tienes la remota idea de quién soy o es que acaso eres nuevo aquí?-. ¿Acaso será alguien peligroso? Tiene apariencia, pero no me dejaré intimidar.

– Aarón espero que te haya gustado la sorpresa, el ganador obtiene ocho mil euros ya sabes las reglas.

El chico del afro se aleja del auto y se coloca en el medio de la pista junto a dos rubias con bikini. Aaron empieza acelerar haciendo rugir los motores y en cuestión de segundo estamos arrancando en primer lugar pero por una curva abierta uno de los autos nos pasa. Su marcada mandíbula se contrajo y con un golpe en el volante aceleró en una recta que parecía infinita. Voltea su cara y no pudo contener su risa.

– Si vieras tu cara, estas tan asustado.

– Cualquier persona lo estaría sabiendo que con un error podríamos morir-. Su mirada se perdió en la carretera y volvió a poner su cara seria.

– Deberías ponerte el casco, si no lo sabes se lleva en la cabeza no en las piernas.

Sin llegar a otra discusión me lo coloco mientras que voy pendiente en todo momento de la carretera, Aaron maneja muy bien, hace los cambios sincronizado pareciera que conociese la autopista de memoria. No tardamos mucho en colocarnos de primer lugar ya casi podíamos ver de nuevo el edificio abandonado. El carro aceleró aún más y en una curva el auto se colea y pega contra una zanja, mi cabeza rebota en el asiento.

Arranca rápidamente y la ventaja que llevaba era tan grande que todavía va de primer lugar, sino fuera por las luces incandescentes en el retrovisor diría que tenemos la carrera ganada, pero todavía el de segundo lugar se mantiene en la pelea. Mis ojos se alumbran cuando por fin veo la meta, en un intento de emoción emito un pequeño y vergonzoso chillido que desconcentra a Aaron, pero ya era tarde para perder porque las ruedas estaban sobre la línea de pintura improvisada.

Todos se acercan al vehículo y por suerte puedo salir dándole algunos empujones a las personas, visualizo a Brian que está desesperado tratándome de buscar, levanto mi brazo y sus verdes ojos se posan en mi cuerpo, su cara cambio de preocupación a estar relajado en unos instantes.

– Vaya Jonas sí que me tenías preocupado.

– Aquí está mi ganador-. Dice Sabrina abrazándome.- estábamos muy inquietados al ver que te había tocado Aaron. Pero me alegro de que todo haya salido bien

– ¿Tan malo es Aaron?

– En las carreras es el mejor, aunque la última persona que estuvo en tú lugar salió gravemente herida.

– Pero como persona es la peor persona que puedes llegar a conocer.

– Y mi mejor amigo, así que Sabrina deja los insultos-. Eran mejores amigos, pero si son dos personalidades completamente diferentes, estaba paralizado al escuchar a Brian.

Lugo de una larga conversación subimos hasta el quinto piso del edificio donde funcionaba un bar VIP. Con suerte me dejaron entrar por estar involucrado en la carrera y agarramos un puesto para poder relajarnos. Mi mirada inspecciona el oscuro lugar, había muchas personas bailando, una barra y algunas mesas; pero una de estas me llamo la atención, la de Aaron, tenía su mirada puesta en mi luego la retira para hablar con su grupo de amigos.

Con unas cuantas copas me empiezo a sentirme mareado, le dije a Brian que lo iba a esperar en el estacionamiento. Bajo las escaleras y llego hasta la entrada, me siento a tomar un poco de aire fresco cuando de repente escucho muchas sirenas, todos empiezan a correr y abandonar el edificio. Corro hasta el estacionamiento pero mi mente me juega la maldita broma de no acordarse del modelo de la camioneta de Brian, así que intento orillarme en una acera pero el ruido de un vehículo policial me hizo correr, no sabía a donde ir, ni que hacer, solo marchaba hacia donde iban las demás personas. Otro carro policial se estaciono justo al frente y se llevaron esposada a una chica que estaba delante. Volteo en busca de ayuda pero ya todos estaban más adelante, tuve que retroceder y en eso tropiezo con un policía; mis ojos se cerraron automáticamente y un fuerte ruido me hizo abrirlo, ahí estaba Aaron dándole una fuerte golpiza al policía.

– Sígueme.

Es lo único que dice y mis piernas empezaron a correr intentado no perderlo de vista, pasamos por un callejo a oscura y luego saltamos una vaya, para terminar en un galpón abandonado donde como por arte de magia prendió el motor de una moto.1

– Móntate te llevare a tu casa.

– Ni loco me subiré a una de esas, es muy peligroso.

– Si eres testarudo, está bien te dejare aquí pero conste que ya no estaré para salvarte.

– Tú ganas.

Con una sonrisa extiende la mano y me ayuda a montarme sin ningún problema, era la primera vez que me montaba en una moto y la sensación de perder el equilibrio es terrible. Mis manos buscaron de donde sostenerse y con una mano me guio hasta su abdomen. Podía sentir su piel caliente y los músculos marcado, intentaba mantener mi mente serena pensando en donde carajo se había metido la persona que al parecer me iba a cuidar.

– ¿Dónde vives?-. esa es la misma pregunta que yo me hago.

– No lo sé.- solo sentí como nuestros cuerpos chocaban por el frenazo que había dado.

– Estas de coña, bájate de inmediato. Si crees que yo soy una de esas personas con las que puedes jugar estas equivocado.

– No por favor-. Que patético me debía de haber visto suplicándole.- digo, apenas llevo un día en este lugar solo vine de vacaciones. Debes conocer a Brian…

– Estas insinuando que te deje a estas horas de la noche con Brian, acaso ustedes tienen al….

– No…No él es mi primo, me estoy quedando en su casa.

– Hubieras empezado por ese punto tonto.

– Lo puedes llamar no puedo llegar sin él.

– Claro solo déjame marcarle-. Se sacó su celular de los bolcillos y frunció el ceño.- No tengo batería.

– Y ahora que hacemos, estamos en medio de la nada, al menos acércame hasta su casa y yo lo espero en el jardín

– Tengo una mejor idea, vamos a mi casa esperamos que se cargue mi celular y lo llamamos de ahí.

– No iré a tu casa, por dios, como se te ocurre decir una cosa así si eres un completo extraño.

– Me dijiste lo mismo cuando la moto y henos aquí. ¿Además que te hace creer que te haré algo? Solo quiero entregarte a mi viejo amigo, eso es todo.

– Eres aterrador Aaron, tu mirada de psicópata y como te vistes, pareces un mercenario

– Bueno que puedo decir de ti-. Dicho esto se empezó a reír.- sigues oculto en el país de nunca jamás Campanita.

– No te burles, ya vámonos que empieza hacer frió.

Aaron estaciono su moto en una moderna casa de una planta la orilla de la playa, quede asombrado al entrar. Tenía un minimalista diseño la única pared que estaba era la del baño su cama estaba en una esquina junto a unos paneles de vidrios donde se podía percibir toda la playa; un poco más adelante estaba la moderna cocina y un pequeña sala. El lugar no era tan grande, pero si acogedor. Aaron inmediatamente pone a cargar su celular y en la espera nadie dice ni una sola palabra. Luego se va al baño hablar con mi primo. En mi soledad veo algunos retratos de los que se le ve muy feliz con su familia junta en la torre Eiffel de Paris.

– Brian esta con Sabrina cuando la deje en su casa viene a buscarte. Le he dicho que te podía llevar pero esta renuente en pasarte buscando.

– Gracias Aaron, aprecio todo lo que estás haciendo.

– Tranquilo lagartija, como te dije lo hago por Brian.

– No me vuelvas a llamar lagartija, mi nombre es Jonas.

– Buena forma para romper el hielo Jonas, dime a que te dedicas-. Agarro dos cervezas de su refrigerador y me entrego una botella. Nos sentamos en la sala, él estaba tirado en el sofá y yo sentado en una ergonómica silla con aspecto vanguardista.

– Tienes que adivinarlo opción A: vengo de una familia de mafiosos en la cual está haciendo investigada y estoy aquí para esconderme. Opción B: estudio ingeniería en una de las mejores universidades del país, como soy muy bueno no tuve que hacer curso de verano. Opción C: un idealista que lleva una monótona vida y está esperando a que le acepten su petición para entrar en una de las mejores universidades del país.

– Veremos. La opción A es muy graciosa, ni tú mismo puedes buscar la forma de encajar en la historia. Por lo que tengo dos opciones B y C; elijo la C creo que no tienes edad para estar en la universidad y por cómo te comportas creo que estas intentando cambiar tu actitud alejándote de tu monótona vida. Es mi turno, ¿dime quien crees que soy?

– Nada mal. Pues es muy facil, simplemente eres un joven mimado que intenta independizarse de sus padres, pero la verdad es que nunca lo harás porque puede percibirte claramente el cordón que te ata a ellos, para muestra esta casa. Eres un chico de esos que se las da de rudo y fuerte para liarse con cualquiera que se atraviese en tu camino.

– Más o menos, si en algo tienes razón es que esta imagen me sirve para tener a todos a mis pies.

– No te entiendo-. Me levanto bruscamente intentando liberar nuestra tención.

Aaron le da el ultimo sorbo a su cerveza luego se levanta y se coloca a algunos centímetros de distancia, una de sus manos toco mi mentón para después acercarse y darme un beso. Como reflejo abrí mi boca y deje pasar su lengua que se adentraba buscando la mía, la sensación era inimaginable su sabor adictivo, entre menta con alcohol, por alguna razón intento separarme y me detiene pegándonos de la pared. Sus manos se introdujeron debajo de mi playera y el tacto hizo que mi piel se erizara, recorrió cada centímetro de mi abdomen hasta llegar a mis pantalones. Con mi ayuda los desabrochó y metió sus manos en mis nalgas, masajeándolas.

Era una completa locura lo que sentía en ese momento, no paraba de besarme y acariciarme mi delgado cuerpo. Intente recordar todas las películas porno que había visto en ese momento y me empecé actuar como uno de esos actores. Ahora tenía el control, baje mi cabeza hasta sus jean negros, lo cual desabroché y baje hasta la rodilla.

Ahí estaba delante de su enorme paquete, mis dedos fueron quitando lentamente su bóxer hasta que su mástil salió a relucir. Era muy grande, con una leve inclinación hacia la izquierda y un glande rosado resplandeciente. De su uretra salían algunos rastros de líquido pre seminal, se veía deliciosa, siempre había querido probar una. Lleve mis dedos hasta su glande y acerque mi lengua para recoger todo el líquido, poco a poco fui bajando hasta introducirme la mitad de su polla pero ya empezaba a rosarme la garganta.

– Vamos trágala toda Jonas, es toda tuya-. Entre arcadas y ayuda de su mano puesta en mi occipital pude comérmela entera.- Ahora veme, quiero tener el recuerdo de tu carita tragona.

Seguía chupando desenfrenadamente en pocos minutos me había vuelto adicto a su pene, pasaba la lengua por todo su mástil hasta llegar a su escroto metiéndomelo con todo y testículo a la boca. Oigo como Aaron emite un gemido que me impulsa a seguir dando lo mejor de mí. Presiono con fuerza el tronco y me vuelvo a meter su glande a la boca tratando de poder saborear ese delicioso néctar.

– ¡Ahh! Lo mamas mejor que todas las chicas con las que he estado. Se nota que tienes experiencia en estas cosas-. Comencé a pajearlo y conduje mis labios hacia los suyos.

– Es primera vez que lo hago.

– Vaya pero si eres toda una trago…-. sin esperar a que terminara la frase me aferre a su boca mientras sus manos desnudaban mi cuerpo.- Quiero ver ese lindo culito, enséñame lo que me voy a comer.

Sin pensarlo coloque mis piernas en el sofá dejando mi trasero al aire. Sentí a Aaron acercarse y colocarse detrás; cerré mis ojos esperando su próxima movida. Sus frías manos separaron mis nalgas quedando mi orificio a todo su esplendor, acerco un dedo y lo introdujo con mucha dificulta, lo que me ocasionó un fuerte dolor y con ello me separé bruscamente.

– No me digas que eres virgen-. Vi desde la parte baja del sofá a Aaron parado con su cuerpo desnudo esperando la respuesta. Dios todo esto es tan vergonzoso. Él es tan fuerte y bello con sus pecas en los hombros y esa mirada misteriosa que me mata. Trague hondo y con la mirada gacha le afirmé, no quería verlo a la cara.- Así me gustan a mí, no te avergüences, siéntete dichoso de que voy hacer el primero que te marque, lo recordaras de por vida.

Con brusquedad me volvió a colocar en la misma posición de hace algunos minutos, acerco su lengua a mi entrada y le dio tres lamidas. La sensación fue de total placer, estaba deseando que volviese a introducir su lengua en mi orificio, entre algunos gemidos le imploré que lo volviera hacer y como era de esperarse no me contradijo. Intentaba introducir su lengua en mi abertura con ayuda de sus dedos pero viendo lo cerrado que estaba buscó un poco de lubricante y me lo unto en el ano. Con fuerza su dedo índice por fin pudo explorar mi recto, iba dando algunos toquecitos que me hacían gemir como perra en celo. Al sentir el segundo no pude evitar pegar un leve chillido y Aaron pasó su mano libre por mis hombros dando leves masajes que me relajaban.

Sus dedos entraban y salían con mucha facilidad, la sensación de querer mas ya me estaba embargando, no me bastaba tener esos dos dedos o cuanto fuera, solo quería una cosa, su enorme mástil desvirgándome el culo, lo anhelaba como un niño su juguete. Mi pene se encontraba muy erguido esperando ser estimulado, pero si lo tocaba llegaba a mi clímax.

– Jonas creo que ya estás listo. Relájate te dolerá al principio pero ya verás cómo en pocos minutos tu trasero se va estar comiendo todo mi miembro.

– Ya no aguanto, quiero que estés adentro.

Había llegado el momento a mis 16 años iba por fin a perder mi virginidad. Lentamente comenzó a retirar sus dedos y percibí el calor de su miembro viril en mi entrada, Aaron se colocó un condón y untó un poco de lubricante en mí ya dilatado ano.4

Colocó su glande en mi abertura y empezó a empujar muy suave, mi espalda se arqueo. El dolor era horrible, sentía como mi esfínter se habría, corrección, se rompía con el paso de su miembro. Intentaba respirar profundo para contener el dolor pero me costaba; hasta que no pude más, comencé a gritar y cerrar mi orificio buscando librarme de esa vil tortura.

– Aaron, no puedo hacerlo. Retíralo por el amor de dios-. Siguió mis órdenes y saco su mástil, con ello unos cuantos gritos de dolor.- Lo siento. Me recosté del sofá mientras veía como Aaron retiraba el condón.

– Tranquilo, si no estás preparado es mejor dejarlo así. Eres apenas un menor de edad, fue desconsideración de mi parte-. Se limpió el sudor de su frente y llevo el condón a la basura. Lo veía desfilar desnudo, su pene se movía aun tieso de un lado a otro.

– Pero quiero estarlo, digo, quiero estar preparado-. Al ponerme de pies, comencé a sentir un débil dolor, camine hacia donde estaba y lo abrasé con fuerza.- quiero volver intentarlo-. Mire sus ojos que me observaban desde arriba, era mucho más alto que yo. Sus manos me llevaron hasta su espaciosa cama y juntos caímos.

– Si quieres volverlo hacer vas a tener que confiar más en mí, déjate llevar.

En medio de caricias me volteó y me separó las piedras, se colocó en el medio e intento introducirlo de nuevo sin condón y lubricación. Esta vez el dolor fue menor pero intendente mantenerme al margen de lo que sucedía abajo. Con gesto de dolor intente llevar mi mano para así inspeccionar cuando faltaba y comprobé que ya había metido un poco más de la mitad. Su mástil se movía invadiendo mi interior, lo sentía caliente como si me quemaran el culo, pero a la final escuché un gran suspiro.

– ¡Wooow! Sí que ha costado meterla toda, lo tienes tan apretadito que va hacer muy difícil no correrme.

Volteé para encontrarme con su mirada y ahí estaba con una cara de victorioso consumido por el pacer, se notaba lo bien que lo estaba pasando. Lentamente y sin hacerme mucho daño me empezó a besar, mientras empezaba a moverse, lo que poco a poco se fue intensificando y en unos segundos estaba disfrutando de un rico sexo.

Aaron se movía sin parar, sus muslos pegaban de mis piernas emitiendo un fuente ruido, cada vez que me clavaba su miembro me hacía rebotar en la cama. La sensación se volvía más placentera, mi interior trataba de acobijar todo su miembro que no paraba de entrar y salir. Para no perder el equilibro me sostengo de las blancas sabanas mientras dejo salir algunos gemidos. El sudor recorría todo mi cuerpo, estaba completamente vivo en este momento, había nacido para esto, para ser domando de esta forma tan rica y placentera.

Con desesperación intente estimular mi pene que estaba escondido en las profundidades de las sabanas. Al tocarlo una extraña sensación me hizo causar una piroerección, movía mis manos al copas de la penetración. Aaron se despega para cambiar de posición. Me carga colocándose en el borde de la cama, rápidamente busco su miembro con mi mano para tenerlo otra vez adentro. Que rico se sentía cuando entraba sin hacer tanto esfuerzo, mis piernas fueron bajando hasta toparse con su abdomen, comencé a menear mi culo y cabalgar desenfrenadamente sobre su tranca.

– ¿Te gusta sentir mi pene en culo, sentir como te coge un macho?

– Me encanta-. Repetía ente jadeos

– ¿Qué te encanta?

– Que me penetres, joder, que me hagas tuyo.

Mis movimientos eran toscos pero intentaba hacer lo mejor posible. Sentía como entraba cada centímetro, como en algunos momentos rosaba mi próstata causándome algunos calambres. Llevó sus manos hasta mis pechos y empezó a masajearlo como si intentara extraer leche. De tanto estar empotrado mis piernas comenzaban a fallarme haciendo que Aaron se levara y me cogiera en el aire, mis pierdas se aferraban a su cintura como mis manos a su cuello.

Intentaba mover sus caderas pero era algo incómodo, aunque no se perdía el placer, yo gemía fuertemente en su oreja y le daba algunos toques. Las piernas de mi compañero se empezaron a desplazar por el lugar, abrió una puerta de vidrio y salió hacia el aire libre de la playa.

El frio hizo aferrarme más hasta que me coloco en una mesa de sol y me elevo las piernas, Aaron comenzó con un vaivén frenético lo que me hizo llevarme las manos hasta mi pene y llegar pocos segundos después, mi grito se ahogó con el sonido de las olas. El semen se escurría por todo mi abdomen e intentaba ver con la poca lucidez que tenía, la cara de excitación de Aaron quien mordía sus labios y acariciaba mis nalgas.

No tardo mucho tiempo en llegar, tras un fuerte gemido sentí como seis potentes chorros llenaban mi interior, se sentía extraño. Rápidamente retira su pene y deja liberar todo el semen acumulado, lo cual se esparce por la mesa.

– Valió la pena haber reservado mi virginidad para ti Aaron-. Dije tratándome de levantar.

– Me alegra oír eso, ahora vayámonos a bañar, tu primo no está por llegar.

Con mucho cuidado intente caminar hacia su baño. Nos metimos los dos juntos y Aaron se encargó de enjabonar todo mi cuerpo, luego me seco con delicadeza y me colocó una toalla en la cintura. Él simplemente salió desnudo con su cabello alborotado.

Fue una total sorpresa encontrarme a mi primo sentado en el sofá con el paquete de condón en sus manos. Quería que me tragara la tierra, no sabía que interpretación le podía dar a la escena. Aunque no había mucho que aclarar todo hablaba por sí solo. Por Dios es que ni siquiera tengo un día de haberlo conocido.

– Veo que sigues dejando una llave provisional en la alfombra junto a la puerta Aaron-. Sonríe y ahora me dirige la mirada, en busca de alguna respuesta.

– Esto no es lo que parece Brian-. Que torpe fui al decir esa oración.

Sentí las risas de los dos al unísono, todo esto les parece una maldita broma. Brian se levanta, posa una mano en mi hombro y en los de Aaron.

– Tranquilo Jonas, se lo difícil que es resistirse a los encantos de Aaron. Pero para la próxima quédate, así me ahorro de ver el asqueroso cuerpo de mi amigo.

– Si serás idiota-. Dice Aaron dándole un débil golpe.

– Bueno ahora vayámonos, ya se nos hace tarde. Todavía les queda dos meses para divertirse.

Después de vestirme y despedirme de Aaron entre al auto de Brian muy emocionado. Creo que va hacer las mejores vacaciones de mi vida

Holiiiiss!!

 Si llegaron hasta aquí… Gracias por leer el relato… que opinan de una segunda parte?10

Besos!!